Acueducto encaró al Concejo

La empresa asegura que el agua está en el rango apto para el consumo humano. Algunos cabildantes aún tienen dudas.

Diego Bravo, director de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, en el debate de control político. / Luis Ángel
Diego Bravo, director de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, en el debate de control político. / Luis Ángel

En medio del debate en el Concejo de la ciudad, citado por algunos cabildantes aún preocupados por la calidad del agua que provee la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, el gerente de la entidad, Diego Bravo, decidió ayer martes apelar a los informes del Instituto Nacional de Salud (INS) para despejar las dudas en torno a la presencia de bacterias malignas en el líquido.

El Espectador conoció el estudio microbiológico y fisicoquímico del INS, que esgrime Bravo para aclarar que el agua de Bogotá se encuentra en los rangos de salubridad deseables. El estudio hace un seguimiento desde enero hasta junio de este año y en él se certifica que la calidad del agua que toman los bogotanos está en la categoría: “Sin riesgo-apta para consumo humano”.

Este diario conoció además un consolidado sobre la “Tendencia de la calidad del agua”, elaborado por el Índice de Riesgo para el Consumo de Agua Potable-EAAB (IRCA), el cual registra la presencia de coliformes (bacterias) que no superan el rango del 1% para el mes de enero. Mientras que para febrero y abril se presentaron “turbiedad y color”, en marzo, mayo y junio no se reportó ninguna alarma. De acuerdo con los parámetros de calidad establecidos por el IRCA, el agua es apta para el consumo humano mientras esté en el rango de 0 a 5%. El informe corrobora lo ya señalado por el director del INS, Juan Gonzalo López. Así como la existencia de E.coli en los acueductos veredales, los cuales están fuera de la administración del Acueducto de Bogotá.

Ayer, en el cabildo, Bravo volvió a recordarles a los concejales que los informes de calidad de agua difundidos la semana pasada fueron elaborados sobre 700 muestras, que representan el 1,5% de las 50.000 que la Empresa hace durante los períodos de análisis. También aseguró que “nunca se ha tenido un positivo para E.coli. Tuvimos dos días con aparición de coliformes totales, pero estamos en los parámetros de potabilidad”.

Sin embargo, según los concejales que citaron al debate de control político, aún queda un manto de duda por la presunta omisión de información en uno de los informes oficiales presentados por la Empresa de Acueducto de Bogotá a la corporación. La concejal liberal María Victoria Vargas asegura que “el Acueducto suministró dos informes: uno del 14 de junio de este año, que dice que está actualizado. Pero en ese mismo me están diciendo que me remiten a uno del 30 de junio, o sea, el que había revelado Noticias Uno. Me enviaron también otro del 30 de marzo de 2012 y en este se dice lo que sucedió en el mes de abril, como si fueran clarividentes. En todo caso, la misma empresa en esos informes dice que es necesario prender alarmas en el sentido de tomar correctivos. También se deja claro que se ha puesto en riesgo medio la salud de algunas zonas de la ciudad”.

En ese mismo sentido opinó Marco Fidel Ramírez, del PIN. Según el concejal, “el informe que el Acueducto colgó en la página web del Concejo para este debate no coincide con el original, ese está maquilladito. Se omite información relacionada con 2012”. Frente a este señalamiento, el Acueducto explica que “se trata de dos versiones, la de junio es la que está actualizada y la de marzo no. En el informe de junio se analizan exclusivamente las muestras que en una primera toma se salieron de parámetros. Resulta obvio entonces que si el informe analiza sólo las muestras que están “malas o tienen problemas”, sea el resumen de situaciones que hablan de problemas en el agua”.

El concejal Antonio Sanguino, del partido Verde, pidió que “el director del Instituto Nacional de Salud le aclare a la opinión pública la verdad sobre la calidad del agua en Bogotá, porque un funcionario del mismo instituto, el director de Ambiente, acepta y reconoce que saben de la presencia de coliformes totales y otras bacterias en el agua de la ciudad. Entonces, ¿a quién le creemos?”. Sanguino advirtió que se tienen evidencias de la Superintendencia de Servicios Públicos de que hay presencia de bacterias y contaminación en el agua capitalina. “Existe un deterioro desde 2010. Esta prueba consiste en una multa por $40 millones, que fue pagada en noviembre de 2011 y que el gerente del Acueducto quiere ocultar”.

De acuerdo con la EAAB, la decisión de la Superintendencia está demandada por la empresa.