Hace 63 años que vivo, gracias a Evita

Este es el relato de vida de Saúl Macyszyn, un argentino que sufrió un grave accidente en su infancia y sobrevivió de sus heridas y logró convertirse en empresario gracias a la ayuda de Evita Perón.

Hace 63 años que vivo ¡Gracias a Evita! El relato de vida de Saúl Macyszyn.

Y esta es mi historia de vida: Nací el 10-10-1938, en el Barrio La Calabria de San Isidro, Provincia de Buenos Aires en un hogar de familia muy humilde, padre obrero y madre doméstica con 3 hijos.

Mi vida de “chico de barrio pobre” se hizo muy difícil, por no decir casi imposible, cuando tenía 10 años de edad, sufrí un accidente el 19 de diciembre de 1948, fecha muy recordada por los memoriosos sanisidrenses, esta desgracia ocurrió en San Isidro, Provincia. de Buenos Aires, más precisamente en la barranca de la calle Roque Sáenz Peña y las vías del Tren del Bajo, hoy llamado el Tren de la Costa, cuando un camión que intentaba subir dicha barranca, por un desperfecto mecánico, se desbarrancó, se subió a la vereda, me atropelló y me aplastó contra un alambrado, terminando incrustado en una casa.

Por este accidente sufrí las siguientes discapacidades: amputación del brazo derecho, disminución visual, y secuelas en ambas piernas.

Ese día, Eva Perón se encontraba visitando el viejo Hospital de San Isidro y al enterarse de que tenía muy pocas posibilidades de vida, por indicación médica, me hizo trasladar de urgencia al Hospital Rawson de Capital Federal.

Mi padre desesperado quería vender nuestra humilde casita, para contratar cirujanos especializados, entonces Evita intervino para que sea atendido gratis por el mejor cirujano del país, que en ese momento, era el afamado y recordado Dr. Ricardo Finocchietto, eminencia mundial en cirugía general, quién después de numerosas operaciones y largos periodos de rehabilitación logro el milagro de que yo volviera a caminar.

El trencito de la felicidad

La carta de Evita solicitando su atención gratuita hoy forma parte del MUSEO EVITA, al lado de los libros que la Fundación EVA PERÓN me obsequiara, junto con la beca que me permitió acceder a una muy buena educación, para luego convertirme en un profesional autosuficiente, formar una familia con 3 hijos, y llegar a ser un empresario solidario de alta responsabilidad social.

Pero también fue un muy buen regalo un “tren a cuerda y desarmable”, no muy común en aquellas épocas, que no solo me entretuvo cuando no podía caminar, sino que me permitió estar muy acompañado por muchos amiguitos de la vecindad, que como yo jamás habían visto tan importante y llamativo juguete.

Lo llamo mi “Trencito De La Felicidad” que hoy luce en una de las vitrinas especiales del MUSEO EVITA, (Sito en Lafinur 2988 de la C.A.B.A.), donde más que por mi nombre me conocen como “El Niñito del Tren”.

Es innegable que Evita sigue vigente en todos aquellos que como yo levantamos su antorcha de la solidaridad haciendo lo imposible para emularla auque sea minímamente, mis enormes esfuerzos en ese sentido me convirtieron en Presidente de la Asociación MS. Microemprendimientos Solidarios que crea y gestiona empleos formales para personas con discapacidades.

Los dos emprendimientos “socio-laborales-solidarios” más emblemáticos e importantes son: La muy conocida Panchería DISCAPANCH (DISCApacitados vta. PANCHos), que funciona hace más de 14 años, las 24 hs. en el interior del Hall Central de la Estación de Trenes de Retiro, Línea Mitre.- y el Locutorio DISCATRAB (DISCApacitados TRABajando), sito en Alvear 280 de Martínez, que fue inaugurado en el año 2003.

Hoy, además de los servicios comunes de todo Locutorio, brinda telefonía para hipoacúsicos e Internet para no videntes. La Asociación MS. también brinda ayuda y asesoramiento gratuito en la temática discapacidad.

Hoy quiero decir Gracias a Evita, y manifestar que me siento reconfortado y feliz de formar parte de los innumerables testimonios de vida, que confirman una vez más, que ayudar a quién se lo considera desahuciado, perdido y sin remedio vale la pena.

Qué bueno sería que todas las personas más encumbradas de nuestra sociedad y toda la comunidad en general tratáramos de imitar la solidaridad y compromiso social de Evita, y así tener una mayor y mejor integración y justicia social en nuestro querido país.

Por GINAESCHEBACK, colaboradora de Soyperiodista.com