Apple presenta los primeros Mac que llevan procesadores propios

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La compañía introdujo versiones del Macbook Air, el Pro de 13 pulgadas y el Mini, todas con el nuevo chip M1, que promete mejor desempeño con menor consumo de energía. Así mismo, permitirá correr aplicaciones del iPad y iPhone de forma natural en estos computadores.

Si ya perdió la cuenta de los lanzamientos de Apple este año o, incluso, con los del último par de meses, tranquilo. Se entiende. Pero el evento de este martes representa, desde cierta óptica, la apuesta más grande de la compañía este año, con efectos potenciales que se extenderán en todos los horizontes de tiempo.

La compañía introdujo los primeros computadores que utilizarán sus propios chips (algo que llaman Apple Silicon, en inglés), cumpliendo así con el anuncio hecho en junio de este año de empezar una transición que alejará toda la línea de Mac de los procesadores Intel, que vienen siendo usados desde 2005.

El nuevo chip se denomina M1 y estará presente en nuevas versiones de Mac Mini, Macbook Air y Macbook Pro (el modelo de 13 pulgadas). Los nuevos equipos no presentan mayores cambios en diseño, sino en el desempeño de procesamiento del CPU y del GPU (el motor de gráficos de estos dispositivos).

De acuerdo con cifras de la empresa, la línea de negocio del Mac generó ingresos récord de US$9.000 millones en el último trimestre fiscal. Esto, según Tim Cook, CEO de Apple, representa una expansión de 30 % en esta categoría de productos, que va muy en línea con el crecimiento que han experimentado prácticamente todos los fabricantes de computadores (y de tecnología en general) por cuenta de las nuevas necesidades de los usuarios durante la pandemia: Cook asegura que 50 % de los compradores de un Mac son nuevos en este ecosistema de dispositivos.

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El nuevo M1 viene ocho núcleos para el CPU, divididos en cuatro de alto desempeño e igual número, pero de alta eficiencia. De fondo, esta es una jugada que va encaminada en la utilización de menos energía para generar mayores efectos: en últimas, se trata de optimizar cada vatio, pues esto representa ganancias en muchos sentidos. El más importante de ellos bien podría ser el calentamiento de la unidad de procesamiento, lo que a su vez implica medidas de enfriamiento (que a su vez consumen energía de las baterías, pero también espacio de diseño y terminan impactando el desempeño general de toda la máquina).

Apple asegura que este es el chip de cinco nanómetros (un estándar de producción que actualmente es líder en la industria) con mayor número de transistores: 16.000 millones.

Cabe aclarar que el diseño del M1 es SoC (system on a chip), lo que signifca que comprime en el mismo chip todos los elementos necesarios para el funcionamiento de una máquina, incluyendo el procesamiento gráfico. En este lado de las cosas, el M1 trae hasta ocho núcleos que utiliza un tercio de la energía para el desempeño pico de sus rivales, con la posibilidad de manejar 11 billones de operaciones por segundo.

Las cifras de la compañía aseguran que el M1 alcanza el pico de desempeño de un procesador actual, pero con un cuarto de la energía. Según los datos presentados durante el evento virtual de lanzamiento, con 10 vatios, el nuevo chip entrega dos veces el desempeño de sus competidores.

Con la introducción de nuevos chips, esta sería apenas la tercera vez que Apple da un salto semejante en 36 años. Nadie espera que haga una pirueta de esta envergadura cada media década, pero la cifra sirve para ilustrar lo escaso que es este cambio y, también, las consecuencias que tiene en el tiempo.

Esta es la primera vez que los Mac llevarán un chip diseñado por Apple (algo que la compañía ya realiza en iPhone y iPad con gran éxito). Vale la pena aclarar que tanto Microsoft, como Samsung y Lenovo ya tienen computadores portátiles que llevan procesadores con tecnología desarrollada por la firma Arm (del conglomerado japonés SoftBank); los chips de Apple llevan esta tecnología también.

De acuerdo con las palabras de Tim Cook en junio, hay varios Mac que aún serán desarrollados con la arquitectura Intel y que la compañía seguirá publicando actualizaciones de software para los Mac con Intel durante años, algo que impacta directamente a los millones de usuarios que hoy tienen estos computadores en sus vidas.

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Ahora bien, de fondo, este es un largo adiós para Intel, que igual sigue poniendo las unidades de procesamiento en prácticamente todos los demás fabricantes (o al menos en buena parte de sus líneas de productos).

Apple tiene menos del 10 % del mercado global de computadores, así que no se espera un gran impacto en las ventas de Intel.

¿Por qué es tan importante el cambio de procesadores? Además de ser una jugada notablemente escasa para la empresa, la modificación traerá más control a Apple sobre lo que pueden, y no pueden, hacer sus dispositivos. Dicho de otra forma: el fabricante podría tener una conjunción mejor hecha entre lo que ofrece el software y el desempeño que puede entregar el hardware.

El anuncio de este martes fue un desfile de cifras de desempeño de los nuevos computadores. O, mejor dicho, cifras de cuánto mejora el procesamiento en estos dispositivos frente a sus rivales en el mundo Windows: MacBook Air, cinco veces más velocidad en gráficos y 3,5 en procesamiento general; Mac Mini, seis veces más en el primer aspecto y tres veces más en el segundo; MacBook Pro 13″, cinco veces el desempeño en gráficos y 2,8 veces en desempeño general.

Claro, todas estas son promesas del fabricante. Falta ver, en la práctica, cómo se comportan los dispositivos porque, en últimas, Apple está adentrándose en territorio desconocido.

La firma lleva más de una década fabricando sus propios chips para dispositivos móviles, como el iPhone y el iPad, lo que le ha dado una amplia experiencia en este terreno, con resultados realmente sobresalientes.

Pero estos dispositivos, para toda su versatilidad, no tienen el mismo rango y exigencias de un computador. O sea, no sólo se trata de presentar mejores procesadores, más rápidos, sino de caminar esa fina línea entre el desempeño y el consumo de energía (con la variante de la temperatura de la que ya se habló).

En la transición hacia Intel, por más audaz que fue, ya había una vasta experiencia de prueba acerca del comportamiento de los chips en el cuerpo (y bajo los requisitos) de un computador. De cierta forma, Apple será su propio conejillo de indias en este aspecto y esto, con seguridad, traerá lecciones y desarrollos con el potencial de impactar toda la industria.

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Como ya se dijo, la creación de sus propios procesadores busca incrementar el desempeño por cada vatio, pero, además, crea una arquitectura común entre dispositivos de la marca, lo que, a su vez, puede simplificarle la vida a los desarrolladores.

Y esto es vital porque una transición de arquitectura como la que está haciendo de nuevo Apple implica que las aplicaciones del Mac deben adaptarse a los nuevos requerimientos, y posibilidades, de los procesadores que fabricará la marca.

Esto no quiere decir que las aplicaciones de hoy no correrán en los computadores de finales de este año. Al igual que como sucedió con el salto de PowerPC a Intel, hay una serie de tecnologías (entre ellas la popular Rosetta) que se encargan de hacer una suerte de traducción entre ambos mundos para que un usuario con un Mac nuevo pueda tener el software de siempre.

Sin embargo, la experiencia completa de tener un nuevo procesador sólo se exprime cuando los programas corren nativamente sobre la nueva arquitectura. En otras palabras: cuando los desarrolladores ya han hecho el trabajo de adaptación y reescritura de sus productos para los chips Apple. Es una tarea enorme, colectiva y desagregada, sobre la que la empresa de Cupertino al final no tiene tanto control.

Al final de cuentas, es un reto de años, sobre el que ya hay los primeros anuncios concretos. Durante el anuncio de junio, Apple aseguró que Microsoft ya tiene una versión universal de Office lista (o sea, que correrá tanto en la arquitectura Intel, como el nuevo chip M1). Este martes, Cook dijo que Adobe está próximo a lanzar la versión universal de Lightroom y en enero debe tener lista la de Photoshop.

Y por este lado va otro de los grandes anuncios de este martes: los nuevos Mac (y los que vengan de aquí en adelante con los chips propios de Apple) podrán correr nativamente aplicaciones de iPad y iPhone, lo que bien puede suponer nuevas oportunidades de mercado para miles de desarrolladores, cuando menos.

El nuevo Macbook Air comenzará con un precio de US$999, con posibilidad de incorporar hasta 16 GB en memoria RAM y 2 TB para almacenamiento en disco de estado sólido; la duración máxima de su batería llegaría, según Apple, a 18 horas y viene con la posibilidad de utilizar Wifi 6. Este computador no posee un ventilador interno, lo que pondrá a prueba, de verdad, las promesas sobre desempeño y consumo de energía del chip M1.

El Mac Mini viene con las mismas posibilidades del anterior en términos de RAM y almacenamiento y contará con la posibilidad de conectarse a un monitor XDR, con resolución 6K (lo que habla de las capacidades de procesamiento gráfico del M1). Tendrá un precio inicial de US$699 (US$100 menos que la generación anterior).

Por último, el MacBook Pro de 13 pulgadas, viene con las mismas posibilidades en memoria RAM y de almacenamiento, una pantalla Retina Display, nuevos micrófonos incorporados y un rendimiento de batería de hasta 20 horas, según cifras de la compañía. Su precio inicial es de US$1.299.

Estos dispositivos podrán ser ordenados la próxima semana, en algunos mercados.

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