Arauca, en la mira de todos

Los problemas de orden público en el país obligaron a Ecopetrol a bajar la meta de producción a 780 mil barriles diarios. Llanos Orientales, entre los más afectados.

En las últimas semanas la violencia parece no dar tregua en Arauca. Vehículos abandonados en las vías con explosivos. Emboscadas a policías. Secuestros. Ataques a la infraestructura. Desastres ambientales. Todo en un departamento que resulta estratégico para la industria del petróleo y de la energía por sus recursos, así como para el narcotráfico por su privilegiada ubicación limítrofe con Venezuela.

La orden presidencial es la de atacar con más vehemencia en zonas tan complicadas como Arauca. No obstante, décadas de dominio guerrillero juegan en contra del Estado. Para la muestra un botón: hace dos días un grupo de hombres armados irrumpieron en las casas de la periodista Élida Parra Alfonso y de la ingeniera ambiental Gina Paola Uribe, ambas contratistas del oleoducto Bicentenario de Colombia. Las autoridades regionales creen que la responsabilidad del plagio recae en el Eln, la organización guerrillera con más poder en ese departamento.

Estos dos últimos secuestros, dicen las autoridades, son la prueba tangible de que la guerrilla tiene como objetivo principal a las empresas petroleras y de energía que operan en la zona. De acuerdo con un contratista de una empresa petrolera, afiliado a la Central Unitaria de Trabajadores, que prefirió omitir su nombre por seguridad, “para el personal de estas compañías tener que trabajar en lugares como Arauca es prácticamente una sentencia de muerte. Allí el ambiente está plagado de miedo, de amenazas, de zozobra”, manifestó.

Arauca está ubicado en el tercer lugar de producción de petróleo, con un 7,9%. En segundo lugar está el Casanare, con el 17,5% zona en la que también se ha manifestado la mano de la guerrilla. El pasado 9 de julio el Eln atacó una patrulla de la Policía que le prestaba seguridad al pozo YD de la empresa Ecopetrol en Agua Azul. En ese ataque tres uniformados perdieron la vida. Debido a este hecho y los constantes problemas de seguridad Ecopetrol anunció que va a bajar la meta de producción de crudo (ver recuadro).

En charla con este diario, el alcalde del municipio de Arauca (Arauca), Luis Emilio Tovar Bello, manifestó que es evidente que en este momento se está presentando un incremento en los ataques y en los hechos de violencia, a pesar de los esfuerzos del Ejército y la Policía por detener la arremetida. “Es extraño, porque entre más pie de fuerza hay, más actos violentos ocurren. Siento que es una reacción de la guerrilla a la ofensiva del Ejército y de la Policía”, señaló el burgomaestre.

La Fuerza Pública está replegada sobre la zona, manifestó el coronel John Zambrano, quien está al frente del comando de la XVIII Brigada del Ejército en Arauca. De acuerdo con el alto oficial, en este año ya han incautado ocho toneladas de explosivos pertenecientes a la guerrilla: “El frente 10 de las Farc, y el Domingo Laín y el Ernesto Che Guevara del Eln, son los de mayor presencia en esta región”, afirmó Zambrano.

Los centros de análisis sobre el conflicto armado corroboran la situación. De acuerdo con un reciente informe, presentado por el Centro de Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda, el año pasado en Arauca los ataques terroristas se incrementaron en un 433% y los ataques a la infraestructura, en un 800%. La fundación País Libre reportó que en 2012 Arauca ha sido la segunda zona del país donde, después de Bogotá, más se han reportado secuestros: van 15.

Objetivos del Eln

Evidencia de esto es que hace menos de seis días el cuerpo del arquitecto José Ricardo Mora fue encontrado en la vereda Santa Helena, zona rural de Arauca. El subcontratista, de 37 años, también trabajaba para el oleoducto Bicentenario y fue ultimado por guerrilleros del Eln. Su homicidio se suma al de José del Carmen Aguilar, inspector de líneas de alta tensión de la empresa Interconexión Eléctrica S. A., ISA, el pasado 25 de junio.

El asesinato de José del Carmen cae en la fatal clasificación de una muerte anunciada. Su hija mayor, Magda Aguilar, en charla con El Espectador, aseveró que en varias oportunidades su padre les dijo a ella, sus hermanos y esposa que se prepararan porque la posibilidad de un secuestro era latente. Afirma que su padre incluso pensó en renunciar por temor a caer en las manos de la insurgencia, pero que la posibilidad de quedar desempleado y más con tres hijos que mantener le hizo permanecer en el trabajo.

Magda lo describe como un hombre feliz. No puede evitar que su voz se quiebre mientras recuerda que él la llamaba todos los días a decirle cualquier cosa con tal de hacerla reír. Relata también que su padre le decía de cariño ‘Pinocha’, que él era su más grande apoyo y que por más que lo intenta no entiende cómo una persona inocente terminó siendo una víctima más del conflicto.

El hijo menor de José del Carmen, Geisson Aguilar, expresó que a pesar de las múltiples advertencias de su padre, recibió la noticia con incredulidad: “No creía que fuera él, estaba como en estado de shock. Fue muy difícil asimilarlo y más cuando ocho días después del secuestro nos mandaron la maleta de él, pero sola, yo me pregunté: ¿y mi papá?”.

Según testigos, la noche del 19 de mayo del presente año, mientras José del Carmen Aguilar se encontraba en un establecimiento comercial con un amigo, dos hombres encapuchados entraron al lugar, le pusieron un revólver en el estómago y lo obligaron a salir con ellos. Antes de dejar el lugar a su acompañante le dieron una cruel advertencia: que sólo podía denunciar lo sucedido un día después o se tendría que atener a las consecuencias.

Durante 37 días el Eln lo tuvo secuestrado. El grupo guerrillero llamó a la familia de Aguilar para exigirle $200 millones a cambio de regresarlo con vida. Según Magda Aguilar, no estaban dispuestos a negociar, querían los $200 millones, ni un peso más ni un peso menos. En una última llamada el emisario del Eln les aseguró que de no recibir el dinero debían preparase para sepultar el cuerpo de su padre.

Y así fue. La familia no tuvo manera de conseguirlo y para el 25 de junio su querido José del Carmen, el motor, el compañero, el padre cariñoso, el amigo tomador del pelo, el esposo tierno apareció asesinado. Tenía dos heridas de bala y múltiples lesiones en su rostro. El cuerpo de José del Carmen fue encontrado con un panfleto del Eln en el que decía: “Todo trabajador que ejerza funciones para ISA es un objetivo militar”.

Los homicidios de José del Carmen Aguilar y de José Ricardo Mora no son aleatorios. Es indiscutible que la situación en la región es preocupante, tanto que hasta esta semana el gobernador de Arauca hizo un consejo de seguridad en el que se consideraron las medidas de seguridad que deberán ser tomadas para enfrentar la ofensiva guerrillera. Y hoy el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, visitará el departamento.

El defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, a través de un comunicado de prensa, hizo un llamado a las autoridades para que se tomen las medidas necesarias de protección para la ciudadanía. “Toda esta situación, que se ha venido presentando en Arauca, urge de las autoridades del orden nacional y local la necesidad de adoptar medidas urgentes de protección y prevención de la población civil, afectada por los actos de violencia en esta región del país”, afirmó.

Ecopetrol redujo sus metas

La petrolera estatal Ecopetrol anunció que revisó a la baja su meta de producción diaria de crudo en 20 mil barriles, pasando de 800.000 a 780.000. Javier Genaro Gutiérrez, presidente de la compañía, explicó que los problemas de inseguridad son la causa para estos resultados. Según Julio César Vera, consultor experto en hidrocarburos, la infraestructura petrolera del país ha sufrido cerca de 70 atentados terroristas este año, el último de éstos en el oleoducto Caño Limón-Coveñas el pasado 22 de julio. Adicional a esto, la situación llevó a la compañía Emerald Energy a amenazar con dejar sus operaciones, debido a que en marzo de este año fueron secuestrados cuatro trabajadores de la firma. Cabe recordar que los ataques a las empresas petroleras también afectan a la población civil. El pasado 22 de junio el frente Efraín Pabón del Eln atacó el oleoducto Caño Limón-Coveñas, lo que originó que el petróleo llegara hasta el cauce del río Rotoya, haciendo que el servicio de agua potable fuera suspendido por dos días en Arauca, afectando a unas 120.000 personas.

Ver infografía.

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