La política de la MANE o la del Gobierno

Aún más fuerte que la crisis de la universidad colombiana son las movilizaciones que surgen en su respuesta. Que el país no va bien no se pone en duda. Lo demuestran las movilizaciones que distintos sectores de la sociedad han realizado en defensa de la producción, el empleo y el bienestar de la población.

EL ESPECTADOR

Aún más fuerte que la crisis de la universidad colombiana son las movilizaciones que surgen en su respuesta. Que el país no va bien no se pone en duda. Lo demuestran las movilizaciones que distintos sectores de la sociedad han realizado en defensa de la producción, el empleo y el bienestar de la población.

Este 21 de marzo alrededor de 50 mil estudiantes en todo el país, convocados por la Mesa Amplia Nacional estudiantil, MANE, le dieron una nueva lección al Gobierno, no desde las aulas sino desde las calles. Lección que en 30 meses no ha podido aprender Juan Manuel Santos: que la educación gratuita y de calidad es condición para el desarrollo de las naciones, por lo que no habría que escatimar gastos en ella. De $11,2 billones de déficit, adicionó menos del 1%, $100.000 millones. Problema que encarna una dimensión política, más allá de una dimensión económica. ¿Cómo juzgar que dentro de las posibilidades de inversión del Gobierno crezca en igual proporción la generosidad con las grandes empresas y su deuda con la Universidad pública?

Es la generosidad a la inversa. La gratuidad cuesta menos del 9% de lo que la Reforma Tributaria eximió en impuestos a las grandes empresas. Desfinanciación y degradación de la calidad son proporcionales, pues sin condiciones materiales bien financiadas, es inalcanzable la calidad. ¿Educación para el desarrollo? Los hechos demuestran que Colombia ha iniciado el desmonte de su capacidad científica y tecnológica, invirtiendo 0,5% del PIB en Ciencia y Tecnología y ubicándose entre últimos cinco lugares en solicitud de patentes y propiedad intelectual.

Lo anterior supone la renuncia al aporte que la educación puede hacer al desarrollo nacional. Cuando en 2011 el gobierno nacional retira su proyecto de reforma a la Ley 30, lo hace por la contundencia de la fuerza y los argumentos de la comunidad educativa. No porque no estuviera de acuerdo con su contenido. Es natural entonces que durante los 16 meses que la MANE ha construido su proyecto a presentar el próximo semestre, continuasen con la intensión de introducir reformas tendientes a profundizar la privatización de las universidades públicas y darle paso al ánimo de lucro. http://goo.gl/CiCfd Tal pretensión fue reafirmada por la Ministra Campo al insistir en que una nueva política en la materia buscará una “universidad colombiana inserta en las dinámicas globales, que no se puede basar en derechos adquiridos” http://goo.gl/rLkw7

Los estudiantes colombianos comprenden la naturaleza del debate. Con masivas movilizaciones de carácter nacional lo han demostrado. Con abrazatones, besatones y hasta Harlem Shake promueven el rechazo a la privatización de la universidad pública y la degradación de la calidad del Sistema de Educación Superior. Los modelos contrapuestos, el neoliberal del Gobierno y el democrático de la comunidad educativa, tendrán que debatirse entre esto.

Por Amaury Núñez González, colaborador de Soyperiodista.com

Temas relacionados