Y si de hierbas se trata...

‘Todas las hierbas son medicinales y ninguna tiene alguna contraindicación’ señala Trini, una mujer de 70 años que lleva toda su vida dedicada al conocimiento de las propiedades de las plantas medicinales que vende en una plaza de mercado de Bogotá.

Gigi Mendoza

A la entrada, la Virgen del Carmen adornada con flores de todos los colores y bajo sus pies un pequeño pozo, donde diariamente, los trabajadores de la plaza depositan una o varias monedas pidiendo éxito en la venta del día.

Es una calle honor, sólo que en vez de uniformados con sables en las manos, lo que uno ve son mujeres junto a sus puestos de trabajo.

¡Siga! ¿qué necesita?, ¿Qué busca?, ¡A mil lo que escoja!, ¡Fruta y verdura fresca! ¡A la orden!.

Algunas desgranan, otras organizan, otras empacan y otras atraen a los compradores.

Casi ningún puesto se diferencia de los otros, tomates, cebollas, arvejas, limones, zanahorias, lechuga, calabazas, individuales para llevar por libra o por kilo; o también los famosos paquetes de $1000. Bolsitas de no más de dos libras de diferentes productos, el gancho perfecto para los ahorradores.

Entre frutas y verduras hay un puesto bastante particular, no es el único pero si el más especial. ‘Doña Trini’, una de las yerbateras más famosas de la plaza.

Sus más de 70 años le dan la experiencia suficiente para recetar ‘agüitas’ de diferentes hierbas para los variados dolores de las personas.

‘Todas las hierbas son medicinales y ninguna tiene alguna contraindicación’ señala Trini.

Oreja de gato, Espina Colorada, Mil hombres, corre – corre, Sanguinaria y Morena Negra, son algunas hierbas que parecen salidas de cuentos de terror pero que a su vez son efectivas y deben ser solicitadas con anticipación.

Día tras día acuden a ella personas con todo tipo de malestares, para todo hay una hierba.

Para la conjuntivitis, aloe vera; para los resfriados, eucalipto; para el insomnio, manzanilla, valeriana o cidrón; para la úlcera, ajenjo o cilantro; para los orzuelos, muérdago; para la tuberculosis, cáñamo; para la anemia; mejorana; para el dolor de cabeza, menta, salvia y verbena.

Los dolores y malestares no son la única fuente de trabajo de Trini. Las abuelas y las mamás conservan la costumbre de hacer aromáticas de distintas hierbas: limonaria,

También funcionan como condimentos, la albahaca para un buen plato a base tomate, huevo y queso; el jengibre en plato al curry y platos orientales; Tomillo que funciona muy bien con cerdo, cordero, pastas u otras platos italianos; Perejil como decoración en sopas, salsas o platos a base de queso; o el laurel para estofados, sopas y guisos.

Doña Trini es uno de los personajes más queridos de la plaza. Es viuda y no tiene hijos, su amor por las plantas y por las hierbas lo conoció en su pueblo natal, Gámbita, Santander. Muchos de los hijos de las señoras de la plaza le dicen ‘abuela’, cosa que llena el corazón de Trini de alegría pues su gran anhelo fue ser madre pero por cosas del destino su cuerpo y su salud no se lo permitieron.

Hoy su única preocupación es quién cuidará su puesto, el puesto que durante más de 20 años le ha dado felicidad, alegría y dinero para vivir pues a su edad Trini ya sufre de varias enfermedades que la han llevado a la sala de urgencias más de una vez.

Por Gigi Mendoza, colaboradora de Soyperiodista.com