Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 1 hora

Del plebiscito y la implementación

Las Farc han dicho que sólo tras la refrendación y la expedición de la ley de amnistía e indulto iniciarán su tránsito hacia las zonas de concentración para su desarme y desmovilización. El pueblo en las urnas y el Congreso tienen la palabra definitiva.

Registraduría Nacional.

Más allá de lo operativo, donde está establecido un cronograma que fija plazos para la concentración de las tropas guerrilleras, la dejación de las armas y la misma desmovilización de las Farc, a partir de hoy y durante lo que queda de esta semana la atención del país estará centrada en el plebiscito del domingo 2 de octubre, mecanismo acordado en la mesa de negociaciones de La Habana para la refrendación del Acuerdo Final. De su resultado en las urnas depende el inicio en firme de la implementación de la paz. (Vea acá el especial "Callaron los fusiles")

Ya el asunto no tiene que ver con los diálogos. Se trata de un pulso político en el que el Gobierno y la oposición, encarnada fundamentalmente en el expresidente Álvaro Uribe, medirán fuerzas, teniendo como telón de fondo la lucha por el poder en 2018. La batalla por el Sí y por el No en el plebiscito ha estado mediada por retos a debates públicos, pronunciamientos de lado y lado, guerra de encuestas y, sobre todo, una feroz discusión, muchas veces plagada de insultos en las redes sociales.

Hablando de encuestas, la tendencia de las últimas semanas muestra ventaja para el Sí. El estudio que hizo Invamer para El Espectador, Caracol Televisión y Blu Radio —dado a conocer el martes pasado— revela un 67,6 % por el Sí y un 32,4 % por el No. A su vez, una encuesta de Cifras y Conceptos para Caracol Radio y Red + Noticias, del viernes pasado, daba un 54 % para el Sí y 34 % para el No. Los expertos coinciden en afirmar que, siendo una votación atípica y compleja, pues no se trata de elección de gobernantes, hay más volatilidad en la ciudadanía.

Aun así, frente al eventual escenario del triunfo del Sí, la expectativa está también en el número de votos que alcanzará, que en definitiva es lo que dará legitimidad. Porque si bien el umbral de los 4,5 millones para ratificar la aprobación es posible, también es cierto que defensores y detractores de las negociaciones con las Farc están a la espera de la cifra final para reclamar el triunfo o hablar de derrota. Los primeros, si el número de votantes supera al menos los siete millones, y los segundos, si no se alcanza esa meta.

Eso sí, todos han hablado de “respetar la decisión”. Y el Sí significa el banderazo para iniciar la implementación de los acuerdos, tanto para el Gobierno como para las Farc. El Ejecutivo tiene el compromiso de llevar ante el Congreso las leyes y reformas constitucionales necesarias para el desarrollo de lo pactado, entre ellas la ley general de amnistía e indulto, que a su vez marca para la guerrilla el punto de partida hacia su desarme y desmovilización. Según reveló el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, se han identificado 18 proyectos por facultades extraordinarias, 22 por procedimiento legislativo acelerado y cuatro actos legislativos, todos relacionados con la paz.

El uribismo, por su parte, insiste en que votar por el No es decirle sí a la paz, pues se podría renegociar lo acordado. Sin embargo, hay más incertidumbres que certezas, pues no ha dicho cómo eso sería posible. Algunos, como el exvicepresidente Francisco Santos, dicen que si gana el No hay que rodear al Gobierno y mostrar unidad, como una manera de presionar a las Farc para que vuelva a las negociaciones: “No sería arrancar de cero. Hay que recoger lo que ya está y replantear temas. No creo que sea tan grave, ni volver al pasado, ni a la guerra”.

Ahora, teniendo en cuenta que la tesis es que el Acuerdo implica impunidad, es difícil pensar que los jefes guerrilleros van a regresar al diálogo para aceptar ir a la cárcel por muchos años o incluso ser extraditados. Es cierto que algunos han expresado que no contemplan la idea de volver a las armas y que su apuesta por la paz es inclaudicable, pero también hay otros que han dicho que sólo cuando la amnistía y el indulto estén en firme, procederán a desplazarse hacia las zonas de concentración para iniciar su desarme y desmovilización.

Y como ya se dijo, ello sólo será posible cuando el Congreso tramite y apruebe la ley, algo que a su vez depende de la refrendación. Por cierto, lo advirtió Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, si gana el No hay que ser conscientes de que la consecuencia es que “el proceso terminó”. De hecho, el Legislativo está notificado de esa urgencia. El senador Mauricio Lizcano, presidente del Congreso, aseguró que una vez se cumpla el paso de la refrendación, la idea es que esa ley de amnistía e indulto se tramite en el menor tiempo posible, dentro del mecanismo de fast track establecido: “Ese proyecto tiene prioridad (...) esperamos que salga en máximo dos semanas para de esa manera darle la garantía a la guerrilla de que se va a cumplir lo pactado en La Habana”, enfatizó.

Frente a este panorama, hay que comenzar a pensar entonces en que el Día D para el cumplimiento del cronograma de desmovilización efectiva de las Farc toca empezar a contarlo a partir de la aprobación del plebiscito, e incluso quizás desde la aprobación de la ley de amnistía e indulto. Al menos esa es la señal que dan las palabras de Iván Márquez, segundo al mando en el Secretariado de las Farc: “Sí, el 26 está la firma del Acuerdo Final, pero hay un aspecto que debe precisarse y es el de la ley de amnistía e indulto. Sin ello es muy difícil que la guerrilla empiece el movimiento de sus efectivos hacia la zona de paz o hacia los puntos transitorios de normalización. Queremos seguridades en este terreno”, dijo.

Pronunciamiento que a su vez tuvo respuesta del comisionado de paz Sergio Jaramillo, uno de los plenipotenciarios del Gobierno en la mesa de negociaciones: “Eso no es cierto y tampoco es una condición. Eso no está escrito en el Acuerdo Final de Paz y lo único es que se debe cumplir con un cronograma de dejación de armas en 180 días. Durante ese tiempo pasarán muchas cosas, por ejemplo, el trámite de la ley de amnistía en el Congreso. Las Farc ya se están reagrupando para ingresar a las zonas de concentración”.

Es posible entonces que el cronograma se corra unos cuantos días, que en fuentes del Gobierno consultadas por El Espectador no representan mayores riesgos para el cumplimiento de lo pactado. Como dice Jaramillo, la única certeza es que se cumpla el compromiso de esos seis meses (180 días) y que en ese entonces se haya concluido totalmente con la dejación de las armas y la desmovilización, para que las Farc se integren así a la sociedad colombiana como un movimiento político legal.