No al unilateralismo

Hace 18 años, el 13 de septiembre de 1993, se firmó el primer acuerdo entre Israel y Palestina: la "Declaración de los Principios".

El dialogo político que lo precedió ha sido, dentro de los marcos aceptados internacionalmente para las negociaciones: resoluciones del Consejo de Seguridad 242, 338 y 1850; la Hoja de Ruta y las declaraciones del Cuarteto, y bajo los principios de que la solución al conflicto será posible sólo mediante un dialogo bilateral. El Acuerdo Interino, firmado en 1995, prohibió la acción unilateral para cualquiera de las partes para cambiar el estatus de la Margen Occidental y Gaza, previamente a lograr un acuerdo negociado sobre el estatus permanente de los territorios.

La actual iniciativa unilateral de los palestinos ante la ONU, de reconocer un Estado palestino, en cambio, hace lo contrario: viola los acuerdos bilaterales, permitiendo a la Autoridad Palestina evadir negociaciones, y pone en riesgo todo lo logrado hasta la fecha.

Es importante aclarar que Israel no se opone a la creación del Estado palestino. El principio de dos estados para dos pueblos es aceptado por Israel y fue reconocido por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, en junio de 2009.

Israel se opone a que los palestinos lo quieren lograr a través de una acción unilateral, por medio del máximo órgano internacional, que imponga la solución al conflicto sobre Israel. La dirigencia palestina planea utilizar el reconocimiento internacional para elevar su estatus en otros organismos de la ONU e intensificar su lucha diplomática contra Israel. El presidente palestino, Mahmmud Abbas, insinuó su aspiración en The New York Times, en mayo: “La presentación de Palestina ante la ONU despejará el camino para la transformación del conflicto en una cuestión legal internacional y no sólo política. Asimismo, nos despejará el camino para la presentación de acusaciones contra Israel ante la ONU, en los organismos de derechos humanos y en el Tribunal Penal Internacional”. Los palestinos desean que se dicten los resultados de las negociaciones, así no tendrán ellos que sacrificar sus posiciones.

En el mejor de los casos, la aventura palestina complicará la situación en Medio Oriente, porque ignoraría los legítimos intereses de Israel, especialmente los concernientes a la seguridad. El apoyo político en Nueva York les dificultará llegar a un compromiso real e histórico con Israel.  Si hoy los palestinos se rehúsan a reanudar el proceso de paz, no hay que esforzarse para entender cuán poca voluntad tendrán luego del reconocimiento. Por otro lado, su acción unilateral podría disminuir la voluntad israelí de seguir brindando la cooperación económica y seguridad que ha contribuido al desarrollo de Cisjordania, estimulando la actividad empresarial y los niveles de crecimiento.

Un escenario peor sería que el reconocimiento internacional conllevaría a una nueva ola de violencia en el Medio Oriente, perjudicando los esfuerzos de paz por muchos años. El reconocimiento creará expectativas enormes en las ciudades palestinas, y de no llenarlas, la frustración se podría convertir en violencia.  Dada la tensión en muchos países árabes, todo indica que la situación se les puede salir de las manos, lo cual favorecería al grupo terrorista Hamas, que la podría utilizar para crear inestabilidad en la región.

La comunidad internacional debe tener en cuenta las implicaciones de tal acción unilateral.  Los amigos de Palestina deberían instarlos a retornar a las conversaciones con Israel.  Nadie, excepto israelíes y palestinos, puede enfrentar desafíos que deben ser tratados si se desea alcanzar la paz.

* Embajador de Israel en Colombia.

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