Una ciudad que se transforma, se maquilla y rechaza

La segregación socio-espacial, la generación de viviendas informales y crecimiento de “guetos” que subyacen de la pobreza, fueron algunos de los temas del foro “Ciudad y segregación socio espacial” organizado por la Universidad Central y la Alcaldía de Bogotá.

María Alejandra Amaya

El debate sobre la segregación socio espacial, la generación de viviendas informales y crecimiento de “guetos” que subyacen de la pobreza, fueron algunos de los temas analizados ayer durante el foro “Ciudad y segregación socio espacial” organizado por la Universidad Central en conjunto con la Alcaldía Mayor de Bogotá y su plan de desarrollo, Bogotá Humana.

La imagen de ciudad latinoamericana, su infraestructura y representación metafórica del ideal norteamericano y europeo, han desencadenado por años una fuerte ignorancia por los espacios propios, tanto así que se han creado ciudades dentro de la misma ciudad. Ciudades, en donde realmente se desarrolla una especie de vida paralela a la estéticamente establecida, ciudades precarias, con altos índices de pobreza que nacen a raíz de lo que no se debe, no se puede, o simplemente no se quiere mostrar.

De esta manera analizar una ciudad desde un punto de vista sociológico supone a su vez estudiar sus divisiones y como el Estado frente a su idea de modernización, urbanización e infraestructura de primera clase, ha incidido considerablemente en la estratificación y segregación de sectores olvidados que datan de una realidad inmediata y no se establecen dentro de los intereses del mercado y la imagen de ciudad industrializada que se desea mostrar.

Es así como las principales ciudades latinoamericanas tienen su propia “sub – ciudad” dentro de la cual se desarrollan sus raíces culturales, es allí en donde realmente se presenta el fenómenos de lo que Alejandro Florián, director ejecutivo de “HABITAT PARA LA HUMANIDAD COLOMBIA” y panelista invitado, llama “autoconstrucción” concepto que coloquialmente se conoce como construir una vivienda con sus propias manos y no conseguirla a través del sistema de mercado infundado por las constructoras.

Según Florian dicho fenómeno nace a raíz de la falta de reconocimiento de la riqueza cultural que cada territorio posee, de esta forma se ha venido dando mayor importancia a la industrialización por encima de lo que nos representa. Por ello, durante su intervención hizo énfasis en el tema de vivienda, en la ciudad de Bogotá y como las políticas de gobierno han girado sus ingresos hacia otros ámbitos pese a que en la constitución política de 1991, en su artículo 51, esta proscrito que cada ciudadano tiene derecho a tener una vivienda digna.

Ahora bien ¿Qué es vivir dignamente?, según la constitución un colombiano puede tener una mejor calidad de vida si su lugar de residencia cumple con los siguientes componentes, impuestos por la Corte Constitucional en el año 2003:

1. Lugar adecuado.

2. Disponibilidad de servicios, materiales y facilidades de infraestructura.

3. Accesibilidad financiera.

4. Adecuación cultural.

5. Gastos soportables.

Al respecto y según el último informe presentado hace dos semanas, por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la oferta de vivienda en la ciudad de Bogotá ha incrementado.Sin embargo, el 64. 9 % de la población se encuentra clasificado en el sector de vivienda informal mientras el 35.2% restante presenta vivienda formal.

Con esto se vislumbra la enorme división de sectores que denuncian por si solos la falta de apoyo a la población que “autoconstruye” en la ilegalidad un sitio en donde vivir.

Por ende y pese a que en la constitución la idea de “una vivienda digna” se encuentra estipulada como un derecho, la oferta de vivienda en Bogotá es casi nula por lo cual la mayoría de las urbanizaciones y barrios se han originado a través de la informalidad, en condiciones de suelos riesgosas y con materias primas insuficientes que no logran sobreponerse ante las catástrofes naturales; por ello no se cumplen los 5 parámetros impuestos por la Corte Constitucional para tener una mayor calidad de vida, no se cumplen los derechos.

Por su parte, Luis Fede, director del Centro Nacional de Provivienda, sentó su voz de protesta e inconformidad frente a lo que él considera un tema de injusticias. Según Fede el tema de vivienda no se refiere solamente a tener “una casa” pues el inmueble no determina la calidad de vida, por el contrario se debe apuntar al mejoramiento de los barrios y las conductas de sus habitantes.

Por ello asegura que la problemática de una ciudad como Bogotá o Puerto Madero, en Argentina, radica en la adopción infundada del sistema capitalista que no logra resolver las necesidades que requiere la población, por el contrario en su afán de industrializarse se convierte en un simple icono de “moda”.

Finalmente y en un tono reflexivo Luis Fede deja un par de preguntas en el aire “¿Para quién la ciudad? ¿Para quién la modernización y los cambios?” Quizá la respuesta no sea propiamente para todos los ciudadanos, esta problemática del espacio y sus adecuaciones es indudablemente un ejemplo de estratificación y exclusión que sumerge a unos pocos sectores en la pobreza e incrementa el capital de algunos inversionistas.

Así entonces, con la puesta en debate de un tema olvidado por quienes conforman la ciudad, se dio cierre a este foro que convocó a los estudiantes de tres Universidades y dejo en el tintero una temática que se dibuja en el imaginario de una ciudad que se maquilla y rechaza.

Por Maria Alejandra Amaya, colaboradora de Soyperiodista.com