Reforma tributaria no será presentada este 20 de julio

Es claro que la prioridad inmediata del Gobierno es recomponer las relaciones con el Congreso.

Consciente de que las relaciones con el Congreso pasan por un momento difícil después del accidentado trámite de la reforma a la justicia, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos anunció, al término de un consejo de ministros realizado en San Andrés, que la reforma tributaria no será presentada este 20 de julio, en el comienzo de la legislatura 2012-2013. Y aunque el Ministerio de Hacienda seguirá puliendo el proyecto, éste sólo será llevado al Legislativo una vez se concrete un acuerdo sólido con Senado y Cámara de Representantes, y esté garantizada su aprobación.

Como quien dice, el Gobierno no quiere tener más tropiezos y, sabiendo del desgaste que implicó la malograda reforma judicial, prefiere caminar con pies de plomo. Por eso, según el ministro del Interior, Federico Renjifo, inicialmente las prioridades serán sacar adelante la reforma al fuero militar, el nuevo código de Policía, la ley de desarrollo rural, la creación de un fondo para finqueros, la modificación del proceso de consultas previas, el nuevo código minero y los estatutos de distritos y áreas metropolitanas.

Y aunque mucho se había hablado de que la agenda sería muy económica, en materia de hacienda se discutirán la ley de presupuesto para 2013 y la que tiene que ver con nuevos tratados de libre comercio. Nada se dijo de las reformas pensional y a las Corporaciones Regionales Autónomas (CAR). Renjifo señaló que el Congreso iniciará con 160 proyectos de origen parlamentario que están en curso y 70 iniciativas que el Ejecutivo está estudiando para ver cuáles presenta.

Eso sí, sin que nadie lo diga de frente, queda claro que una de las prioridades del Gobierno será recuperar la confianza que se perdió entre los dos poderes públicos con el triste final de la reforma judicial. Para nadie es un secreto que al Congreso aún no le sanan las heridas después de que el mismo jefe de Estado le endilgara la responsabilidad de los ‘micos’ que se le colgaron al proyecto en la conciliación. “El Gobierno nos tiró vivos a los leones”, fue uno de los muchos comentarios que se escucharon el 21 de junio, al final de las sesiones extras para hundir la iniciativa.

Ya el presidente del Partido Conservador, el senador Efraín Cepeda, ha dado luces de lo que se viene en cuanto a la interacción con el Ejecutivo: “Seguiremos en la Unidad Nacional, pero otra cosa es cómo serán las relaciones desde el próximo 20 de julio”, dijo, cuestionando incluso la vocería del ministro Renjifo, después de que saliera silbado de la Cámara y el Senado en las mismas extras. “¿Con qué cara llegará a pedirnos que le aprobemos los proyectos”, se preguntó Cepeda.

Por eso, hay quienes creen que llegó la hora de repensar la coalición de la Unidad Nacional. Más aún cuando en el escenario político ya asoma prematuramente la campaña electoral de 2014 —tanto a Presidencia como a Congreso— y el uribismo ‘purasangre’, alineado en el llamado Puro Centro Democrático, comenzará un duro pulso por llevarse para sus filas lo mejor del hoy desprestigiado Parlamento colombiano.

Para Marcela Prieto, directora del Instituto de Ciencia Política, la desconfianza de unos hacia otros persiste y el Gobierno debe revisar las relaciones con su coalición: “Hubo un error en el trámite de la reforma a la justicia y quedó claro que darle gusto a todo el mundo es imposible. Santos debe repensar la Unidad Nacional, de manera que le responda a su proyecto de gobierno”, expresó.

Pero hay otro tema crucial que estará bajo la atenta mirada de las organizaciones de derechos humanos. Se trata de la reforma para el fortalecimiento del fuero militar, que según el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, sigue siendo una prioridad: “Tenemos que garantizar la estabilidad legal para los miembros de la Fuerza Pública, lo cual es necesario para que puedan enfrentar a los grupos terroristas y las organizaciones criminales”.

Pero además, Pinzón le dijo a El Espectador que se presentarán otras iniciativas acompañando a esta reforma, una de las cuales busca brindar beneficios para los héroes de las Fuerzas Armadas. ¿Quién y cómo se definirán esas condiciones? No hay nada claro y eso lo establecerá la ley, pero desde ya se anuncia polémica. Un congresista consultado por este diario, quien pidió la reserva de su nombre, respondió con sarcasmo: “Rito Alejo del Río fue un héroe para el anterior gobierno”.

En el panorama están también, y nada se sabe, los proyectos de ley que complementan al polémico marco legal para la paz, que busca abrir la puerta a la posibilidad de diálogos con los grupos guerrilleros. El presidente Santos y sus colaboradores saben que después del segundo año de mandato —que arranca el próximo 7 de agosto— el sol comienza a dar en las espaldas y que llegó la hora de mostrar resultados, en un ambiente político adverso, con el uribismo radical como enconado opositor, las Farc haciendo daño, los indígenas reclamando autonomía, la salud colapsada y una ciudadanía indignada que aumenta.

¿Acuerdos en vilo?

Una premisa que manejan los políticos es que una elección está segura hasta que se cuente el último voto. Por eso, aunque los acuerdos dentro de la coalición de la Unidad Nacional dicen que las presidencias del Senado y la Cámara de Representantes le corresponden al Partido de la U, con Roy Barreras y Augusto Posada, respectivamente, en el ambiente persisten los rumores de la posibilidad de un boicot a esa escogencia, el próximo 20 de julio. Si bien Barreras ha dicho que dicha posibilidad no es viable, que sería de locos pensar en romper los pactos, y se refirió a un congresista de su misma colectividad que estaría “haciendo un ejercicio onanista” proponiendo “escenarios de incertidumbre o de rompimiento entre partidos”, lo que se sabe es que Efraín Torrado, senador de la U, sigue tanteando sus opciones para quedarse con la presidencia de la corporación. Si es así y los pactos no se cumplen, la Unidad Nacional quedaría moribunda.