Jornada electoral: a cerrar el paso a los violentos

El país acude a las urnas en un escenario en el que ya no se da la polarización del reciente pasado, pero en el que persisten los riesgos de corrupción y violencia. Santos dijo anoche que seguridad y transparencia están aseguradas.

En los tiempos del Frente Nacional las elecciones para integrar corporaciones legislativas obraban como el eje para recomponer la participación política en el Gobierno de acuerdo con el nuevo mapa electoral. A partir de la elección popular de alcaldes y gobernadores se impuso la dinámica de establecer porcentajes de poder entre los partidos tradicionales. Hoy el juego es también de movimientos, hegemonías, relevo generacional, distancia con organizaciones ilegales y márgenes de gobernabilidad local.

En relación con los comicios de la última década, el primer aspecto que tendrá que evaluarse tras los resultados electorales de este domingo es qué vigencia tiene hoy el uribismo, que dominó en las urnas. Sin la polarización que alrededor de la figura del expresidente Álvaro Uribe caracterizó las últimas elecciones, habrá que determinar qué tanto poder conservan sus adalides y cuál es la nueva realidad en aquellas regiones que constituyeron su fortín político. el cálculo es que no le va a ir tan bien como en el pasado.

Un segundo tema está íntimamente ligado con la influencia uribista. Desde los días del gobierno Samper se produjo una fractura en el Partido Liberal que, con el paso de los años, dio origen a movimientos como Cambio Radical o el Partido de la U. Esta atomización de los rojos se acentuó en la era Uribe, porque el oficialismo liberal se situó en la oposición. Ahora, en la era santista, con la filosofía del gobierno de unidad, habrá que sopesar qué autonomía tiene en estos momentos para subsistir.

En este orden de ideas, la gran pregunta que se hacen hoy los analistas de la política es qué va a pasar con el Partido Liberal, pues todo apunta a que será el gran ganador de la jornada. La idea la tiene claro su director, el excandidato presidencial Rafael Pardo, quien no sólo confía en buenos resultados, sino que éstos se conviertan en la plataforma del ideal inmediato: la reunificación del partido después de tres lustros de divisiones, derrotas, retrocesos y, en algunos casos, espúreas alianzas con los ilegales.

En cuanto al conservatismo, característico protagonista en las elecciones regionales, hoy vive una coyuntura particular. En tiempos de Uribe, y mientras el liberalismo se situaba en la orilla de la oposición, los azules se convirtieron en el soporte de su gobierno. Esa alianza les permitió ganar las elecciones de 2007, así como un segundo aire para la colectividad que desde hace varias décadas ha soportado una fracción permanente. Hoy la situación no es la misma y con Santos en el poder ya no protagonizan.

La cohesión del conservatismo tiene una deuda histórica. Antes de la dictadura de Rojas Pinilla, ya la división entre la casa Gómez y la alianza Alzate-Ospina era determinante. Durante el Frente Nacional, basta recordar las dificultades que vivió Misael Pastrana para llegar al poder. Desde entonces, ni Belisario Betancur ni Andrés Pastrana fueron elegidos a nombre del partido, sino como fuerzas suprapartidistas. Hoy la colectividad es un enigma y a sus directivas les pesa la crítica mordaz de Pastrana.

Aunque por tradición en ciertas áreas rurales de Colombia el conservatismo sigue siendo una fuerza mayoritaria, de alguna manera le sucede lo mismo que a su rival ideológico: sufrió un proceso de atomización que necesita maduración para volver a su cauce. Entre sus propias vertientes y las que trazó el liberalismo para acercarse a Uribe, hoy puede quedar claro qué queda del Partido que fue mayoritario en buena parte del siglo XX. Con un detalle adicional: ya no está Álvaro Uribe sino Juan Manuel Santos.

La otra mirada está centrada en lo que en otros tiempos se denominó la tercera fuerza. En la última década tomó el nombre del Polo Democrático y alcanzó importantes posiciones regionales y locales. La pregunta que hoy se hacen los analistas es si después del escándalo que hoy tiene en la cárcel al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, a esta colectividad le quedan arrestos al menos para conservar su poder. Hay quienes creen que este proceso electoral va a marcar el final de esta alianza de opositores.

En 2003 tuvo un estreno exitoso y ganó el premio mayor en Bogotá con Lucho Garzón. Esta victoria replicó en los concejos, asambleas y Congreso, y dejó ver un movimiento en ascenso. Pero desde Bogotá se precipitó la crisis. Hoy Gustavo Petro ya no enarbola sus banderas, muchos de sus militantes migraron al Partido Verde, Progresistas u otras expresiones, y lo que está en juego es saber qué va a pasar con la izquierda tradicional que tuvo en el Polo su mejor momento y ahora no se le ve un norte claro.

Más allá de los cálculos electorales y la recomposición del mapa político del país, hoy habrá 32 gobernadores nuevos, 1.102 alcaldes elegidos y un elevado número de concejales y diputados para equilibrar la gobernabilidad en departamentos y municipios. Y cualquiera sean los ganadores, la política exige debate, contrapesos del poder y burocracia. En esa repartición con resultados eficaces para la sociedad, de alguna manera consiste el sistema democrático.

En otras palabras, lo de hoy es un borrón y cuenta nueva. Con viejos o renovados nombres, con castas desgastadas o relevo en el Ejecutivo local y regional. Lo importante es que unos y otros les cierren el paso a las organizaciones ilegales. Lo que verificó el país en los últimos tiempos es que la corrupción y la violencia de todos los matices ideológicos penetraron al Estado en todos sus frentes. Si hoy vencen líderes descontaminados de esa influencia, ya es suficiente victoria.

Lo regional, la apuesta del Partido de la U

Para Juan Lozano, presidente del Partido de la U, la elección de hoy va a ser muy importante para su colectividad. “Tiene listas en más de 1.000 municipios y va a superar lo logrado en 2007. En las pasadas elecciones el partido tuvo una participación muy pobre, de las 25 grandes ciudades perdió en 24. En esta oportunidad, tenemos candidatos muy fuertes en las principales poblaciones, propios y en coalición. Apostamos por un crecimiento importante en concejales, diputados y alcaldías: pasaremos de 100 alcaldes a 200. En 2007 obtuvimos 1.000 concejales y en esta elección podremos llegar a 2.000”.

Según Lozano, el objetivo es demostrar que la U ha echado fuertes raíces en lo regional. “Se había pronosticado que íbamos a llegar al día de elecciones divididos y débiles, pero llegamos vigorosamente unidos. La U se está perfilando para convertirse en un partido con vocación histórica”, afirmó.

Las ideas que gobiernan del Liberalismo

Con un total de 13.479 candidatos inscritos —23 a gobernaciones y 637 a alcaldías—, el Partido Liberal apunta a convertirse en la primera fuerza política del país a nivel local y regional, lo que según su director, Rafael Pardo, le daría un importante impulso a la idea de una gran reunificación, que recogería a dirigentes de otras colectividades.

Según Pardo, la estrategia liberal en la actual campaña estuvo fundamentada en la acción del Partido en la Mesa de Unidad Nacional: “Lo que hacemos allí, que es la promoción de una agenda de víctimas, de restitución de tierras, del primer empleo, de igualdad y una línea progresista, fue el mensaje de nuestros candidatos”.

Los liberales aspiran a quedarse con mínimo nueve gobernaciones (Bolívar, Caquetá, Chocó, Córdoba, Guainía, San Andrés, Sucre, Tolima y Meta) y nueve alcaldías de ciudades capitales (Medellín, Florencia, Yopal, Valledupar, Riohacha, Santa Marta, Armenia, Providencia y Pereira).

El Partido Conservador y su lucha por el voto urbano

Siempre que hay elecciones regionales, el Partido Conservador obtiene buenos resultados. En esta ocasión su meta es convertirse en la principal fuerza política en el país, por encima del Partido Liberal. Para su presidente, el senador José Darío Salazar, “la idea es lograr el mayor número de concejales y diputados. Aspiramos a avanzar de una manera importante en el voto urbano, ganando la mayoría de las alcaldías. Hemos hecho especial énfasis en las capitales y estamos apostando a ganar en Popayán, Montería, Manizales, Tunja, Sincelejo y Villavicencio, y estamos dando una pelea muy fuerte en Santa Marta. Para las gobernaciones, tenemos expectativas muy importantes en departamentos como Norte de Santander, Huila, La Guajira, Guaviare y Putumayo”.

En materia de coaliciones, sostiene Salazar, el respaldo del Partido Conservador es fundamental en Cundinamarca y Santander.

Frente al impacto que puede generar en la intención de voto los señalamientos de corrupción contra miembros de la colectividad, afirma que “el Conservador es un partido con más de 2,5 millones de militantes y, como todos los partidos, tiene personas investigadas, pero se trata de un porcentaje absolutamente mínimo. Esperamos que el electorado entienda que estamos en una lucha frontal contra la corrupción y les retiramos el aval a cerca de 400 candidatos, porque eso forma parte de nuestras banderas”.

Candidatos por firmas, la apuesta independiente

Aunque las reformas políticas han tenido como uno de sus principales objetivos fortalecer a los partidos, la inscripción por firmas se ha convertido en la herramienta para que muchos dirigentes que no comulgan con los planteamientos de las colectividades emprendan proyectos personales, sin estar a la sombra de alguna fuerza política. Sin embargo, también se ha convertido en la grieta por la que se filtran los candidatos que no han recibido el aval de las colectividades por cuestionamientos en su contra.

Para las próximas elecciones hay verdaderos pesos pesados de la política que apuestan a ganar con el respaldo de las firmas de los ciudadanos para sus candidaturas. En Bogotá están los exsenadores Gina Parody y Gustavo Petro. En Cali, con amplias posibilidades, Rodrigo Guerrero, y en Medellín, en una disputa cabeza a cabeza con el candidato liberal Aníbal Gaviria, está Luis Pérez.

Dos candidatos a quienes los partidos se negaron a darles el aval por cuestionamientos en su contra y finalmente se inscribieron por firmas, son: Richard Aguilar, quien aspira a la Gobernación de Santander, y Arnulfo Gasca, a la del Caquetá.

También están los pequeños partidos, que dicen han funcionado como franquicias políticas para intereses particulares, como es el caso del PIN, MIO y Afrovides, que cuentan con fuerza electoral en regiones específicas como Valle, Atlántico y Arauca.

Los verdes van por la consolidación

La principal apuesta del Partido Verde, sin lugar a dudas, es la Alcaldía de Bogotá, el segundo cargo de elección popular más importante del país. Y para lograr esta meta cuenta con el apoyo del conservatismo y la U. Además, en estos comicios la colectividad está poniendo en juego su verdadera fortaleza como actor político en la Nación.

A juicio de su presidente, el exalcalde Lucho Garzón, “los que piensan que no nos va a ir bien están equivocados, la única opción que tenemos es seguir creciendo como lo hemos venido haciendo. Cuando llegué a la dirección del partido me puse una meta: lograr 1.000 concejales, 25 diputados y 80 alcaldías. Para la apuesta Verde-Verde vamos a ganar en Boyacá, Antioquia, Bogotá, Tunja, Mocoa, Cúcuta y San José del Guaviare. En coalición hay lugares donde nuestro aporte es muy importante: Barranquilla, Cali y Atlántico. Es un hecho, el Partido Verde se va a consolidar como una opción fuerte y verdadera para los ciudadanos en el país, en eso estamos trabajando, y lo vamos a hacer”.

Para la actual dirigencia de la colectividad, es necesario, a través de los resultados, demostrar que las divisiones que se han generado por la salida de Mockus y el apoyo del expresidente Álvaro Uribe no generaron una profunda afectación en las bases.

Cambio Radical y la depuración política

Cambio Radical fue uno de los partidos con más problemas a la hora de entregar credenciales. A mitad de camino pidió revocar más de 200 avales. La turbulencia creció y fue Carlos Fernando Galán, candidato a la Alcaldía de Bogotá, quien asumió las riendas de la colectividado . “Tenemos muy buenas perspectivas. Tuvimos una dificultad en el proceso de depuración de las listas . Tratamos de que el Consejo Nacional Electoral nos diera la razón retirando los avales de algunos candidatos que tenían problemas. En algunos casos nos dio la razón, en otros no. Esperamos que los ciudadanos nos acompañen en este esfuerzo por depurar la política”, afirmó Galán. Entre las cuentas del Partido están la Alcaldía de Barranquilla, con Elsa Noguera; la Gobernación del Magdalena, con José Pinedo, y la de La Guajira, con Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez.

Polo Democrático se juega su futuro

El Polo, a través de su director Jaime Dussán, afirmó que “las elecciones regionales se desarrollan en medio de grandes dificultades, no sólo por la profunda crisis económica, política y social en que se debate el país, cuya responsabilidad principal recae en el régimen imperante, sino también por la presencia de la corrupción, la trashumancia, los actos de violencia, el narcotráfico, el vínculo de muchos candidatos con actores armados y la compra de dirigentes y activistas a favor de candidatos que forman parte de la coalición del Gobierno”. Según Dussán, aspiran a tener de 600 a 700 mil votos. “Creemos que podemos ganar en Pasto, Santa Marta, Cali y Bucaramanga. Vamos a sacar concejales en más de 350 municipios y diputados en 28 departamentos. En gobernaciones estamos apoyando la de Nariño, Santander, Sucre, Putumayo y Córdoba”.

“Nuestra única candidata es la democracia”: Santos

El presidente Juan Manuel Santos invitó a todos los colombianos a escoger hoy, en los comicios de autoridades locales y regionales, a las personas “más honestas, capaces y transparentes”, para que manejen los recursos de las regalías “con pulcritud y eficiencia, y los conviertan en obras de desarrollo y progreso”.

“Hay una forma ideal de castigar a los corruptos y es no votar por ellos, no dejarlos al cuidado de las arcas públicas. Así que el mensaje es muy claro: el futuro de las regiones y de sus ciudades está en sus manos. Si no votan, o si no lo hacen a conciencia, después no podrán quejarse de que las obras no se ven o de que la corrupción sigue”, declaró el primer mandatario en la noche de ayer, en una alocución radio-televisada.

Santos resaltó los esfuerzos de la fuerza pública para garantizar una jornada electoral tranquila y reiteró que “el Gobierno no tuvo ni tiene candidatos favoritos en ninguna parte, y nos hemos preocupado muchísimo por mantener una total imparcialidad”.

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