Norcorea, lista para el ataque

El régimen de Kim Jung-un tiene misiles preparados para lanzarlos hacia Corea del Sur y algunas bases de EE.UU.

En una reunión con altos mandos del  ejército norcoreano, el presidente Kim Jung-un ordenó empezar preparativos para atacar con misiles a sus enemigos. / AFP
En una reunión con altos mandos del ejército norcoreano, el presidente Kim Jung-un ordenó empezar preparativos para atacar con misiles a sus enemigos. / AFP

Según el abanico de amenazas que desplegó esta semana el régimen de Corea del Norte contra Corea del Sur y Estados Unidos, sólo falta que el mandatario norcoreano, Kim Jung-un, dé la orden para que estalle una nueva guerra.

Las advertencias del joven líder norcoreano empezaron desde que Washington y Seúl iniciaron ejercicios militares en Corea del Sur, y desde que la ONU impuso sanciones a Norcorea por la prueba atómica que efectuó el 12 de febrero.

Pyongyang ha amenazado con realizar ataques nucleares preventivos contra Corea del Sur, el territorio continental de EE.UU. y las bases militares estadounidenses en Guam y Hawai. Además, declaró roto el armisticio que puso fin a la guerra de Corea (1950-1953). El martes pasado ordenó a su artillería y unidades de misiles colocarse “en posición de combate” y estar listas para atacar estos objetivos. Al día siguiente cortó ‘la línea roja’ de comunicación militar con Seúl, que permite a los trabajadores surcoreanos cruzar la frontera para trabajar en Kaesong, un complejo industrial que, sin embargo, sigue funcionando
En vista de que el jueves se realizaron maniobras conjuntas de EE.UU. y Corea del Sur en la península con bombarderos estadounidenses B-2, capaces de transportar armas nucleares, el líder norcoreano se reunió de urgencia con altos generales y dijo que, “en vista de la situación, ha llegado el momento de saldar cuentas con los imperialistas de EE.UU”. Ordenó empezar los preparativos para atacar con misiles.

Las amenazas de este calibre no son una novedad. Mauricio Jaramillo Jassir, internacionalista de la Universidad del Rosario, explica a El Espectador que desde la década de los 90, Corea del Norte ha jugado con el tema nuclear para contrarrestar lo que el régimen entiende como un ambiente hostil. La caída de la URRS, la amistad entre EE.UU. y Corea del Sur y Japón y el renacer pacífico de China hacen temer al régimen. “Con la muerte de Kim Jong-il, algunos acusaron a Kim Jung-un de ser débil. En buena medida las amenazas buscan responder a ambos factores, al ambiente regional hostil y a las críticas contra el liderazgo del Kim Jung-un”.

Para muchos analistas, las represalias y la retórica de Kim-Jung-un son un intento de provocar a Seúl para que suavice sus políticas y presionar para lograr negociaciones directas con Washington, que conduzcan a la consecución de ayuda y el restablecimiento de las relaciones. Otros creen que no hay pruebas de que el Norte tenga cohetes que puedan golpear la costa oeste de EE.UU. o más allá, pero posee misiles de corto y medio alcance y Seúl está a unos 50 kilómetros de la frontera común.

El régimen norcoreano, famoso por su hermetismo, no ha revelado información suficiente sobre su capacidad militar. Jaramillo dice que es poco probable, si no imposible, que tenga ojivas nucleares. Su situación de rezago económico es patente. No obstante, por tener un pie de fuerza tan numeroso y un arsenal militar importante es indudable que tiene capacidad de atacar fuertemente a Seúl. “EE.UU., por su parte, tiene muchas limitaciones para socorrer a Corea del Sur. Afganistán, Irak y Pakistán desgastaron el músculo militar estadounidense y perjudicaron su margen político exterior”.

Las consecuencias de una guerra serían nefastas y exacerbarían los nacionalismos nacientes en la región. “La llegada en Corea del Sur de la presidenta nacionalista y conservadora Par Geun-hye, así como la elección de Shinzon Abe como premier japonés, dan cuenta de un ánimo militarista que gana terreno en la zona. China, por otra parte, sigue los hechos con preocupación y un ataque reviviría las reclamos del Japón por tener armas y dotarse de una capacidad nuclear militar. Todo esto altera un equilibrio logrado luego de décadas de construcción de confianza. Desde 1972, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas entre Tokio y Beijing, la armonía en la región había sido posible. No obstante, un ataque militar de cualquier país daría al traste con estos avances”, concluye Jaramillo.

‘Ha aumentado el peligro’: EE.UU.

“Las acciones provocativas y el tono beligerante (de Corea del Norte) han aumentado el peligro”, afirmó ayer el secretario de Defensa de EE.UU. , Chuck Hagel, quien advirtió que el Departamento de Defensa ha pedido “tomar en serio” la escalada de la tensión y prepararse para asegurar la defensa del país y sus aliados. Entre tanto, Josh Earnest, portavoz adjunto de la Casa Blanca, señaló que "el camino de la paz para los norcoreanos es claro", al subrayar que debe poner fin a su programa nuclear, cumplir con sus obligaciones internacionales y detener su “retórica belicista”.