Ajedrez petrolero

Con la muerte de Muamar Gadafi, ¿qué pasará ahora con las reservas petroleras del país del norte de África?

Esa es la pregunta que se hacen hoy Italia y Francia, quienes apoyaron el ataque de la OTAN contra el régimen libio, y también China y Rusia, naciones que inicialmente se opusieron, pero que apoyaron, de modo velado, al tirano. Si el dictador hubiera apagado el incendio de la revolución, el ajedrez del petróleo permanecería intacto y pagaría con creces los favores recibidos con contratos a las compañías petroleras de los países que estuvieron de su lado.

Pero hoy Libia es libre y numerosos analistas, como Alejandro Pizarnoso, de la Universidad Complutense de Madrid, coinciden en su entusiasmo por la reconstrucción política y económica de ese país en la era pos-Gadafi. En el centro de investigación Elcano, un analista coincide también en la importancia de que el gobierno de transición reorganice el mapa de los campos de exploración petroleros y sus adjudicaciones, en función del apoyo recibido durante la caída del tirano. China y Rusia estarían, según esta teoría, fuera de la ecuación.

El negocio del oro negro, que representa uno de los ingresos más importantes para Libia, hace parte del paquete de elementos que deben reconstruirse en esa nueva etapa, aunque el Consejo Nacional de Transición prometió respetar los contratos firmados por Gadafi. Dentro de la OTAN, varios países contaban con empresas petroleras in situ y podría pensarse que serán ellos los principales beneficiados. Al parecer, empresas como la italiana ENI habrían vuelto a Libia para reanudar el bombeo. Lo cierto es que el oro negro será la clave del renacer libio y la salvación de varios países europeos golpeados por la crisis económica.

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