El rey Midas de los escándalos

El oficial volvió a protagonizar las noticias por ser el eje de la presunta corrupción en el Ejército.

El coronel Róbinson González del Río es investigado por un caso de falsos positivos. / ‘Semana’

El coronel Róbinson González del Río se ha convertido en el rey Midas de los escándalos: allí donde aparece su nombre hay un enredo por resolver. Hoy tiene en la cuerda floja a la cúpula militar, tras la publicación de conversaciones telefónicas en las que se revela una presunta red de corrupción en la adjudicación de contratos en el Ejército. De hecho, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Militares, general Javier Rey Navas, presentó su renuncia después de resultar salpicado en este escándalo.

Sin embargo, el prontuario del coronel González del Río no se limita a este capítulo de corrupción. Apenas hace tres meses fue noticia porque se revelaron las conversaciones que sostenía con el exmagistrado Henry Villarraga —quien dimitió de su cargo en la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura— para que el proceso que enfrenta por falsos positivos fuera trasladado a la justicia penal militar. En noviembre se afirmó que el coronel le habría pagado una suma millonaria, cercana a los $400 millones al magistrado Villarraga para efectuar ese cambio y así evadir a la justicia. Villarraga lo negó todo y ni siquiera ha sido llamado por el Congreso para que dé explicaciones.

Róbinson González fue capturado en agosto de 2012 por su presunta responsabilidad en la muerte de César Sepúlveda y Jairo Andrés Moreno Marín, dos campesinos asesinados en Neira (Caldas) el 30 de septiembre de 2007 y que fueron presentados como guerrilleros abatidos en combate. El coronel González comandaba el Batallón 57, con jurisdicción en ese departamento, cuando un equipo de contraguerrilla adscrito a él aseguró que se disponía a enfrentar a 12 guerrilleros de las Farc. Ese combate nunca ocurrió. El grupo llegó a la finca Piamonte y a las 8 de la noche arremetió contra dos hombres que se bajaron de un carro. Según el reporte oficial, los sujetos atacaron con armas de fuego y los militares tuvieron que defenderse. Por estos hechos se le imputaron al coronel los delitos de doble homicidio en persona protegida, concierto para delinquir con fines de homicidio, tráfico, fabricación y porte de armas de fuego y falsedad ideológica en documento público.

Desde el 4 de septiembre de 2012, González del Río está recluido en el Batallón de Policía Militar Nº 13 en Bogotá, donde también purga su condena el general (r) Rito Alejo del Río, sentenciado a 26 años de prisión por el homicidio de Marino López Mena en 1997 y salpicado por varios paramilitares por tener nexos con las autodefensas en Urabá. Aun así, la privación de la libertad y la investigación por un crimen no fueron impedimento para que González del Río siguiera percibiendo la mitad de su sueldo hasta ayer, cuando fue llamado a calificar servicios. Una fuente cercana al Ejército señaló que durante los 19 meses que el coronel ha estado preso habría recibido una suma que ronda los $67 millones. ¿La razón? No se puede desvincular a una persona que está siendo procesada hasta que exista una condena, pues después del proceso puede resultar inocente.

Mientras ha estado detenido, González del Río —quien ayer fue trasladado del  Centro de Reclusión Militar de la PM 13, donde estaba detenido, al pabellón de funcionarios públicos de la cárcel La Picota— ha tenido tiempo para hacer negocios a costa de las arcas del Ejército, como se revela en las grabaciones publicadas por la revista Semana, así como considerar la posibilidad de comprar un penthouse y hasta de irse de vacaciones con su familia a Villavicencio. La Fiscalía indaga las irregularidades presentadas en su sitio de reclusión y ese arqueo se ampliará a otros centros de reclusión militares en el país. El rey Midas de los escándalos escribió ayer un comunicado en el que lo negó todo y afirmó que “en 23 años de carrera nunca he tenido una investigación de corrupción y menos de estar vinculado con actividades ilícitas que me representen un lucro económico”. No obstante, los audios que revisa la justicia lo dejan muy mal parado. ¿De cuándo acá un oficial investigado, en prisión, tiene aparentemente ascendencia sobre generales de la República?

 

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