Mi sueño por el Nobel

Los Premios Ig Nobel son una representación estadounidense del Premio Nobel y se entregan cada año a principios de octubre por los logros de diez grupos de científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar".

EL ESPECTADOR

Uno de mis sueños es ganarme un Premio Nobel. Pero no un Nobel convencional, sino uno alternativo, contestatario, o mejor un Ig Nobel. Estos premios son tan serios y científicos como los originales, pero con un toque de locura y humor. Los Premios Ig Nobel son una representación estadounidense del Premio Nobel y se entregan cada año a principios de octubre por los logros de diez grupos de científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar".

Organizado por la revista de humor científico “Annals of Improbable Research” (AIR), que son presentadas por un grupo que incluye a auténticos Premios Nobel, en una ceremonia en la Universidad de Harvard. Los premios pretenden celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología. Diez premios se otorgan cada año, incluyendo las categorías del Premio Nobel de física, química, fisiología / medicina, la literatura y la paz. También a otras categorías como la salud pública, la ingeniería, la biología y la investigación interdisciplinaria. Los Premios Ig Nobel son para verdaderos logros.

Los premios son a veces críticas veladas, como en los dos otorgados por la homeopatía de la investigación y su comedia. Llaman la atención los artículos científicos que tienen algún aspecto humorístico o inesperado. Los ejemplos van desde el descubrimiento de que la presencia de los humanos tiende a excitar sexualmente a los avestruces, a la afirmación de que los agujeros negros cumplen todos los requisitos técnicos para ser la ubicación del Infierno. Otro ejemplo es la investigación sobre la "regla de los cinco segundos", la creencia de que la comida que cae al suelo no se contamina si se recoge dentro de los cinco segundos.

Se acaban de otrorgar los Ig Nobel 2012, que entre otras cosas responden a: ¿Por qué si te inclinas hacia la izquierda la Torre Eiffel se ve más pequeña? ¿Por qué cuando caminas en círculos con una taza de café se derrama el líquido? ¿Por qué en Anderslöv, Suecia, el cabello de las personas se torna verde? Preguntas que, aunque parezca increíble, científicos se han empeñado en responder seriamente. Muchas veces los Nobel originales coinciden con los Ig Nobel. Andréy Gueim, ganador del Ig Nobel de física en 2000 ("De ranas voladoras y levitadoras"), ha sido a su vez galardonado con el premio Nobel de física en 2010, por sus trabajos sobre el grafeno. He ahí el valor científico que también tienen.

Con mi colega científico (muchos dicen que somos un par de lunáticos) el Dr. Álvaro Villota Viveros (Ingeniero, médico, matemático, estadístico y salsólogo), ya hemos desarrollado varias teorías, pero estamos frustrados, ya que pocos nos entienden. Seguiremos intentando hasta proponer algo que le sirva a la humanidad, como la demostración científica de como: “La salsa clásica contribuye decididamente a la paz del mundo” (Nombre original: “Efectos neurológicos de la música-arte en la conducta humana”) . Una de nuestras últimas investigaciones es sobre el “Grit”, tal vez el “secreto del éxito” (“Factor Socrático” en salud pública). En el video adjunto un gran avance, que vale la pena disfrutar: http://www.youtube.com/watch?v=1ZpTobJkVHU&feature=youtu.be

Apostilla 1: Hablando de premios, me sorprende el escritor y líder de opinión Marco Antonio Valencia Calle, al postularme al Premio Nacional de Paz. Gesto generoso de una lúcida persona. Más que competir por un premio, debemos aportar al proceso. Las bases de la paz están en la justicia social, en la atención digna a los sectores más vulnerables, en la guerra frontal a la miseria y en una gigante inversión educativa. Pero igualmente en la búsqueda de una actitud distinta como personas donde la convivencia se fundamenta en la generosidad, la tolerancia, la solidaridad, el amor, el afecto y la ternura. A Marco Antonio Valencia y a las personalidades que desde distintas latitudes del planeta hacen sus pronunciamientos de respaldo y apoyo, mis sentimientos de gratitud, pero más aun mi compromiso irrestricto con la pacificación de los espíritus y por calmar males urbanos.

Apostilla 2: El pasado 28 de septiembre, con gente de mi equipo y personal de Caracol TV nos desplazamos hasta una lejana zona de conflicto en el Cauca: la vereda de Puente Alto, Cajibío. Compartimos una hermosa actividad con niños campesinos, donde encontramos en tan recóndito lugar abandonado por el Estado una verdadera felicidad. ¡Qué hermoso lugar, qué gente tan valiosa! Nos adelantaron la Navidad. Nuestro reconocimiento y felicitaciones a tan ejemplar comunidad, que le enseña al mundo como hacer la paz. Volveremos pronto, porque están “Haciendo la diferencia” (Caracol TV)

Por FABIO AREVALO ROSERO MD, colaborador de Soyperiodista.com