Photoquai 2011 en París, el ruido del mundo en imágenes

La 3ª Bienal de Imágenes del Mundo, PHOTOQUAI fue inagurada este mes de septiembre en París con participación de varios países del mundo.

El ruido del mundo no necesariamente es sonoro. Una imágen nos habla, un sonido nos evoca un paisaje, una voz nos lleva al silencio. Una imagen fotográfica por ejemplo, vuelve perceptible el mundo que existe pero que no se ve, transforma el mundo onírico en real o convierte el mundo real en un concepto abstracto.

Una imágen fotográfica comunica, permite descubrir, da testimonio, deja una huella. En muchos casos permite tambien viajar. No necesariamente por espacios geográficos definidos sino por elementos que evocan geografías. Es eso lo que propone la 3ª Bienal de Imágenes del Mundo, PHOTOQUAI, inagurada este mes de septiembre en París.

PHOTOQUAI se instaló en grandes formatos al borde del Rio Sena, un río que recorre 777 kilómetros y que al pasar por Paris la divide en dos partes : la Rive Gauche (orilla izquierda), la intelectual, y la Rive Droite (orilla derecha) la financiera.

Es en esa orilla izquierda, a unos cuantos metros de la Torre Eiffel, frente al Museo del Quai Branly, gestor y promotor de esta Bienal, que PHOTOQUAI se quedará hasta noviembre de 2011. Durante dos meses los parisinos y el gran flujo de turistas que transitan por este lugar podrán admirar esta exposición al aire libre que reune 400 fotografias de 46 artistas provenientes de 29 países de Asia, Africa, América y Oceanía, la llamada área “no occidental”, según la catalogación que le ha dado la Etnologia occidental.

Al observar estas estas imágenes en color y blanco y negro, tomadas con antiguas cámaras reflex o numéricas úlltima generación, que nos llegan de Rusia, Tunez, Marruecos, Irak, Togo, Tanzania, Nigeria, China, Indonesia, India, Australia, Nueva Zelandia, Chile, Cuba y Colombia… puede decirse que Françoise Huguier, curadora de esta Bienal, ha logrado su cometido: « escuchar el ruido del mundo desde París a traves de la imágen fotográfica».

Françoise Huguier conoce su tema. Su carrera de fotógrafa profesional se inicia en 1976 con la foto de moda. Viene luego una larga experiencia de reportería en Africa, Asia, América Latina, Europa del Este. Su vision para abordar temas sociales, ligados en general al hombre en el mundo urbano, la acercan a la fotografía documental. Sus trabajos sobre las condiciones de vida de los habitantes de edificios miserables en barrios de Moscú y de San Petesburgo le ha valido un reconocimiento internacional.
 

Por eso, cuando Huguier nos invita a escuchar el ruido del mundo desde la orilla del Rio Sena, es cierto que se lo puede lograr. La guerra en Colombia se logra percibir en la serie « Paramilitares » del fotógrafo Julián Cisneros (Bogota,1963). A traves del seguimiento que este reportero hace del entrenamiento de jóvenes paramilitares en medio de lodazales selváticos, el artista que revela ser Cisneros nos entrega las imágenes de unos seres en arcilla ,sin rostro, que parecen hundirse o que talvez se extirpan de las entrañas de la tierra.

En PHOTOQUAI se puede escuchar el ruido de vehiculos a través del inmenso territorio australiano. La fotógrafa Marian Drew (1959) lo evoca en sus naturalezas muertas elaboradas con cadáveres de animales que ella recupera a lo largo de las carreretas de su país. Gracias a una composición armoniosa del cuerpo del animal sacrificado por las llantas de un carro, en medio de objetos caseros colocados sobre una mesa, Marian Drew nos recuerda que la vida del hombre actual se ha vuelto completamente incompatible con el mundo animal. El trabajo de Marian Drew parece acercarse más a la imágen pictural que a la imágen fotográfica.

La serie « Silla Remex » de Luis Carlos Tovar (Bogotá, 1979) también nos retienen y nos invitan a la reflexión. El artista se vale de una silla plastica, cuyo uso es tan corriente como vano, para formar con ella figuras que van dejando huellas en la arena. Cuanto tiempo podrá resistir ese rastro en la inestabilidad de esa materia ? El artista colombiano no recurre al patetismo de la guerra para evocarla. Sus imágenes buscan el rastro de ella en la memoria. Luis Carlos Tovar nos lleva a pensar en el tiempo efímero y en el olvido.

PHOTOQUAI también nos abre puertas hacia continentes en plena ebullición creativa. Africa sorprende. Es el caso de Tanzania y Togo. Mientras que los lentes de los fotógrafos se abren y encuadran el mundo de talla normal, el objetivo de Sameer Kermalli de Tanzania se acerca a un grupo de hormigas refrescandose en una gota de agua. El ruido del microcosmos es inaudible para el hombre, puesto que éste simplemente cree que no existe.

Pasar de los seres minúsculos a los seres clandestinos, que son de alguna manera seres inexistentes e invisibles. Eso es lo que nos propone Hélène Amouzou, (Togo, 1969) con su serie « Autoretratos ». Sus fotografías en blanco y negro reflejando su silueta proyectada en un muro o en una maleta, nos hablan de un viaje con destino incierto. En algunas imágenes es su silueta difusa llevando un vestido de flores que se pierde en un muro. En otras, es su cuerpo desnudo apenas plasmado en ese mismo muro. « la fotografia en color causa agresión pues resalta nuestros defectos y nuestras diferencias » dice.

élène Amouzou conoció la vida como refugiada política en Bruselas. Durante diez años esperó un permiso de residencia. Pero esa espera y su desarraigo se convirtieron en la materia para su trabajo fotográfico. Hoy es una de las fotógrafas más admiradas de esta Bienal.

Mwanzo Millinga (1965) de Tanzania nos lleva a la fotografía de denuncia pero sin la carga militante. Su serie « Beautiful Desert Rose » presenta retratos de niños y adolescentes albinos en Africa. Inspirado por el fotografo brasileño Sebastiâo Salgado, Millinga denuncia la violencia que se ejerce contra los albinos por ser considerados en algunos lugares de Africa como «amuletos » portadores de buena suerte. En la región de los Grandes Lagos, cerca de Burundi, cuenta el fotógrafo, los charlatanes y traficantes de organos persiguen a los albinos, los matan y luego venden partes de su cuerpo como amuletos. Fotografiados a la luz natural, los retratos de los albinos de Millinga nos hablan para decirnos que ellos son nosotros y nosotros somos ellos.

PHOTOQUAI revela ante todo nuevas practicas fotográficas. De la foto reportage se pasa hoy a una fotografía de mayor profundidad. Esta fotografía más libre, menos mediatizada, por fuera del mundo de la prensa, nos invita a la observación de lo pequeño, lo inaudible, lo invisible. A través de los detalles se ve el mundo real en toda su dimensión. Por eso PHOTOQUAI en Paris logra transmitir el ruido del mundo.

A bientôt
MH Escalante

Por Francaditalia, colaboradora de Soyperiodista.com

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