Crisis en el Cauca: las cartas sobre la mesa

Según Feliciano Valencia, vocero del ACIN, insistirán en la autonomía territorial sin presencia de actores armados.

Este viernes, en Popayán, se abre la mesa de concertación entre el Gobierno y los indígenas nasa del norte del Cauca, buscando una salida a la crisis de orden público en la región. Los ataques de las Farc y el aumento de la Fuerza Pública despertaron el rechazo de las comunidades, que hoy piden no ser estigmatizadas ni señaladas como simpatizantes de la guerrilla. En diálogo con El Espectador, el líder de la Asociación de Cabildos Indígenas del Cauca (ACIN), Feliciano Valencia, dijo que la idea es dialogar, pero no abandonarán su propuesta del control territorial.

¿Cuáles son las cartas que van a poner sobre la mesa?
El ministro de Interior, Federico Renjifo, ha dicho que el Gobierno tiene la disposición de darle una salida definitiva a este problema. Nosotros nos vamos a sostener en tres elementos: el reconocimiento territorial de los pueblos indígenas en el Cauca, el reconocimiento pleno del gobierno indígena sin estigmatización, y garantías políticas, económicas y jurídicas para que podamos tener esa gobernabilidad.

¿Y eso no es ir en contra de la legitimidad del Gobierno?
No, cuando decimos gobernabilidad es lo que está constituido en la ley. No nos vamos a salir del marco legal y eso lo sabe el Gobierno. El problema es que a ratos le cuesta cumplir lo que está en la ley y hace juicios en contra.

¿Cuáles son las garantías que piden para llegar a un acuerdo?
Pedimos que el Gobierno entienda que no se sentará a hablar con organizaciones indígenas aliadas con la guerrilla. Lo que queremos es que atienda nuestra propuesta de control social.

¿Y eso implica un no a la Fuerza Pública en sus territorios?
Nosotros hemos dicho que paren la judicialización anunciada y que debe quedar claro que nuestra posición es con todo grupo armado dentro del territorio. No desconocemos a la Fuerza Pública. Lo que no compartimos son las flagrantes violaciones al derecho internacional humanitario. Estamos cansados de tantas denuncias que hemos hecho. Cuando los indios decimos que queremos que nos garanticen la autonomía y el gobierno propio no estamos diciendo que nos vamos a separar del Estado. Lo que buscamos es que se garantice lo que está en la ley: justicia, salud, educación, producción; pero como el Gobierno no quiere cumplir, entonces nos da trato de terroristas.

¿Se sienten abandonados por el Estado?
El problema de fondo es el de la seguridad en el departamento. Por un lado se anuncia la inversión social y por el otro se aumenta el pie de fuerza, pero no han podido controlar a la guerrilla. Eso es un indicador que debería preocupar al Gobierno. Policías tenemos en todo los municipios, pero no pueden controlar el narcotráfico. Por estas razones nosotros pedimos que nos dejen hacer el control territorial.

¿Y cómo es esa propuesta de control territorial?
Es una propuesta en la que le pedimos al Gobierno confianza. Pero no confían en nosotros porque creen que la guerrilla está detrás de las comunidades. Si la Guardia Indígena puede controlar el territorio, deben reconocer que esa institucionalidad estará dirigida por las autoridades indígenas. No queremos decir que si controlamos el territorio se tiene que ir la Fuerza Pública y nos dejen solos. Si el Gobierno quiere ver cómo controlamos el territorio, lo podrá hacer. No tendremos problema siempre y cuando no sea una institución militar.

Y si no es la autoridad militar, ¿entonces quién?
El Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría o quien el Gobierno crea pertinente. Pero le pedimos que nos tenga confianza, y también se lo pedimos a la sociedad, porque sentimos a veces que todavía nos ven como seres inferiores. En un tiempo les podemos demostrar lo que somos capaces de hacer.

¿Y cómo harán para que las Farc se vayan?
Se tienen que ir. Aunque parece que nadie está dispuesto a respetar lo que planteamos, la gente está dispuesta a sacarlos. Ya no nos aguantamos más guerras, y si nos toca tomar acciones de hecho de carácter colectivo, lo vamos a hacer. Eso es lo que no entiende la Fuerza Pública. No deben ocupar sitios sagrados porque arremeten contra nuestro pensamiento, la consulta previa y el consentimiento libre. Nosotros somos gobierno, lo que pasa es que este gobierno no quiere entendernos así, creen que somos cualquier organización y no saben que tenemos un territorio, una justicia, unas propuestas que se llaman planes de vida, y que tenemos cuatro mil guardias indígenas.

¿Cree que hay luces para una concertación con el Gobierno?
Vemos una postura diferente en Santos. No lo vemos tan agresivo con los pueblos indígenas. Sin embargo, los mandos militares sí tienen una postura beligerante y estigmatizante. Creo que el presidente y su Fuerza Pública deben ponerse de acuerdo, porque si el uno tiene vocación de paz y los otros no, ahí no va a pasar nada. Hay un problema también y es que un sector de la ultraderecha colombiana dice que Santos no le debe aflojar a las comunidades indígenas, porque creen que cuando el indio no es guerrillero es su colaborador, y eso es algo que la opinión pública debe quitarse de la cabeza.

¿Pero no cree que puede haber infiltración guerrillera en las protestas indígenas?
No se puede desconocer que todos los proyectos ideológicos tengan simpatizantes, pero una cosa es que la guerrilla esté en nuestros territorios y otra que esté en los gobiernos indígenas. Eso jamás lo hemos permitido y jamás lo vamos a permitir.

‘Voluntad de diálogo’: Renjifo

El ministro del Interior, Federico Renjifo, aseguró que el Gobierno tiene la voluntad y total disposición de escuchar los planteamientos de las organizaciones indígenas del norte del Cauca, y enfatizó que seguirá trabajando por garantizar sus derechos y su seguridad y por impedir cualquier tipo de alteración del orden público con la eventual infiltración de la guerrilla. Eso sí, reiteró, la presencia de la Fuerza Pública en todo el territorio nacional no es negociable. “Para el Gobierno, el enemigo no son los indígenas, sino los terroristas que aprovechan la confusión para crear una percepción negativa de caos y anarquía”, enfatizó Renjifo.

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