¿Formación académica vs. experiencia?

Los jóvenes, en particular las mujeres, llevan la peor parte a la hora de encontrar una labor relacionada con sus estudios, al término de su carrera.

EL ESPECTADOR

Que no tiene experiencia, que es muy joven: son algunas de las razones por la que los jóvenes recién graduados no consiguen trabajo.

Juliana Arango tiene 23 años y en octubre del 2011 recibió su título profesional como Administradora de empresas: “He pasado mi hoja de vida por diferentes empresas pero siempre recibo la misma respuesta, es que necesitamos personal con experiencia, ni siquiera se toman la tarea de conocer mi trabajo y desempeño simplemente me descartan por un requisito estúpido y discriminatorio porque precisamente eso se llama discriminación y el Estado debe empezar a ampararnos”.

Alejandro Mora, un propietario de una empresa de publicidad afirma: “La experiencia es importante porque nos permite contar con personas capacitadas, entrenadas y por ende saben lo que hacen, cometen menos errores y no les da miedo trabajar; además ellos mismos se han cerrado las puertas, hace aproximadamente cuatro meses contratamos una señorita recién egresada de comunicación social para que se encargara de las labores de difusión de la información por las redes sociales y el rendimiento era bajo se la pasaba en Facebook chateando, en cambio el personal con experiencia tiene madurez y sabe respetar el tiempo laboral”.

Se puede pensar que en cierta parte el mal uso de las redes sociales en tiempo laboral o el constante uso del blackberry perjudican los resultados pero no se puede reducir la respuesta a la tecnología porque también ha ayudado a facilitar la comunicación y establecer redes que permiten el continuo contacto entre las personas.

Jorge Rubio tiene 22 años y su título como abogado solo le ha servido para colgarlo en la sala de la casa. “Es triste ver cómo te matas 5 años en una universidad sacando las mejores notas, trasnochando para aprenderte las leyes, haciendo trabajos, para que al graduarte no consigas casos porque no haces parte de las familias prestigiosas del país, lastimosamente así es este país que se mueve por el poder, el dinero y los contactos que lógicamente yo que vivo en Bosa y soy estrato 2 no tengo”. Con desconsuelo y preocupación en su rostro Jorge recuerda el dinero que aún debe de sus estudios a familiares y a entidades bancarias.

Por eso se dice que los jóvenes piensan en un futuro fuera del país, porque las oportunidades están afuera y ahora se ofrece muchas alternativas y facilidades para viajar. En Francia se encuentra Katherine Marín una colombiana que lleva viviendo 2 años en Paris, luego de conseguir trabajo como niñera, ella afirma desde una webcam sonriente como siempre la conocieron sus amigos: “Fue la mejor decisión que pude tomar, me vine cuando tenía 20 años, abandoné mis estudios de idiomas en la universidad de la Salle en Bogotá, para continuar aquí, con trabajo, conociendo y aprendiendo porque Colombia me aburrió y conocí casos de amigas que no encontraban trabajo por eso me vinculé a una agencia”.

Según Portafolio.co “La desocupación juvenil femenina es casi el doble de la registrada por los hombres (29 y 15,3 por ciento, respectivamente)”.” Pero eso no es todo. Entre la población joven que está desempleada, la mayor participación la tienen las mujeres, para el trimestre mencionado la desocupación juvenil masculina fue de 14,9 por ciento, mientras que la femenina llegó a 25,7 por ciento, ampliando así la brecha frente a las cifras de hace dos años”.

Según el Ministerio de trabajo los desempleados son en promedio los que mayores estudios tienen. Mientras que el Dane argumenta: “Pero además, la población joven tienen mayor nivel educativo. Esto significa que ahora, mejor educados, pretenden mejores puestos de trabajo y tienden a rechazar varias ofertas laborales que están fuera de sus expectativas”

Carlos Andrés Mondragón es uno de los pocos afortunados que han conseguido trabajo al culminar sus estudios superiores, es graduado como sociólogo de la Universidad de Caldas y a través de una convocatoria y altas calificaciones logró vincularse a un trabajo por un período de tres años en un pueblo del municipio ganando un sueldo de $3’000.000 y con las comodidades necesarias. “solo espero que al terminar el trabajo durante estos tres años logre vincularme a otro trabajo que me permita seguir creciendo como profesional”.

¿La culpa es de los empleadores, de los profesionales de la carencia de apoyo que brinda el gobierno?

Por Luisa F. González, colaboradora de Soyperiodista.com