Renato, colombiano asesinado en EE.UU. Más de tres años esperando justicia

La última información que se tiene del caso Renato Gaitán es que habrá una corte preliminar a principios de noviembre para escoger los jurados de conciencia quienes dictarían sentencia quince días después.

John García F.

Se habla de las falencias de la ley colombiana, pero si hay algo en lo que es efectiva es en lo que respecta a los procesos de paternidad responsable.

Infortunadamente mi hermana (madre soltera) se dejó literalmente chantajear e intimidar del muy afamado médico cirujano y típico "don Juan" del pueblo donde residíamos, que pese a que reconoció legalmente a su hijo nunca respondió con su obligación, aún teniendo los medios económicos para hacerlo y recurrió a ruines artimañas intimidando a la madre soltera diciéndole: "si me demandas por alimentos, te quito el niño..."

Ante la falta de apoyo y de empleo se generó una situación que literalmente obligó a la madre a emigrar a Estados Unidos, en busca de lo que se conocía en esa época como "el sueño americano", para así brindar un mejor futuro al niño, dejándonos a Renato a nuestra cuidado, mientras se legalizaba y aplicaba la solicitud para "Pedir a su hijo" , transcurrieron casi cinco años durante los cuales con mucho sacrificio, pero con más amor asumimos el rol y la responsabilidad de padres , hasta que llegó el momento en que la Embajada citó en Bogotá y aprobó el viaje de Renato, para que se reencontrara con su progenitora.

Año 1989, era una fría mañana capitalina en que nos dirigimos hacia el Puente Aéreo, los dos tíos - padrinos nos "sorteamos" quien acompañaría al niño a los trámites de check-in e inmigración, hasta entregar al menor recomendado en manos de alguno de los tripulantes del avión de Avianca que cumpliría la ruta: Bogotá - Los Ángeles. Dolorosamente me correspondió acompañar al menor en los trámites de rigor y de "ñapa" la despedida del niño, que me dejó con el corazón arrugado porque más que sobrino y ahijado, Renato era ya para mí un hijo...

Una despedida que aún recuerdo fue entre sollozos y lágrimas , aquel niño se aferraba con sincero amor y gratitud a su abuela y tíos, pero que igual quería reunirse con su madre y su nuevo hermano. No se como llamarlo si premonición o presentimiento , que me decía que el futuro de Renato en el gran país del Norte no sería el mejor... quizá ligo dicho sentimiento al gran sentido de responsabilidad que se tuvo y mantuvo en la educación del niño, versus un estilo de vida nuevo, donde generalmente se carece de tiempo para compartir y departir en familia y la forma de educar y formar a un niño es completamente diferente a la nuestra, un país donde los niños antes de decir "mamá" dicen: 911, para frenar incluso a sus padres cuando se les llama la atención.Transcurrieron los años y el tiempo demostró que no era una simple premonición, que el cambio cultural y entorno social habían transformado por completo al niño que entregamos.Agosto 16 del 2009, primeros instantes de la madrugada timbra el teléfono en Colombia, es una llamada que por la hora se supone no es para buenas nuevas...

Es mi hermana que entre sollozos nos cuenta que a su amado Renato a sus 29 años, recibió un disparo justo en la arteria femoral... Ella se encontraba haciendo su turno como enfermera en una UCI (unidad de cuidados intensivos) de un hospital de Los Ángeles, cuando le avisan que su hijo se encontraba en el servicio de emergencias de otro hospital.

Esos primeros momentos fueron de mucha angustia luego de un recorrido que le pareció eterno entre los dos hospitales y aún se pregunta como logró llegar mientas conducía oraba y decía "Renato no te vayas"... pero cuando llega, los médicos ya han declarado la muerte de Renato... y dadas las circunstancias ni siquiera le permitieron ver en las primeras horas el cuerpo de su hijo, para no "alterar evidencias"...Mujer batalladora que sola le sigue haciendo frente a la vida y las circunstancias, antes de conocer la fatídica noticia, llevaba una semana tratando de asimilar que su hijo menor estaría durante muchos meses en algo que se puede comparar con el infierno...la guerra en Irak. ¡Vaya que infierno! No puedo olvidar el relato de mi sobrino que aterrorizado al teléfono me contaba como había visto los restos de su mejor amigo y compañero literalmente "pegado en pedazos y manchas de sangre " en un muro, tras morir en uno de tantos atentados.

A eso le llamo vivir la "dulzura" absurda de la guerra que aquí y en otras latitudes patrocina el ser humano en nombre de su orgullo, prepotencia y ambición que solo dejan miles de vidas de civiles y militares perdidas tras los combates absurdos, dejando entre otros "legados" imborrables cicatrices y mutilaciones en el cuerpo y el alma de quienes han participado o se han convertido en víctimas aleatorias de las dichosas "guerras" contradictoriamente declaradas y disparadas en nombre de la democracia y la paz.

A Renato le dispararon llegando a su lugar de residencia. Cuando el servicio médico de emergencia llegó al lugar de los hechos su pronóstico era muy delicado, simultáneamente llegaron los medios, entre ellos un canal local de televisión que nos permitió ver por última vez una imagen de Renato, ¡que doloroso! ver desde la distancia a un ser amado, cuando los paramédicos lo conducían en una camilla, hasta abordar la ambulancia, cerrar sus puertas y una toma de ésta en su desplazamiento hacia el hospital luego un paneo desde un helicóptero, muy al estilo noticioso e inmediatista del gran país... Según muestra la imagen y hasta lo que vimos a Renato no se le practicó CPR (Cardiopulmonary Resuscitation) para nosotros "masaje cardiaco" y que supuestamente es mandatorio en ese país cuando el paciente lo requiere dada la gravedad del caso...

Renato fue asesinado a sus 29 años de edad, dejando una hermosa niña y muchos familiares en Colombia, que le amamos , conocimos y aceptamos no solo sus defectos como humano, le recordamos más por su virtudes y valores.Transcurrieron solo cuatro días para que un equipo de detectives de la Policía del condado de Orange California , luego de una tarea admirable y exhaustiva de investigación, seguimientos, entrevistas y testimonios diera resultados efectivos y contundentes: encontrar y capturar a los tres implicados en la autoría del homicidio:Elias Delgado de 21 años ; Jimmy Ray Patrick Jr. De 30 años ; y Juan Manuel García Fuentes de 15 años, (Hoy día ya tiene 18 años...) pero que "gracias" a que en Estados Unidos cuando se tienen antecedentes y aunque sea un menor de edad e incurre en delitos mayores, son tratados como adultos (nada parecido a nuestra justicia, donde los sicarios infantiles que son muchos, tienen licencia para matar, matar y rematar y seguir en libertad con el macabro "juego" de disparar a gente inocente).

Difícil e imposible hacer un duelo cuando no se ha hecho justicia y reparación, para mi hermana ha sido aún más complejo, dado que ha enfrentado todas las etapas completamente sola, recibir la noticia, encargarse los preparativos para el servicio fúnebre que usualmente se hace una semana después de la muerte (no fue posible viajar a acompañarla), entre otras tener que asistir en diferentes oportunidades a la Corte, donde al parecer es la defensa quien dilata y aplaza el juicio definitivo, pese a que la autoridad policiva fue tan efectiva, entregando pruebas, evidencias y declaraciones y que han transcurrido más de tres años desde la ocurrencia del crimen.

Hay quienes tienen la muy errónea percepción que pedir justicia es un acto de venganza, aquí nadie está pidiendo que se le dispare en la arteria femoral a los agresores, (si se aplicara la ley del Talión media humanidad estaría muerta, la otra ciega y manca)... solo se pide que se haga justicia sin mas dilaciones. Si bien condenar a los autores del crimen no devolverá la vida de la persona asesinada, pero si evita que estos "depredadores inclementes" sigan matando personas con el cinismo y frialdad que les caracteriza, demostrado ésto cuando hace menos de una semana la persona que le disparó a Renato, en plena corte miraba a su progenitora y se reía en forma burlesca e irrespetuosa, demostrando así que carecen de escrúpulos y/o sentimientos; se esperaría que un asesino evite mirar a la familia de su víctima, mucho menos a la madre de ésta y si lo llegara a hacer mostrase un ápice de arrepentimiento, ante el monstruoso e inimaginable dolor y tristeza causados y desde luego irradiado a toda la familia.

¿Por qué hablar del caso en particular y luego de tanto tiempo?

He visto como los medios no dan tregua con el caso del homicidio de Luis Andrés Colmenares, programas completos dedicados al tema , los noticieros informando el desarrollo paso a paso respecto al caso , testimonios de defensa y acusadores, testigos, ingredientes que hacen de éste uno de los casos judiciales más "sonados" y plagado de irregularidades. Entonces si se hacen "ochas y panochas" maniobras y triquiñuelas con nuestra justicia y caso particular "Colmenares" que enfrenta a dos familias muy adineradas y con grandes influencias, Entonces... ¿Qué más se hará o dejará de hacer con los casos de ciudadanos de a pie?... para pensar y considerar.

Ahora se agrega a la lista de casos sonados, el del Joven Christian Aguilar, desaparecido bajo extrañas circunstancias en Gainesville F.L (EE.UU.) que tiene en vilo a su familia , al país y los medios...Como éstos casos muchos otros que desconocemos a lo largo y ancho del país y el mundo , pero que se tratan de SERES HUMANOS, asesinados o desaparecidos, que también tienen familia que igualmente sufre y pide se haga justicia, cada uno con una historia de vida, lamentablemente no todos con la misma "influencia" económico-social para hacer el respectivo "ruido" en los medios que generalmente terminan y se archivan en un silencioso olvido, cómplice de la impunidad acostumbrada y el caso de "Renato Gaitán García" aunque no está en manos de la justicia colombiana, es de un ciudadano colombiano, con muy numerosa familia, amigos y conocidos (aclaro de parte materna), que seguimos esperando y pidiendo que se haga justicia.

Mucho se habla que la justicia en Colombia cojea, que en otra oportunidades ni siquiera llega... pero con base a la dolorosa experiencia vivida en cuerpo y alma , estamos comprobando que la justicia en EE.UU. en ésta oportunidad ha sido muy, muy, muy lenta... Reitero más de tres años para conocer el fallo de los sindicados de un homicidio que la policía resolvió en menos de cien horas, ¡es mucho tiempo!

Sea cual fuere el veredicto, desde el punto de vista de la familia de la victima para que se haga justicia y desde el punto de vista de los acusados (tienen igualmente derecho a que se les defina su situación).

La última información que se tiene del "Caso Renato Gaitán" es que habrá una corte preliminar a principios de noviembre (esperemos que sea 2012...), para escoger los jurados de conciencia y según la Fiscalía , dictarían sentencia en los quince días subsiguientes... seguimos esperando Justicia Americana ¡ ya es justo y necesario!Uno de los grandes "protagonistas" e incluso precursor de ésta historia y que sigue hasta el momento como "prófugo" de la justicia Divina, es el Dr. Germán Gaitán Martínez, padre de Renato, quién nunca respondió por uno de sus hijos ni en vida ni en muerte pues fue notificado y enterado del deceso de su hijo y pese a que se comprometió en "aportar" para los gastos fúnebres ( que son escandalosos en U.S.A.) nunca lo hizo...

Mientras quizá se encuentre muy campante, disfrutando plácidamente de su jugosa pensión entre Nueva York, Bogotá y Boyacá , ignorando el dolor ajeno y como siempre dando la espalda a una obligación legal y sagrada que nunca asumió, llegando al ocaso de su vida como un vil y desentendido semental.Para cerrar el doloroso capítulo en nuestras vidas y para aliviar el cruel e indescriptible dolor que siente una madre por la pérdida de su hijo, máxime cuando es por causa de alguien que "juega" a disparar para matar y para que una madre ávida de justicia pueda elaborar el proceso de duelo: Confiamos en que la justicia de los Estados Unidos de América, defina éste caso, más de TRES AÑOS ¡han sido mucho tiempo!

In God and justice we trust - Creemos en Dios y la Justicia.

Por John Garcia Fitzgerald/, colaborador de Soyperiodista.com