Imagen desfigurada de la mujer negra

Ahora se cambiaron las mujeres negras del servicio doméstico por mujeres negras con voluptuosos cuerpos que acaparan la pantalla del televisor o llenan un espacio en la revista. Me pregunto ¿es esto inclusión o es estrategia de mercado?

EL ESPECTADOR

Para ellos es una estrategia de marketing; para ellas, una posibilidad de inclusión.

Colombia goza de una gran variedad cultural y étnica, razón por la cual la diversidad es un atributo digno de admirar. La mujer afro es admirada por ser pujante, con una gran fuerza tanto intelectual, como espiritual y cultural. Pero en tiempos de esclavitud fue utilizada como instrumento sexual con la única capacidad de procrear más esclavos.

La lucha por la dignificación ha sido ardua, extensa, con resultados en ocasiones desalentadores pero que impulsan una vez más a luchar por lo que un día se les arrebató: la dignidad.

Diana es una mujer que ha tenido que soportar el caos de vivir en una ciudad donde la estigmatización se hace más evidente cada día y la necesidad por desmentirla se hace cada vez más inútil.

“Yo nací en Puerto Tejada, Cauca, y llegué a Bogotá a la edad de 7 años. La verdad no fue fácil para mí el cambio, porque en ese tiempo la situación era totalmente diferente, era muy extraño ver a una persona afro, y mi convivencia con las demás personas no era la correcta”.

Al parecer el tiempo se ha llevado la importancia de sí misma, el valor cultural que se lleva a cuestas y ha traído consigo una serie de estereotipos que han desligado la esencia del ser por la necesidad de parecer.

“Cuando entré al colegio, fue algo complicado tanto para mí como para mis compañeros, porque tal vez algunos de ellos nunca había tratado con una mujer negra, así que nuestra relación en ocasiones fue chocante, continuamente escuchaba comentarios molestos, en ocasiones humillantes… Me decían ‘negra espanta la virgen’ o canciones que me parecían humillantes”.

Los medios masivos de comunicación juegan un papel fundamental y decisivo, pues a partir de sus productos de entretenimiento se desarraiga una cultura y se expone un cliché social del que es víctima la misma sociedad.

“Recuerdo una ocasión que estaba en el colegio, con mis compañeros, estábamos jugando cogidas americanas y un compañero me robó un beso, automáticamente uno de ellos gritó, ‘huy, qué asco, besó a una negra’. Me sentí terrible, humillada… Tiempo después andaban con el comentario que ‘el que no come negra no va al cielo’, como si nosotras solo valiéramos eso”.

En la televisión

La mujer afro en la televisión es vista de manera inferior, pues en diferentes seriados las hemos visto como empleadas domésticas, poco estudiadas, del campo y con una cantidad de hijos “inaceptables” para una sociedad que todo lo critica. A fin de cuentas son un montón de elementos que empobrecen y denigran la imagen de la mujer afro.

Hoy día los estereotipos se han ido más allá, o tal vez recordando un poco la historia, han vuelto a salir a flote, pero uno sobre sale de todos la mujer negra como objeto sexual en los medios de comunicación.

Ahora se cambiaron las mujeres negras del servicio doméstico por mujeres negras con voluptuosos cuerpos que acaparan la pantalla del televisor o llenan un espacio en la revista. Me pregunto ¿es esto inclusión o es estrategia de mercado?

“Pienso que todo se trata de vender, cuando buscas algo en la televisión es porque quieres satisfacer una necesidad, cuando abres una revista es porque quieres salir de algo monótono, y que más atractivo para un televidente o un lector que ver una hermosa mujer acaparando su atención, y más aun siendo una mujer negra, cuando se sabe que esta sociedad machista solo busca tratar a la mujer como un juguete sexual”.

Si lo que ve la sociedad constantemente es el entretenimiento que ofrecen los medios de comunicación, es muy fácil decir que estamos siendo educados por un grupo que solo tiene en mente vender a cuestas del daño o el dolor de otros y fácilmente se cae en prototipos de belleza aceptables para los que consumen.

“Nuestra sociedad, machista por excelencia, está acostumbrada a creer en lo que ve, si te dicen consume esto, lo hacen, si le dicen compra esto, lo compran. Cuando un medio te mete en la cabeza que las mujeres solo sirven para tener sexo, ese va a ser el pensamiento colectivo, y eliminarlo no será tarea fácil. Nosotras como comunidad étnica, hemos visto el impacto que ha causado el mal manejo de los mensajes que se emiten en tv, o en los diarios, o en las revistas, han dañado nuestra imagen. Ahora uno sale, y lo que escucha son una cantidad de obscenidades, que en ocasiones te entristecen, y lo único que se puede hacer es callar. Porque como lo dicen en la TV entonces es la última palabra”.

Una vez más se pone en evidencia el enorme problema del que son víctimas las mujeres afrocolombianas, esta vez no se trata de violencia física ni despojo de las tierras: esta vez se violenta la dignidad y se les despoja de una cultura. Pues finalmente para ellos es una estrategia de marketing, para ellas una posibilidad de inclusión.

Por Marcela C, colaboradora de Soyperiodista.com.