La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 3 horas

Ahora sí llegaron las lluvias

Todos los departamentos tienen orden de acelerar labores de preparación y alistamiento para enfrentar el temporal. Aunque el invierno arranca oficialmente el lunes y termina en diciembre, ya comenzaron las inundaciones.

El problema más grande a la hora de enfrentar la ola invernal que se avecina al país es que reúne cuatro grandes desafíos: el de la naturaleza, que, pese a los avances de la ciencia, nunca permite predecir a plenitud las dimensiones de las lluvias; el de la falta de estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático en Colombia; el de la pobreza y la consecuente urbanización desordenada e improvisada, y el del combate a la costumbre de edificar en zonas destruidas por inundaciones anteriores.

Con semejante panorama arrancó ayer la temporada invernal en Colombia, que se adelantó dos días a las predicciones oficiales, según las cuales las lluvias comenzarían el lunes. Viene, todo parecer indicar, recargada por el fenómeno de La Niña, aunque el director del Ideam, Ricardo Lozano, prefiere ser prudente y aclara que tal confirmación sólo se puede hacer si las condiciones atmosféricas típicas de ese evento climatológico se mantienen cuatro meses consecutivos.

Llovió muy fuerte en Bogotá, en municipios de la sabana y en algunas otras zonas de las regiones Andina y Caribe. Llovió, pareciera, a manera de advertencia de la naturaleza a un país que no apuró lo que debía en la construcción de las obras para evitar tragedias como la de la ola invernal de diciembre. Llovió distinto, porque aparte de agua cayó sobre el país el susto derivado de ese recuerdo del fin de año pasado.

A falta de obras, los sistemas de alerta fueron activados. “Estamos haciendo asistencia en Córdoba y Sucre, afectados por fuertes vendavales; igual en Cauca, Norte de Santander (tuvimos una víctima mortal por un rayo)”, aseguró a la Radio Nacional el director de la Oficina de Gestión del Riesgo, Carlos Iván Márquez. Lo dijo mientras las autoridades de Córdoba reclamaban la reubicación inmediata de 19 mil habitantes que están en condición de riesgo en la ribera del Sinú, en Montería.

Desde el 18 de agosto, el Comité Técnico Nacional del Sistema para la Atención y Prevención de Desastres puso en antecedentes a gobernadores y alcaldes, y los urgió para acelerar labores de prevención y mitigación. Dos semanas después el Comité Operativo del Sistema Nacional ordenó identificar los lugares vulnerables y las comunidades allí ubicadas, monitorear las cuencas de los ríos y mantener activa la sala de crisis para hacer un seguimiento hidrometeorológico detallado.

Hace apenas tres días Márquez dio el último aviso a los municipios: las lluvias han vuelto.

¿Qué sigue ahora? Es necesario que en todo el país las autoridades reporten anomalías derivadas de la ola invernal. Y la verdad es que, en este primer punto, las noticias tampoco son del todo buenas. Ya hay datos sobre comunidades que, justo ahora, están reconstruyendo sus hogares en zonas devastadas por la temporada invernal de 2010.

Ocurre en Honda (Tolima), donde las 1.065 familias damnificadas por las lluvias de abril aún esperan la prometida reubicación. Entre ellas está José Luis Farfán, un pescador de 65 años, quien dice que el río Magdalena tumbó su rancho y ahora él lo reconstruirá con cinc y guadua, porque ya no cree en promesas.

El municipio está en ley 550 (de intervención económica) desde octubre de 2010 y no tiene recursos para comprar un lote ni hacer las obras de urbanismo que le permitan acceder a 1.300 subsidios de vivienda asignados por el Ministerio de Vivienda a través de un convenio, según afirmó el secretario de Gobierno, Mario Clavijo. Tampoco tiene terrenos disponibles, aunque en caso de ser necesario, se ha contemplado la posibilidad de expropiar uno.

En Manatí, Atlántico, la situación también es preocupante. Las aguas del pasado invierno siguen estancadas. El Canal del Dique, causante real de una inundación irregular (si no es esto acaso una redundancia), se encuentra ahora subsanado y, además, en el área del rompimiento se construyó un muro de contención, que funcionará también como carretera, en el caso de que volviera a presentarse una filtración como la que amenazó con ocurrir dos meses atrás.

Campo de la Cruz y la parte rural de Santa Lucía siguen también albergando aguas, que se han controlado con 28 motobombas. Los esfuerzos se concentran en la reparación de las viviendas que, a razón del vandalismo, registran el paso tanto del desastre natural, como el delincuencial.

Una de las situaciones más complejas que dejó a su paso la emergencia ha sido la organización de la entrega de ayudas de Colombia Humanitaria. Alejandro Solano, uno de los líderes sociales del municipio de Santa Lucía declaró que hace más o menos dos meses que no reciben ayuda, pero informes de la Gobernación aseguran que ya terminó la segunda fase de entrega de alimentos. Hay inconsistencias en las inscripciones de los damnificados y, según Colombia Humanitaria, ya viene la tercera fase de ayuda, que por lo visto llegó de la mano con la nueva ola invernal.

Preparándose para la emergencia

18 de agosto: El Comité Técnico Nacional exhortó a gobernadores y alcaldes del país a que aceleraran las obras de prevención y mitigación en las regiones con el objetivo de disminuir el impacto de las lluvias.

2 de septiembre: El Comité Operacional del Sistema Nacional identificó tres fases (preparación, alistamiento y respuesta) a implementar para evitar daños, disminuir pérdidas y ofrecer a las comunidades damnificadas los medios para recuperarse de las secuelas dejadas por la ola invernal.

8 de septiembre: El Ministerio del Interior solicitó a gobernadores, alcaldes y organismos de emergencia del país tomar las medidas preventivas de preparación para enfrentar la segunda temporada de lluvias de 2011, que según las autoridades meteorológicas comenzaría en los primeros días de septiembre.