Manual para entrega del cargo

Director ejecutivo de Fedemunicipios reco- mienda a alcaldes conseguir buenos abogados.

Mientras en estos momentos hay miles de candidatos que libran a nivel nacional una ardua batalla política de cara a las elecciones de autoridades locales y regionales del próximo 30 de octubre –en la que se invierten esfuerzos personales y colectivos y grandes cantidades de dinero–, lo que van de salida ya piensan en la manera de dejar la casa en el mayor orden posible para evitar problemas futuros. Y es en ese sentido que el director ejecutivo de la Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro, le acaba de enviar a todos los alcaldes de Colombia una serie de recomendaciones para afrontar dicho proceso electoral y el empalme con las administraciones que les sucederán a partir de enero de 2012 .

Ser generosos con todos los aspirantes, incluso los de oposición; escuchar inquietudes y ofrecerles garantías a todos los candidatos; votar de primero el día de los comicios; esperar los resultados y felicitar a todos los participantes, ganadores y perdedores; organizar una audiencia pública de rendición de cuentas; agradecerles a todos los estamentos que los acompañaron durante los últimos cuatros años; organizar grupos de empalme y hacer las paces con sus adversarios, son algunas de las sugerencias que Toro hace.

Pero hay un punto que llama la atención: “Saque fotocopia a todo el archivo del municipio en lo corrido de su período y afíliese a un sistema de defensas penales, disciplinarias y fiscales que le permita acceder a abogados especialistas a precios accesibles; los va a necesitar”, les recomienda en su comunicado. Porque según el director ejecutivo de Fedemunicipios, “nunca antes se había denigrado tanto y de manera tan injusta contra las democracias locales y sus representantes, como en los últimos meses”.

Y, en su concepto, una vez los actuales alcaldes entreguen sus cargos, vivirán lo más difícil: “Hacer frente a las denuncias que seguramente se vendrán ante los organismos de control por parte de los afectados con sus decisiones administrativas, por los adversarios políticos, por quienes los sucederán y seguramente también por los enemigos personales que nunca faltan en la política”.

Toro advierte que “en Colombia se sigue haciendo política a expensas del prestigio del otro, en contra del otro y acabando con el otro. Tenemos que seguir trabajando para que esta forma de hacerla cambie, para que quien llegue, lo haga para construir sobre lo construido, con serenidad, sin rencores y con más vocación de servir que de poder”.

Y justifica sus recomendaciones: “Yo como nadie soy testigo del enorme sacrificio que significa ejercer esta función en los municipios colombianos, no sólo para ustedes, sino también para sus familias. Allí arriesgaron sus vidas, su patrimonio moral y el de los suyos, en un país en el que se les hace mucho ruido a las investigaciones que se inician contra unos pocos y se desconoce el profundo apostolado de la enorme mayoría de ustedes”.

Un decálogo que causará roncha en momentos en que, por ejemplo, la Procuraduría anuncia una investigación disciplinaria contra 17 alcaldes en el país por irregularidades en el manejo de las ayudas entregadas por el Gobierno para atender la emergencia invernal, recursos que se habrían utilizado con fines de proselitismo político y financiación a campañas. Y según datos del mismo Ministerio Público, son 116 los mandatarios locales destituidos.

Toro, por su parte, ha librado más de una batalla en defensa de los mandatarios locales. La más reciente, cuando el presidente Santos denunció que correos del computador del Mono Jojoy confirmaban que las Farc presionaban a los alcaldes para apropiarse de contratos de obras públicas y del sector de la salud, y que ellos cedían a esas presiones. “Sería muy extraño que los alcaldes estuvieran comprometidos con este tema porque, entre otras cosas, los recursos de la salud no los manejan los municipios”, respondió, invitando al país a recordar que alcaldes y concejales han sido los más golpeados por la guerrilla.

El decálogo de Gilberto Toro

1. Ahora, en plena campaña, sea generoso con todos los aspirantes, pero trate mejor a sus adversarios. Sus copartidarios y amigos siempre sabrán comprenderlo.

2. Ofrezca con sinceridad y franqueza su liderazgo para adelantar un proceso electoral transparente y, claro, a todos los aspirantes.

3. Invite a todos sus conciudadanos a participar masivamente en las elecciones el próximo 30 de octubre. Esta es la gran fiesta de la democracia y todas las organizaciones sociales pueden ayudarlo en esta convocatoria.

4. Reúnase por lo menos cinco veces antes de las elecciones con los líderes de los distintos sectores políticos, con el registrador y las autoridades de la Policía para escuchar sus inquietudes y ofrecerles garantías a todos los participantes.

5. El día de las elecciones vote de primero y trate de hacerse acompañar de líderes de todos los sectores políticos y sociales.

6. Desde antes de las elecciones organice grupos de empalme, provéalos de un buen manual de entrega en los distintos temas y téngalo listo para ponerlo a disposición de su sucesor desde el mismo 31 de octubre.

7. Espere los resultados y felicite (ojala de manera personal) a todos los aspirantes a sucederlo y a los concejales electos. Este es un gesto de generosidad, elegancia y buen gobierno que le hará bien a todos.

8. Organice una audiencia pública de rendición de cuentas que sea breve, clara y contundente. Ofrezca sus agradecimientos a todos los estamentos que le ayudaron y también a los que desde la oposición enriquecieron con su lealtad la democracia local.

9. Saque fotocopia a todo el archivo del municipio en lo corrido de su período y afíliese a un sistema de defensas penales, disciplinarias y fiscales que le permita acceder a abogados especialistas a precios accesibles; los va a necesitar.

10. Antes del 31 de diciembre, haga lo posible por limar asperezas con sus adversarios políticos y con quienes pudieron resultar afectados por sus decisiones administrativas. Esto le hará bien a usted como persona y también a las democracias locales.

Toro, acostumbrado a las polémicas

Gilberto Toro es director ejecutivo de la Federación Colombiana de Municipios. Abogado especializado en Derecho Administrativo de la Universidad de Medellín, fue dos veces alcalde de Jericó (Antioquia).

A la cabeza de Fedemunicipios ha afrontado duras polémicas, una de ellas la que sostuvo con el sancionado alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, quien se negó a pagarle a la agremiación $80 mil millones por cuenta del 10% de los comparendos de tránsito impuestos en la capital entre 2002 y 2008, y amenazó con retirar al Distrito de la agremiación. Un fallo reciente del Consejo de Estado favoreció a Bogotá, pero el asunto aún está en pleito.

 

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