Otro frente de lucha uribista

Es una plataforma para oponerse a la posibilidad de que se formalicen diálogos de paz con la guerrilla y se endurezca la presión militar.

El uribismo más recalcitrante del país se une hoy en torno a una sola causa: el llamado ‘Frente contra el terrorismo’ que, según dicen, es una respuesta a lo que han considerado “la política de apaciguamiento” del presidente Juan Manuel Santos. Sin duda, una propuesta que llega para acentuar la polarización entre el primer mandatario y su antecesor, y que perfectamente calza en la tesis esgrimida por el mismo jefe de Estado en recientes entrevistas: la del “juego y eco al terrorismo”.

En primera fila del hotel El Nogal estarán el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el exministro Fernando Londoño y el exasesor José Obdulio Gaviria explicando —como lo dijo ayer este último— los detalles de un manifiesto de unidad simple e indiscutible contra los terroristas: “Recoge la experiencia española, país en donde la unidad de la democracia, fuese cual fuese su color, aisló y excluyó a los terroristas del escenario político”.

De fondo, un pretexto coyuntural. Según Fernando Alameda, director ejecutivo del Centro de Pensamiento Primero Colombia, que defiende las tesis de Uribe, el evento será a la vez un homenaje a Fernando Londoño por el atentado terrorista que sufrió el pasado 15 de mayo y un llamado para que todos aquellos que se sientan víctimas se unan en un solo frente en contra de los terroristas.

“No es como algunos lo han dicho, un frente político para hacer una campaña electoral ni para lanzar un candidato (...) es simplemente un medio cívico donde pueden estar los políticos, pero para enfrentar a los terroristas”, se apresuró a aclarar Alameda.

El director de Primero Colombia aseguró que los lineamientos del ‘Frente contra el terrorismo’ son básicos: el terrorismo no puede ser un arma política, el terrorista no es un delincuente político sino un delincuente común y la negociación con los terroristas no es para discutir con ellos el futuro del país ni la Constitución, sino la entrega de armas, la desmovilización y las penas que se les van a aplicar. “Los terroristas no son la mano negra, como dijo alguien, son las Farc, el Eln, las bacrim y cuanto grupo armado que trate de imponer por la fuerza su voluntad, sea quien sea y sin importar si es derecha o izquierda”, agregó.

Lo que sí queda claro es que los uribistas ‘pura sangre’ ven en el discurso de Santos hacia la guerrilla y en la aprobación del Marco Legal para la Paz un gran riesgo que sólo apunta a “engrandecer y fortalecer a los terroristas”. Como se sabe, el primer mandatario ha defendido que esta iniciativa “es lo que el país necesita para ver si en un futuro podemos hacer un proceso de paz”.

Ante tal polarización de pensamiento y ahora de obra, el grupo promotor del ‘Frente contra el terrorismo’ espera que así como sucedió con la reforma a la justicia, la opinión pública se levante hasta que se eche para atrás lo que considera “una grave equivocación”. “Cuando el Gobierno vea que la gente no está de acuerdo con aceptar ese tipo de negociaciones, Santos entrará en razón y mantendrá la política por la cual fue elegido, que es la de la seguridad democrática”, sostuvo Fernando Alameda.

El expresidente Uribe ya se sumó a la causa e incluso dijo que sería bueno que a las consignas del Frente se agregará la de solidaridad con las víctimas del terrorismo. Y un ítem más: “Las víctimas no son sólo los civiles, son también los soldados que están violentados por las bombas quiebra patas, son los afectados por una Fiscalía sesgada que ha convertido los falsos positivos en una estigmatización de los hombres héroes de la patria”.

Por ahora, Santos insiste en no casar la pelea con Uribe. Sin embargo, salir a decir que las malas noticias del país en el mundo provienen en parte de las posturas de Uribe e insinuar que tendría muchos “trapos al sol” para sacarle al exmandatario es responder y bien duro.

Por lo visto, hoy se dará un round más con el uribismo al ataque. Ya lo advirtió José Obdulio Gaviria: “Vemos, con asombro, que Colombia navega a toda vela hacia el abismo en que estábamos en 2002. ¿Qué indujo a Santos a calificar el homenaje como un evento terrorista? Creo que es su quimera de negociación, que lo impulsa a maltratar a quienes expresen dudas o escepticismo sobre la conveniencia de discutir temas políticos con Timochenko”.

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