Revés en el sur del país ha sido el más fuerte en 2011 para las Fuerzas Militares

El ataque fue en un corredor que usa la guerrilla para mover droga a las costas del Pacífico. Otros seis uniformados resultaron heridos.

La lucha por el control de los corredores del narcotráfico rumbo a las costas del Pacífico y el esfuerzo estatal por contrarrestar la acción de los grupos ilegales y brindar seguridad en las elecciones tiene al departamento de Nariño como escenario de la guerra. Producto de ese enfrentamiento, las Fuerzas Militares sufrieron en Tumaco un fuerte revés, hasta ahora el más grande de lo que va corrido del año.

Similar a las incursiones guerrilleras que se registraron en el país hace 15 años, insurgentes de la columna móvil Daniel Aldana de las Farc atacaron en la madrugada de este viernes al pelotón Damasco Uno, adscrito al Batallón de Selva 53 Coronel Francisco José González y asesinaron a 10 militares (un teniente, un cabo y ocho soldados), dejaron heridos a otros seis y se llevaron 19 fusiles, una ametralladora y un mortero.

El ataque se dio justo un día después de que las Fuerzas Militares reportaran la baja de Jorge Neptalí Umensa Velasco, alias Mincho, uno de los cabecillas del comando conjunto de Occidente, bloque que delinque en Cauca, Valle, Nariño y Chocó. La muerte del jefe guerrillero fue calificada por las autoridades como un golpe “a la espina dorsal de las Farc”, ya que era el principal enlace del grupo con el narcotráfico y cerebro de varias acciones terroristas en su zona de influencia.

La matanza de soldados ocurrió en un sitio conocido como Astorgas, cerca de la base militar El Guantal, a más de una hora de Tumaco, en la vía al municipio de Iscuandé (Nariño). Allí se encontraba el pelotón adelantando operaciones de control en una zona de plantaciones de palma africana, ubicada a orillas del río e identificada como corredor vital de la guerrilla por donde saca droga de los cultivos de la zona selvática a las costas del Pacífico.

Los guerrilleros, que según el gobernador de Nariño Antonio Navarro Wolf llevaban días planeando el ataque, usaron morteros artesanales y cilindros de gas para golpear a la tropa. Un posible error táctico de ésta fue lo que facilitó la acción de las Farc y la magnitud de la acción terrorista.

Las víctimas mortales fueron el teniente Luis García Cogollo, el cabo segundo Alexánder Restrepo Castañeda y los soldados regulares Yanier Calzada Muñoz, Jairo Domingo Cortés Cortés, Édier Felipe Cortés Rialpe, Miguel Ángel Goyes Casanova, Ádier Ramiro Preciado Guerrero, Carlos Wilson Rincón Arroyo, Carlos Alberto Tenorio Quiñones y John Jairo Castillo Perlaza.

Los heridos fueron los soldados regulares Cristian Andrés Cortés Solís, Jorge Raúl Delgado Paz, Estacio Manuel Santos, Duberney Ramírez Ibarra, Eduardo Enrique Sinisterra Castillo y Luis Ignacio Yepes Yepes. A todos los trasladaron al centro asistencial de Tumaco. Varios de ellos se encuentran con lesiones de considerable gravedad.

Tras el ataque hubo confusión durante unas horas entre las Fuerzas Militares, pues se pensó que las Farc habían secuestrado a nueve soldados, quienes estaban desaparecidos. Sin embargo, la calma regresó al conocer que ocho de ellos regresaron ilesos. Se habían ocultado para salvar sus vidas y evitar que la matanza fuera mayor. Lamentablemente, uno de los que estaba desaparecido lo encontraron muerto a varios metros del lugar de la emboscada.

Tras conocerse la acción delincuencial, se desplazaron hasta la zona el general Alejandro Navas, comandantes de las FF.MM. y el general Sergio Mantilla, comandante del Ejército. Además, se ordenó el traslado de casi 500 uniformados para reforzar las operaciones de persecución de los guerrilleros.

De acuerdo con la primera versión del general Navas, “el adversario aprovechó un punto débil de nuestra tropa, pero esto no afecta la estrategia de las Fuerzas Militares en esta región”. Y agregó: “Esta es una reacción a la puesta en marcha del Plan Democracia sobre el territorio nacional. Las Farc no están atacando la estrategia del Estado, sino que explotaron un punto débil”, dijo el general Navas. En la reacción los militares lograron neutralizar a uno de los guerrilleros, quien murió en el enfrentamiento.

Por su parte, desde Bogotá, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, lamentó el hecho e indicó: “Lo que está ocurriendo en el sur del país es la reacción de las Farc a una operación más fuerte que adelantan las FF.MM. contra el narcotráfico”.

Nariño es punto estratégico para el tráfico de droga y por eso no es gratuita la fuerte presencia de guerrilla y bandas criminales. El que domine este departamento controla las rutas de la coca a las costas del Pacífico colombiano. Las autoridades colombianas también lo saben y de ahí su esfuerzo por tomar posesión de las zonas más complicadas. Por el dominio del territorio, en este departamento, la guerra está en aumento.

Estrategia guerrillera

Según fuentes de la Fuerzas Armadas, fuera de la protección de rutas del narcotráfico y la consolidación de su presencia en la zona, el ataque que ejecutaron  las Farc forma parte de un plan más grande, ordenado por Alfonso Cano, máximo comandante del grupo guerrillero, y del secretariado.

Ante el retroceso que tuvieron que dar cuando avanzaban hacia el centro del país, el objetivo ahora es consolidarse en el sur y recuperar el terreno en esta zona. Para ello, a comienzos del año, la orden de Cano y del secretariado fue coordinar ataques en diferentes puntos, pero con pequeños grupos de milicianos.

Hace unos meses modificaron la estrategia para generar más impacto. Ahora la estrategia es intentar repetir en Putumayo y Nariño los ataques, como los que protagonizaron hace 15 años, cuando se tomaron poblaciones y bases militares. Esto con un objetivo adicional: abrirse camino para ratificar su presencia y su poder en la zona de frontera.

Ante el conocimiento de este plan de las Farc, las Fuerza Militares se encuentran en alerta máxima, especialmente por la temporada electoral del próximo fin de semana. Por esta razón, gran parte de la Fuerza Pública está volcada en la vigilancia y en la recuperación del sur del país. La Fuerza Aérea reforzó su presencia con aviones arpía y helicópteros, y el Ejército envió la Fuerza de Tarea Omega para reforzar las acciones militares.

Según el analista Alejo Vargas, en el sur del país está la más alta intensidad del conflicto y que es normal en esta región. “Ha sido una zona histórica de presencia de las Farc y de gran cantidad de cultivos ilícitos”. En el caso del revés del Ejército, explicó que en medio de una confrontación siempre hay fallas y “si se comete un error táctico, pues el adversario lo golpea”.

Por su parte, Carlos Espitia, analista de Indepaz, dice lo que ocurrió en Tumaco (Nariño): forma parte de esa dinámica del narcotráfico en el sur del país, donde hay presencia de las Farc y de bandas criminales como ‘Los Rastrojos’, ‘Águilas Negras’ y ‘Los Urabeños. Incluso, en medio de la guerra por el dominio de las zonas, aparecen alianzas esporádicas para el tráfico de droga y de armas.

Según Emilia Frost y Alonso Tobón, analistas del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (Cerac), las últimas acciones de las Farc demuestran que el grupo insurgente mantiene sus habilidades para hacer la guerra y que han aprendido nuevas tecnologías que permiten aumentar la capacidad para hacer daño.

Además, consideran que la acción en la que murieron 10 militares puede ser una estrategia de distracción para favorecer las acciones de Cano en otras regiones del país. “Asimismo, obedecen a la necesidad que tiene esta guerrilla de conservar el apoyo de la población empleando la violencia; esto es “un apoyo bajo amenaza”, especialmente sobre las poblaciones afrodescendientes e indígenas que se ubican en estas regiones del sur del país”.

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