Este 9 de abril, un día para las víctimas

Desde hoy, cada 9 de abril Colombia les rendirá homenaje a quienes han sido golpeados por el conflicto armado.

Que los miles de víctimas que ha dejado el atroz conflicto colombiano merecen ser homenajeadas, fue una de las conclusiones a las que llegó el Congreso de la República hace un año, cuando la Ley de Víctimas fue aprobada. Por eso partir de hoy, cada 9 de abril, en Colombia no sólo se traerá a colación el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el caos y la penumbra que cubrieron a Bogotá y otras ciudades del país después de su muerte. El 9 de abril es ahora el “Día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas”, una fecha para mirar atrás y tomar conciencia de la estela de dolor y sangre que la polarización, a través de las armas, ha dejado de herencia.

Este lunes el Congreso, como lo estipula la ley, tendrá una programación fuera de lo común, y ciudades como Bogotá y Medellín se preparan también para hacer sus respectivos homenajes (ver recuadros). El Espectador dialogó con las dos funcionarias cuyo trabajo consiste, precisamente, en no permitir que este tema se cubra de telarañas: Paula Gaviria, directora de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, y Ana Teresa Bernal, alta consejera para las víctimas de la administración Petro.

Para ambas, el 9 de abril representa una oportunidad única para enviarles a las víctimas un mensaje al unísono de un país que busca poner punto final a su prolongado conflicto. “A los secuestrados, a los niños en la guerra, a quienes se han acostumbrado a ser víctimas, les decimos que aquí estamos, que ellos también son ciudadanos, que queremos iniciar un proyecto de país con ellos, hacer un homenaje a sus luchas y acabar con esa indiferencia que los vuelve a victimizar”, dice Gaviria, quien se posesionó el pasado 6 de enero para coordinar todas las entidades que tienen a su cargo hacer que la Ley de Víctimas funcione.

Bernal, por su parte, ve en esta jornada la oportunidad de hacer pedagogía: “Educar en el sentido de que esa violencia nunca debió ocurrir, que debemos trabajar mucho para que no se repita. La conmemoración por primera vez a la memoria y la solidaridad con las víctimas es un avance muy importante, es el reconocimiento de su dignidad”. Ella admite que una iniciativa de este tamaño no puede limitarse a lo simbólico y sugiere que “hay que acompañar el proceso de reparación y restitución, pero también el de reconciliación, que no es el abracito y la flor, sino que debe ser el resultado de la recuperación de unas relaciones de convivencia. Y todavía no estamos ahí”.

Que Colombia es un país indolente con sus víctimas, es una verdad que, con propuestas como ésta, podría volverse refutable. Gaviria afirma que la importancia de estos eventos radica, sobre todo, en aceptar que las víctimas no se volvieron víctimas porque violaran la ley. Y es que la estigmatización, bien lo sabe ella, ha jugado en contra de las víctimas desde hace mucho tiempo: “Nos hemos equivocado muchísimo en categorizarlas como buenas y malas. No podemos permitir que se piense y que se diga que alguien es víctima porque se lo merecía o se lo buscó. No podemos mantener esa idea”.

Lo admite también Ana Teresa: “Se hizo natural relacionar a organizaciones sindicales, campesinas o de derechos humanos con la guerrilla o grupos ilegales. Ese manto de duda y sospecha tiene que levantarse, y eso sólo se logra con un trabajo comunicativo muy fuerte. Hay que defender el derecho de los ciudadanos a juntarse para defender sus derechos colectivos”. Y es enfática al decir que iniciativas como el día de las víctimas son valiosas, mas no suficientes, y que quitarles el estigma a ciertos sectores es clave para comenzar a devolverles a las víctimas su dignidad: “Pensar en el tema de la reparación simbólica y colectiva es fundamental para que Colombia avance en reparación en términos globales”.

Pero estas jornadas de conmemoración parecen no servir de nada mientras los violentos sigan arremetiendo contra sus indefensas víctimas. Ese es el sinsabor que quedó tras el asesinato del líder chocoano Manuel Ruiz. “No nos podemos quedar en actos simbólicos y la clave está en la justicia: hay que dar medidas de protección, pero además hay que brindar seguridad para que la gente recupere sus tierras. No puede ser que bandas criminales sigan haciendo tanto daño”, señala Bernal.

Gaviria añade que todas las entidades del Estado respaldan la Ley de Víctimas y que “personas como Manuel Ruiz son unos héroes que han pensado en el bienestar de los demás, aun poniendo en riesgo su vida”.

Tanto Gaviria como Bernal reconocen que esta guerra lleva en vigencia mucho más tiempo del que cualquier vaticinio hubiera podido señalar. ¿Por qué, entonces, ni siquiera se habla del conflicto interno en los colegios? Para Gaviria, la explicación está en la negación: “Es muy doloroso y vergonzoso reconocer que ha habido tanto daño. Como nos duele tanto, una respuesta es negarlo. Pero tenemos que aprender a reconstruir esa historia. Es un proceso cultural y educativo que implica decisiones de fondo en la política educativa, con el cuidado de que no puede haber una memoria oficial. La idea del Centro de la Memoria Histórica es visibilizar y construir esos relatos a partir de todas las versiones de la historia”.

Bernal también cree que los colombianos no han reconocido realmente el conflicto que han vivido. “Es inconcebible que la cátedra de historia no recoja el conflicto colombiano. Bolívar y Santander son sin duda importantes pero, ¿qué hay de las Farc, el Eln, el paramilitarismo? ¿Del despojo de tierras? ¿De quienes han muerto defendiendo sus derechos? Tenemos que trabajar mucho en la construcción de una historia a partir de la memoria y la verdad del conflicto. Una historia contada también desde las víctimas”.

Presidente Santos, en Villavicencio

Para homenajear a las víctimas, el Gobierno empezará dando el ejemplo con un acto conmemorativo en Villavicencio, encabezado por el presidente Juan Manuel Santos, el gobernador del Meta, Alan Jara; y Paula Gaviria. El Congreso, por su parte, se reunirá en sesión permanente desde las 3:00 p.m., a la que están invitados el presidente Santos y sus ministros, las altas cortes, la Iglesia y organizaciones de derechos humanos, entre otros.

En Bogotá, la Alcaldía ha promovido que cuatro espacios públicos se convertirán en estaciones de la memoria, incluida la de magnicidios y crímenes de Estado (teatro Jorge Eliécer Gaitán) y la estación de defensores de derechos humanos (plaza Eduardo Umaña). La Secretaría de Hábitat Distrital hizo una convocatoria para que 60 artistas y colectivos dejaran sus obras plasmadas en 120 postes sobre la carrera Séptima. A las 9:00 a.m. se inaugurará en Ciudad Bolívar el primer Centro de Atención Integral a las Víctimas y a las 5:00 p.m. la jornada se cerrará con el ‘Concierto de solidaridad a las víctimas’, en el que participarán César López, Andrea Echeverri, Malalma, Jorge Veloza y La 33.

La Alcaldía de Medellín también ha invitado a sus ciudadanos a unirse a la conmemoración de las víctimas, jornada que empezará a las 8:00 a.m. en el atrio de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Candelaria. La programación incluye recorridos de memoria, intervenciones artísticas y un evento simbólico central que se desarrollará en el Museo Casa de la Memoria.

Las víctimas

Cuando de números se trata, las cifras que corresponden a las víctimas resultan una buena herramienta para comprender los estragos de la violencia en el país. Hasta la fecha, más de 370 mil personas se han registrado como víctimas ante la Fiscalía. Unas 45 mil han sido relacionadas en las versiones libres de los paramilitares. Cerca de 4.500 cadáveres se han encontrado en fosas delatadas por ‘paras’. En Colombia hay unos 4 millones de desplazados. Y, desde que se sancionó la Ley de Víctimas, el Gobierno ha recibido más de 8 mil solicitudes de restitución de tierras.

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Diana Carolina Durán Núñez

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