Primer acuerdo Gobierno-Farc

Con la intención de darle un revolcón al mundo rural, se anunció el primer acuerdo de paz en La Habana.

El representante de Cuba, uno de los países garantes, lee el comunicado conjunto en el que se informa sobre la firma de un acuerdo en el primer punto de la agenda de diálogos. / AFP
El representante de Cuba, uno de los países garantes, lee el comunicado conjunto en el que se informa sobre la firma de un acuerdo en el primer punto de la agenda de diálogos. / AFP

Después de seis meses de intensas negociaciones entre los delegados del gobierno Santos y las Farc en La Habana (Cuba), ayer se anunció formalmente que se llegó al primer acuerdo de la agenda de diálogos con la definición de una política de desarrollo agrario integral. En un comunicado conjunto del Gobierno y la insurgencia, leído por los representantes de los países garantes, Cuba y Noruega, las partes manifestaron que llegaron a un acuerdo para promover importantes transformaciones en el sector agrícola, basándose en los derechos de la gente y en los principios de la equidad y la democracia.

Entre los aspectos incluidos en este primer documento aparecen el acceso al uso de la tierra, la formalización de la propiedad agrícola, definiciones en torno a la frontera agrícola, la protección de las zonas de reserva campesina y otros aspectos conexos a la modificación de las condiciones del mundo rural. Otros temas anunciados en el primer acuerdo fueron la creación de un fondo de tierras para la paz, una jurisdicción agraria para proteger los derechos de propiedad en el campo, mecanismos de restitución para las víctimas del despojo y el desplazamiento y otros estímulos a la producción agropecuaria.

Tanto los voceros de los países garantes como el jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana, dejaron claro que, al margen del acuerdo suscrito, prevalece el principio de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Es decir, que el cumplimiento de los compromisos pactados depende de la definición de un acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Gobierno y Farc volverán a reunirse el próximo 11 de junio para abordar la discusión del segundo punto de la agenda: la participación política.

Durante el anuncio del primer acuerdo, las partes resaltaron la activa participación de las organizaciones sociales que animaron los debates y el apoyo de los países acompañantes, Chile y Venezuela, y extendieron una gratitud especial a los colombianos y colombianas que hicieron llegar sus propuestas. Por la importancia histórica del documento alcanzado en la mesa de diálogos, El Espectador transcribe a continuación el texto completo leído ayer al mediodía en el Palacio de Convenciones de La Habana por los garantes de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, y Noruega, Dag Halvor Nylander:
“Hemos llegado a un acuerdo sobre el primer punto de la agenda contenida en el ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera’.

Acordamos denominarlo ‘Hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral’.
En el próximo ciclo de conversaciones presentaremos el primer informe periódico de la mesa.

Hemos construido acuerdos sobre los siguientes temas:
Acceso y uso de la tierra. Tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Frontera agrícola y protección de zonas de reserva.

Programas de desarrollo con enfoque territorial.
Infraestructura y adecuación de tierras.
Desarrollo social: salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza.
Estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa. Asistencia técnica. Subsidios. Créditos. Generación de ingresos. Mercadeo. Formalización laboral.
Políticas alimentarias y nutricionales.

Lo que hemos convenido en este acuerdo será el inicio de trasformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia. Está centrado en la gente, el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo.

Busca que el mayor número de habitantes del campo sin tierra o con tierra insuficiente puedan acceder a ella, mediante la creación de un fondo de tierras para la paz.

El Gobierno Nacional formalizará progresivamente, con sujeción al ordenamiento constitucional y legal, todos los predios que ocupan o poseen los campesinos en Colombia.

Se crean mecanismos para solucionar conflictos de uso y una jurisdicción agraria para la protección de los derechos de propiedad con prevalencia del bien común. Está acompañado de planes en vivienda, agua potable, asistencia técnica, capacitación, educación, adecuación de tierras, infraestructura y recuperación de suelos.

El acuerdo busca que se reviertan los efectos del conflicto y que se restituyan las víctimas del despojo y del desplazamiento forzado.

Incluye la formación y actualización de la información rural para la actualización del respectivo catastro, buscando seguridad jurídica y mejor y más eficiente información.
Pensando en las futuras generaciones de colombianos, el acuerdo delimita la frontera agrícola, protegiendo las áreas de especial interés ambiental.

Buscando un campo con protección social, erradicar el hambre a través de un sistema de alimentación y nutrición.
Lo convenido hasta ahora forma parte de un acuerdo más amplio que esperamos lograr en los próximos meses, el cual contiene seis puntos. A partir del siguiente ciclo de conversaciones, que se inicia el 11 de junio, comenzaremos la discusión del segundo punto de la agenda incluido en el ‘Acuerdo general’ de La Habana, denominado participación política.

Uno de los principios que guían estas conversaciones es que ‘nada está acordado hasta que todo esté acordado’. Esto quiere decir que los acuerdos que hemos ido construyendo están condicionados a que lleguemos a un acuerdo sobre la totalidad de la agenda y, también, a que en la medida en que se avance en la discusión se puedan ajustar y complementar los acuerdos sobre cada uno de los subpuntos.
Queremos destacar que en estos seis meses de conversaciones no solamente hemos discutido el tema agrario. En este lapso se dio vida al proceso de conversaciones, se convino la manera de trabajar en plenaria, comisiones o por separado, y se pusieron en marcha distintos mecanismos de participación y consulta ciudadana para recibir propuestas y opiniones de ciudadanos y organizaciones sociales. Estos mecanismos y procedimientos de trabajo y participación ya están en marcha, por lo que esperamos que hacia adelante avancemos con mayor celeridad en la búsqueda de acuerdos.

Resaltamos el aporte de la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y el Centro de Pensamiento para la Paz de la Universidad Nacional en la organización de los foros que se han realizado en Bogotá sobre los temas agrario y de participación política.

También incorporamos los aportes de las mesas regionales organizadas por las comisiones de Paz del Senado y la Cámara de Representantes de Colombia.
Agradecemos a los miles de colombianos y colombianas, y organizaciones sociales que nos han hecho llegar sus propuestas y opiniones sobre los puntos de la agenda a través de los foros, la página web o los formularios que están disponibles en alcaldías y gobernaciones. Todas y cada una de estas propuestas han sido recibidas por las delegaciones en La Habana. En la mesa de conversaciones se acordó y puso en marcha un procedimiento para recibirlas ordenadamente, clasificarlas y tenerlas disponibles en medio electrónico.

Queremos agradecer de manera especial a Cuba y Noruega, países garantes de este proceso, por su permanente apoyo y por el ambiente de confianza que propician.
La presencia de sus representantes en la mesa de conversaciones es factor fundamental para el desarrollo de las mismas. Igualmente agradecemos a Chile y Venezuela, países acompañantes, a quienes las delegaciones informan periódicamente sobre la marcha de los diálogos.
Estos cuatro países conforman un grupo de naciones amigas del proceso que valoramos de manera especial, al igual que agradecemos las expresiones de apoyo de otras naciones, organismos y líderes internacionales que fortalecen la confianza en el camino que estamos transitando”.

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