Occupy Wall Street: ¡quieren castrar el toro!

¿Qué quieren los manifestantes? ¡Castrar el toro! que representa al 1% que controla Wall Street y también acabar con la pena de muerte, y la desigualdad en la distribución de la riqueza.

Es la Generación del Milenio. La que no teme hablar. La que sabe usar toda la tecnología. La que se expone sin miedo en Facebook, YouTube, MySpace, todas las redes sociales. La que tiene sus propias páginas y blogs. La que anda siempre con un teléfono inteligente y lo usa para todo: twittear, fotografiar, grabar, conectarse al mundo y hasta para hablar. La que cuestiona la autoridad de sus padres y maestros y los trata de igual a igual, sin aceptar verdades establecidas. La que en los cursos de filosofía de la Universidad de Antioquia en 1999 llamaban “la generación de la transparencia”: todo lo expone, todo es público. ¡Hasta sus rabias!

Son los menores de 30 años, la generación más diversa en la historia de Estados Unidos, la más optimista, la más educada, la que conoce y usa la tecnología mejor que sus padres y sus maestros. El 19% de ellos son hispanos. Como los americanos promedio, no conocen los detalles del movimiento por los derechos civiles. Pero tienen una certeza: sus padres sí los conocieron, participaron y les dieron lecciones sobre el significado de la democracia. Y una realidad: tuvieron el privilegio de ir a la universidad y obtener su ‘master degree’: una educación universitaria más avanzada que la de sus padres. Y dos tragedias: no tienen trabajo, y la deuda de la universidad se los está tragando enteros.

Su presencia en la Casa de Subastas Sotheby's: un ejemplo de lo que hacen.

¡Cien! ¡Cien! ¡Ciento diez mil! ¡Ciento veinte! ¡Ciento treinta! ¡Ciento treinta mil! Repito: ¡Ciento treinta mil! ¡Lo quieren en ciento treinta mil! ¡Subastado en ciento treinta mil dólares!

De repente, una mujer embarazada se puso de pie y con una voz de trueno ametralló al público: “¡Sotheby’s obtuvo 680 millones de dólares en ganancias el año pasado! ¡Su director Ejecutivo Bill Rupprecht se auto-aumentó el sueldo en 125%, al mismo tiempo utiliza todo tipo de tácticas para no negociar el nuevo pliego con el sindicato!”. “Excúseme señora, ¡usted no está autorizada para intervenir! ¡Seguridad, llamen a seguridad!”

¡Trece mil! ¡Catorce mil! ¡Último llamado, catorce mil! ¡Adjudicado! De una de las esquinas saltó un joven bien vestido y explotó: “¡Sotheby’s le exige a sus trabajadores que renuncian a los derechos establecidos en el pliego y está contratando personas a quienes no les permite sindicalizarse ni negociar! ¡Por eso estamos ocupando Wall Street!”… “¡Seguridad, que venga seguridad!”.

Más tarde, de otra esquina, de la fila de asientos de la izquierda, otra potente voz: “¡Ustedes son la misma élite financiera a quienes el gobierno auxilió con dinero de los contribuyentes y ahora se niegan a pagar impuestos! ¡Dejen la avaricia, negocien con sus trabajadores!” Sin que terminara y nadie llamara, llegaron 3 oficiales de seguridad a sacarlo.

Así, una y otra vez, nueve interrupciones. Nueve jóvenes de la Generación del Milenio, nueve activistas de Wall Street gritando que están hastiados con la avaricia de las corporaciones y los bancos, mostrando su solidaridad con los trabajadores de la famosa casa de subastas ante la perplejidad de la dueña del martillo, la indiferencia del público y la celeridad de los guardias para retirarlos. Vea el video.

En total, ese día se subastaron obras por 9’155.716 dólares. Piezas de arte contemporáneo de Alexander Calder y Cindy Sherman, entre otros, algunas de ellas pertenecientes a la colección de Lehman Brothers. Si, esos. Los gigantes de la banca de inversión. Los mismos que para avalar el programa de George W. Bush de “vivienda para todo el mundo” otorgaron millones en créditos hipotecarios sin respaldo ocasionando la mayor crisis hipotecaria del país y tal vez de mundo. ¡Los mismos que sacudieron las bolsas mundiales al declararse en quiebra el 15 de septiembre del 2008, precipitando la recesión económica, cerrando sus oficinas en Nueva York y despidiendo a sus 1500 trabajadores en un solo día! ¡Un solo día!

Lo que hacen en Plaza Libertad

A casi 100 cuadras de ahí, en la Plaza Libertad, Zuni Tikka, una rubia delgada, de unos 30 años, se quitó la camiseta y con sus senos al aire empezó a bailar sobre una de las mesas de granito del parque. En la mañana había hecho lo mismo, no para que los curiosos miraran, sino para que leyeran y escucharan, como lo dice el estandarte que porta. El letrero sobre su cuerpo resume su actitud: “La verdad desnuda: ¡Wall Street nos jode a todos!” La policía miraba y sonreía.

En la mitad de la Plaza algunos jóvenes duermen, los que vigilan a los durmientes de la noche. Otros afinan sus guitarras o conversan con alguien, sin dar importancia a las palomas que se pasean entre ellos con exceso de confianza. “Están locos”, me dice un hombre joven que por su traje presumo es un ejecutivo de la bolsa o los bancos cercanos. “¿Por qué?” “Creen que van a cambiar el mundo, deberían estar trabajando”. “There are not jobs available, you know it…”, replico, puntos suspensivos incluidos en mi voz… “Son perezosos, no buscan trabajo, están locos”, me insiste, mirándome con cara de pendejo, para no titularlo como nerdo. En ese preciso momento se acercan dos jóvenes con sendos letreros: “U r not crazy. The world is!” Y el otro: “¡Utopía es creer que el sistema actual funciona!” Los miro sin poder ocultar una sonrisa de triunfo, y veo al ejecutivo a mi lado, con la boca abierta, queriendo decirme algo. Le pregunto si me concede una entrevista y me dice que no, que debe ir a trabajar, mientras se aleja mirándome de arriba abajo. Seguro piensa que estoy loca.

Arrestos y brutalidad policial en su contra

87 activistas fueron arrestados el sábado, cuando marcharon de la Plaza Libertad a Union Square, la mítica plaza donde se realizó el primer desfile en un día del trabajo, el 5 de septiembre de 1882. Dónde se han reunido por centurias los activistas sociales. Dónde los músicos de los 40 se reunían a cambiar la historia de las notas y las letras y los ritmos. Dónde se inició la batalla contra el sida. Dónde van los poetas ‘locos’ y los locos 'cuerdos' que inspiran el arte, la música, el diseño. Dónde iba todo Nueva York después de 9/11 a llorar su duelo y a encender velas. Dónde hemos ido a pedir que cese la guerra y que se haga una reforma migratoria. ¡Alcanzaron a llegar cuando se armó la batahola!

La policía alegó que las detenciones fueron por conducta desordenada o resistirse al arresto. Pero olvidó un detalle: la Generación del Milenio los grabó, y unidas las diferentes grabaciones, quedó al descubierto la brutalidad policial: un supervisor roció la cara de varios manifestantes, previamente acorralados en la red naranja, con gas pimienta. Su nombre es Anthony Bologna, el mismo responsable por el arresto de más de 100 manifestantes en el 2004, cuando la Convención Republicana se reunió en el Madison Square Garden. Su accionar condujo a que los ánimos se exaltaran y ello a las 87 detenciones. Hoy está en todas las redes sociales, y se hacen cientos de llamadas al alcalde pidiendo la detención del oficial y la renuncia del comisionado Raymond W. Kelly porque no controla a los oficiales de mayor rango como Mr. Bologna, sino que lo encubre. Hay rumores de que en la tarde de ayer, más de cien policías se negaron a hacer presencia en la concentración de Plaza Libertad. Aquí está el video.

Liberación y regreso de los detenidos

Los detenidos regresaron a la Plaza, donde ahora las condiciones son más duras: no pueden tener bolsas de dormir. Lo aceptaron: quieren evitar todo tipo de confrontación, mantenerse fiel al principio de No-Violencia que los guía. Es más: insisten en que la policía se les una porque sus pensiones están en riesgo y ellos también hacen parte del 99% que no tiene nada, o casi nada. Reciben adhesiones de ONGs, sindicatos y personas. Se mantienen organizados y cohesionados a través de sus dos asambleas diarias, están creciendo, se fortalecen y la institucionalidad está asustada. A la Generación del Milenio, como a los "Freedom Riders" del 61, la policía no los asusta.

Sus demandas

¿Qué quieren estos manifestantes? ¡Castrar el toro!, como gritan en las marchas. El toro representa al 1% que controla Wall Street. Pero también quieren terminar con la pena de muerte, con la desigualdad en la distribución de la riqueza, con la intervención de las corporaciones en el gobierno, con la corrupción política, con la falta de trabajo, con la salud como un negocio que deja millones, con la pobreza que crece y se multiplica mientras los cien más ricos de USA aumentan sus ganancias, con la guerra, con la intimidación policial. En una palabra: quieren democracia real, del 99% de la gente.

¿Están locos? Posiblemente. Solo que los grandes cambios de la humanidad han sido y seguirán siendo jalonados por locos, por quienes se atreven a pensar distinto, a desafiar la norma. El mundo debería escuchar con seriedad a estos locos y agradecerles su locura. Apoyarlos. Difundir el mensaje. Reproducir los artículos sobre ellos. ¡Enloquecer! Es la única tabla de salvación que nos ha dejado la avaricia de Wall Street. ¡Todos deberíamos enloquecer con ellos!

Por Elsa Tobón, colaboradora de Soyperiodista.com

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