Puestos de dulces un poco amargos

Con una estética moderna, el Distrito buscó darle una nueva imagen a los tradicionales puestos de dulces y revistas de la ciudad.

EL ESPECTADOR

Con una estética moderna, el Distrito buscó darle una nueva imagen a los tradicionales puestos de dulces y revistas de la ciudad.

Sin embargo, el novedoso experimento resultó fallido. Los techos de aluminio en forma elíptica resultan muy llamativos, pero no protegen de la lluvia ni del sol.

Es así como una solución al tema de las ventas ambulantes terminó en un poco amable mobiliario urbano. Ya que para defenderse de las inclemencias del tiempo, los vendedores tuvieron que instalar tejas de zinc o parasoles de colores, afectando la estética de los puestos de dulces.

Como dice el refrán: el remedio resultó más grave que la enfermedad. Y la ciudad pasó de tener unas casetas de lata rojas o amarillas, oxidadas y sucias, a unos modernos y platinados cubículos, que aunque tienen un sofisticado diseño no protegen ni al vendedor ni a su mercancía.

A partir de un concurso de diseño, la Alcaldía Mayor, con un planteamiento futurista remplazó el mobiliario urbano, sin embargo estas instalaciones no cumplieron con las condiciones básicas.

Con toda clase de productos, básicamente paquetes de papas y dulces, además de revistas y periódicos se oculta la estructura, donde además no se acondicionó un espacio adecuado para el vendedor, quien tiene que buscar un pequeño butaco para poder ofrecer la mercancía.

Estas instalaciones no resolvieron el problema de las ventas ambulantes y por el contrario sigue siendo común ver carretillas de dulces justo al lado de los renovados puestos.

Este es otro asunto que tiene que resolver el Alcalde. Ya que resulta loable querer dar oportunidad de trabajo a personas humildes de la ciudad, sin embargo se debe propender que esto se haga en las mejores condiciones laborales. Lo importante no es solo que los lugares tengan un diseño novedoso, sino que brinden comodidad y sean adecuados para los vendedores y sus clientes, además de para la estética y la movilidad de la capital colombiana.

Por Andrés Piñeros Latorre, colaborador de Soyperiodista.com

Temas relacionados