Cuba, más cerca de salir de la lista

El presidente de Estados Unidos le notificó al Congreso su intención de retirar a la isla de la nómina de países que patrocinan el terrorismo, en la que está desde 1982.

Desde la isla, los cubanos siguieron paso a paso el encuentro histórico entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama en Panamá. / EFE

La VII Cumbre de las Américas, que terminó hace tres días en Panamá, pasará a la historia, aunque no sólo por haber contado, por primera vez desde 1994, con la participación de Cuba. También por ser una de las pocas reuniones que dan resultados concretos: durante la cita regional, el Departamento de Estado estadounidense le recomendó al presidente Barack Obama retirar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo. Durante una rueda de prensa al final de la cumbre, Obama indicó que no había revisado la recomendación, pero que pronto tomaría una decisión.

Tres días después, en una carta enviada al Congreso, el mandatario notificó su intención de retirar a Cuba de la polémica lista, en la que estaba desde 1982, cuando Washington consideró que apoyaba y daba refugio a grupos armados de América Latina como las Farc. Desde entonces, la isla reclama su retiro de esa nómina, por “injustificable” y porque compartir honores con países como Irán, Siria y Sudán la condenaba a más sanciones económicas.

En la carta enviada a los legisladores, Obama constata, a partir de la revisión hecha por su Departamento de Estado, que el gobierno cubano “no ha prestado ningún apoyo al terrorismo internacional en los seis meses precedentes” y que “ha dado seguridades de que no apoyará actos de terrorismo internacional en el futuro”. Según un comunicado de la Casa Blanca, la revisión se llevó a cabo con información de la inteligencia estadounidense. Las autoridades de Estados Unidos han “concluido que Cuba reúne las condiciones para rescindir su designación de Estado promotor de terrorismo”.

Esta medida hace parte de una serie de aspectos que Obama se comprometió a revisar en el proceso de normalización de relaciones con la isla iniciado el 17 de diciembre. El Congreso cuenta ahora con 45 días para estudiar la decisión de Obama y, en caso de estar en desacuerdo, puede presentar un proyecto de ley para tratar de revocar el dictamen presidencial.

Fuera de la lista

“Dicen que somos terroristas. Y sí hemos hecho algunos actos de solidaridad con muchos pueblos que pueden considerarse terroristas en el imperialismo”, aseguró Castro durante la Cumbre. “El presidente Obama nació bajo la política del bloqueo a Cuba. Tampoco tiene culpa de eso; pero ese y otros elementos deberán resolverse en el proceso de normalización de relaciones”, agregó.

Debido al embargo, una medida que pesa sobre la isla desde 1961 y que sólo el Congreso de EE.UU. puede retirar, el retiro de Cuba de la lista es algo más simbólico y político que práctico, pues no elimina sanciones económicas. Los primeros efectos, según analistas, se reflejarían en hechos como que algunos bancos puedan hacer operaciones bancarias desde La Habana. “Es un anuncio de intenciones políticas”. “Esta sería la primera formalización de ese anuncio”, explicó Peter Schechter, experto en Latinoamérica de Atlantic Council. “Es el primer paso hacia una normalización concreta y formal de las relaciones”, señaló el analista en una publicación del centro de estudios.

Para Arturo López-Levy, académico de la Universidad de Denver, si Cuba deja de ser considerada patrocinante del terrorismo, las bases de las sanciones contra la isla, fundadas por años sobre la base de la seguridad, se socavarían. “Suplanta esa imagen de amenaza con otra de país en transición con el que se debe incrementar el intercambio”, dijo. Sin este calificativo se facilitarían los negocios de Cuba con otros países y su interacción con mercados internacionales. El siguiente paso debería ser la reapertura de embajadas tanto en Washington como en La Habana, un tema que requerirá otra cumbre.