¿Qué se necesita para que los Esports sigan creciendo en Latinoamérica?

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Este domingo se juega la gran final de la Golden League. Hablamos con Dye y Fahrenheit, reconocidas figuras de la escena de League of Legends en Latinoamérica, quienes estarán como invitados en este evento, que se celebrará de forma virtual a partir de las 2:00 p.m.

“Hace 10 años no teníamos una escena como esta para ‘fanear’. Sí, había movimiento de videojuegos, pero no algo competitivo. Cuando se abrieron los servidores en Latinoamérica, ese fue un momento importante. Y pues ahora vemos que todo ha evolucionado, aunque aún falta camino por recorrer para los equipos y la afición, pero sí ha habido una evolución. Este es un juego de pura pasión y crece si todos los participantes de la escena lo hacen”.

Quien habla es Cristian Franco, más conocido como Fahrenheti, caster oficial en Latinoamérica para Riot Games, el estudio detrás de League of Legends (LoL), probablemente el videojuego para PC más popular del planeta y que ha dado paso a un movimiento global con ligas profesionales en prácticamente todo el planeta, incluyendo el continente y Colombia.

Es imposible hablar de Esports, como son popularmente conocidos las competencias de videojuegos, sin referirse a League of Legends porque, de la mano de este título, es que han ido apareciendo competiciones oficiales en varios países de Latinoamérica, en donde había comunidades más aisladas y de nicho de jugadores, pero ciertamente no torneos oficiales y profesionales. En Colombia, la liga profesional del juego es la Golden League, que este domingo llega a la final de su torneo clausura para 2020, en la que Fahrenheit participará como invitado.

“Hoy estamos a un nivel gigante si miramos para atrás, siete años apenas, y vemos lo que había antes. Claro, falta avanzar. La región tiene muchas diferencias socioeconómicas con otros lugares en donde las ligas son mucho más fuertes, como China, Corea o Europa. Pero ha habido un salto enorme. Antes era imposible pensar que uno se podía dedicar a esto tiempo completo. Y hoy enviamos equipos a pelear contra el resto del mundo a través de la LLA”, cuenta Gerson Castaño, quien va por el nombre de Dye en este mundo, y ha entrenado a equipos de LoL en Colombia y en el continente.

La LLA es el campeonato regional de League of Legends, que envía un equipo ganador a competir contra los mejores a nivel global. Para este año, el representante del continente será Rainbow 7 (R7, como se le conoce popularmente), una escuadra mexicana que este sábado derrotó a All Knights en una final de infarto que se jugó al mejor de cinco encuentros.

“Creo que la mayoría de los equipos que están en las ligas, y las ligas mismas, están haciendo las cosas bien para que la escena avance y crezca. Este es un esfuerzo en el que se debe crecer entre todos los participantes. No es sólo ganar partidas y nivel. Es también subir en afición, en alcance. Que Colombia tenga su propia liga para buscar el ascenso es muy importante para evolucionar en el país”, cuenta Dye, quien participará este domingo en al final de la Golden League, que se disputará a partir de las 2:00 p.m. (transmisión que podrá seguir por El Espectador).

Fahrenheit concuerda en este punto con Dye al explicar que “una liga la hacen todos. Todos tienen que poner de su parte para construir una narrativa propia”.

Y aquí hay un punto interesante que introduce Fahrenheti en la discusión. Narrativa es una palabra que, quizá, no se asociaría normalmente con una competencia deportiva, incluso si es una de Esports. Pero de fondo, toda la escena es más que susceptible de leerse en clave de triunfos y derrotas, evidentemente, pero también de búsquedas, luchas, rivalidades, héroes y una ocasional especie de villano. “Ha habido un aprendizaje en toda la región. Pero sí creo que hace falta mejorar mucho en la forma como los equipos se presentan, en construir lenguajes más propios, en humanizar más a los jugadores. Salir en todas las fotos mirando mal a la cámara es un recurso que se agota. Creo que nos hace falta una cantidad brutal de contenido que acerque a los jugadores a la afición”, asegura el caster.

Dye amplía este punto al decir que “hay otras regiones que nos llevan mucho en este tema, otras culturas en las que el gaming está mucho más marcado. Y esto también tiene que ver con la afición, con los lenguajes que usa, con la identificación que va teniendo con los torneos y los jugadores. También se trata de adoptar a la liga como algo propio”.

Y esta construcción de narrativa propia pasa, al menos en cierta medida, por irse despegando de los elementos importados de otros deportes. Al ser una actividad relativamente novedosa en el universo competitivo, las ligas de cierta forma se han moldeado alrededor de los esquemas y los caminos que ya han sido abiertos por otras competiciones en disciplinas no digitales. “Incluso hay casters que importan ese mismo tonito de los narradores de fútbol. Y eso no está mal, pero creo que nos hace falta un trabajo grande para ir encontrando los tonos y las narrativas mediante las que estas competencias se comunican con la afición y, también, cómo la afición interactúa con ellas”.

“El crecimiento de un equipo, y de una liga también, necesita de años para que nuevos jugadores vayan llegando. Es algo que vemos en la Golden, que hoy tiene dos organizaciones muy fuertes y que han mostrado una clara evolución, con jugadores muy buenos a quienes aprecio mucho, como Zeypher o Hobbler”, comenta Dye, a lo que Fahrenheit añade “en la medida en la que los equipos suban de nivel se comienza a introducir más incertidumbre en el torneo y esto beneficia a la competencia y toda la escena en general: tener un torneo en el que puede haber favoritos, pero no seguridades de quién va a ganar, llegar a finales en las que todo puede pasar”.

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