'El sector minero-energético debe construir sus propias vías'

Como lo hicieron los cafeteros en su momento, el funcionario dice que los privados deben poner de su parte y de su bolsillo. Además, le preocupan las limitaciones del sistema de transporte de crudo.

Ante la gran expectativa por el ‘boom’ minero-energético que se vive en el país, el nuevo ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas Santamaría, experto en el tema de la infraestructura y desarrollo energético, pidió enfáticamente a los empresarios mineros y petroleros que operan en Colombia, que contribuyan con el desarrollo del país construyendo su propia infraestructura de transporte, tal y como lo hicieron los cafeteros, quienes no esperaron a que el gobierno construyera las vías veredales cafeteras, sino que las desarrollaron y convirtieron el sector en la locomotora que jalonó la economía del país durante más de 100 años.

En diálogo con El Espectador, el ministro explicó que una de sus preocupaciones es la limitación que tiene el sistema de transporte de crudo, razón por la cual será necesario expandir la red de oleoductos.

¿Cuáles son los retos del sector?
El reto más importante es que esta locomotora marche a muy buen ritmo. Creo que de todas las locomotoras, la minero-energética es la que está en capacidad de avanzar más rápido y arrastrar un buen número de vagones, que permita imprimir mayor dinamismo a otros sectores de la economía. El otro es que pueda convivir la minería con el medio ambiente.


¿Qué hacer para que arranque?
Este sector ha generado un gran apetito por parte de los inversionistas en Colombia, donde han detectado un gran potencial. Ahora lo que hay que hacer es determinar qué tan grande es este recurso y administrarlo de la mejor forma, respetando la biodiversidad del país y dejándolo libre de obstáculos para que pueda traducirse en recursos y beneficios para las comunidades. Para ello hay que incrementar la exploración, ya que estamos lejos de encontrar esos enormes hallazgos que han generado tanta controversia. Tenemos que hacer una tarea más silenciosa, más científica y más detallada al explorar nuestro territorio y permitir que las compañías extranjeras vengan con responsabilidad y generen riqueza para Colombia.


La falta de infraestructura podría frenar la locomotora...
Sí. Por eso es importante que los empresarios del sector minero-energético se involucren en el tema y contribuyan con la construcción de vías, puertos y ferrocarriles, tal y como lo hicieron los cafeteros hace 100 o 120 años con las carreteras cafeteras. Eso les permitió convertirse en la locomotora que jalonó la economía del país por más de un siglo.


¿Cómo dotar al país de infraestructura para el sector?
Yo, habiendo sido ministro de Transporte, soy consciente de que el país le pide mucho a ese Ministerio, mucho más de lo que los recursos lo permiten. Uno tiene que ser responsable de esto. Si el sector minero-energético va a pedir más carreteras o ferrocarriles, hoy como ministro de Minas digo que ese sector tiene que aportar, tiene que costear.


¿El tren del Carare podría tener recursos del Ministerio de Minas?
No del Ministerio de Minas como tal, sino del sector de la minería. También los recursos de las regalías podrían destinarse para este y otros propósitos que expongan los entes territoriales. Hay que pedir, pero también que poner.


¿En el sector de hidrocarburos qué le preocupa?
La capacidad de los oleoductos se está copando. Si bien estamos trabajando en el Oleoducto Bicentenario, esto no será suficiente. El país no tolerará que se encuentre petróleo y que no tengamos cómo exportarlo por limitaciones de los oleoductos . Hoy estamos a ras. Y si no nos adelantamos a esa necesidad, el costo lo pagarán las vías, porque estonces tendremos que movilizar el crudo por carrotanque, generando problemas y el más visible es la vía Villavicencio-Bogotá y su paso por Bogotá hasta Guaduas, donde descargan esos carrotanques para conectarse a los oleoductos. Eso le generará problemas a todo el mundo. Tenemos que resolverlo.


¿Hay proyectos concretos?
No, pero el Oleoducto Bicentenario ayudará muchísimo. Habrá que hacer otras inversiones, como reforzar la capacidad de bombeo desde Cusiana a Caño Limón.


¿Y si hay un hallazgo grande?

Si tenemos éxito en las actividades de exploración que se adelantan en el oriente colombiano (Caquetá-Putumayo), vamos a tener que recurrir al Oleoducto Transandino de Ecuador, ya que ellos tienen capacidad en el tubo y nos podrían brindar algunos cupos para transportar crudo. De ser así, tendríamos que construir un ramal de 200 kilómetros que nos permitiría conectarnos desde San Miguel (Putumayo) al oleoducto en Ecuador.


¿El país está blindado en materia eléctrica?
El sector eléctrico colombiano es robusto y con muy buena capacidad, que se ha puesto a prueba varias veces con problemas de verano muy fuerte. El sector va a tener la capacidad de ser un gran exportador, el problema no va a ser abastecer el consumo interno, sino desarrollar la infraestructura para poder exportar. El país tiene un sector muy sólido, tanto en generación como en transmisión, lo que les genera confiabilidad a los colombianos.


¿A quién le venderíamos?
Si construimos la interconexión eléctrica con Panamá, se nos va a abrir un gran mercado con Centroamérica, porque en esta región la energía eléctrica vale muchísimo. Puede costar 30, 40 o hasta 50 centavos por kilowatio/hora, mientras que en Colombia nos cuesta 5 centavos, gracias a que tenemos plantas de generación, especialmente hidroeléctricas, grandes y eficientes. Hay una oportunidad de negocio gigantesca.


¿Colombia puede convertirse en un ‘hub’ eléctrico de la región?
Sí. Lo debe hacer. Colombia tiene esa característica. Va a ser un país con muy buena capacidad de generación de energía cuando termine un plan de expansión que va en marcha, y para el final de esta década el 75% de la generación de energía va ser hídrica. Eso le da unas economías enormes. Es muy eficiente.


¿Cuál es su lectura de lo que está pasando con el precio de la gasolina?
El valor de la gasolina en Colombia debe estar atado al precio internacional. Hay quienes argumentan que por el hecho de ser productores y tener explotación de petróleo deberíamos vender la gasolina a un precio inferior al del mercado internacional, como ocurre en Venezuela y Ecuador. Sin embargo, esa tesis lleva implícito el supuesto de que quienes se deben beneficiar de nuestra producción de hidrocarburos son los propietarios de vehículos, quienes consumen la mayor parte de la gasolina, y eso me parece inequitativo cuando hay miles de colombianos que esperan que nuestro crudo se pueda vender al mejor precio en el mercado internacional, para que con esos recursos podamos ofrecer educación, salud e infraestructura. Entonces no hay una buena justificación para que el petróleo lo convirtamos en gasolina barata, en lugar de ser un bien que genere recursos para toda la sociedad. En lo que tiene que ver con los impuestos de la gasolina, daremos el debate para buscar una alternativa que nos permita reducir estos valores.