Toma y dame entre Uribe y Vargas, el ex presidente define postura para 2014

Colombia avanza hacia la configuración de un nuevo mapa político en el que el exmandatario apunta a la creación de un movimiento propio.

Empezó como un matrimonio identificado en la lucha contra las Farc, en el escenario de un país desgastado por los fallidos diálogos de paz del Caguán, y terminó en un divorcio lleno de odios y acusaciones mutuas. Fue en la campaña presidencial y al Congreso de 2002 que Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras —entonces líder del Movimiento Colombia Siempre, una disidencia del liberalismo— unieron fuerzas en torno a la propuesta de seguridad democrática. Una ideología que los mantuvo unidos durante el primer mandato uribista y que alcanzó incluso para que Vargas Lleras, como senador, fuera uno de los impulsores en el Congreso de la reelección de Uribe, efectiva en 2006.

Sólo que de allí en adelante la relación comenzó a deteriorarse hasta caer en lo que ha caído hoy: señalamientos, recriminaciones, denuncias y una disputa frontal de incalculables consecuencias políticas. Nadie sabe a ciencia cierta el momento exacto de la ruptura, pero sin duda un punto de quiebre fue la oposición del entonces senador a una segunda reelección, además de las discrepancias tras el atentado con un carro bomba sufrido por Vargas Lleras en octubre de 2005, que Uribe atribuyó a las Farc, sin considerar las informaciones que apuntaban a una posible alianza entre políticos y paramilitares, con la colaboración del DAS.

La historia reciente ubica a Germán Vargas Lleras como ministro del presidente Juan Manuel Santos —primero del Interior y ahora de Vivienda— y a Álvaro Uribe como el gran opositor al Gobierno, al que ha calificado de populista, derrochador, traidor y de haberse desviado del camino de la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social, los “tres huevitos” que prometió cuidar en la sucesión. La orden desde la Casa de Nariño era no responder a las palabras agresivas y desafiantes del exmandatario, pero la decisión de la Procuraduría de abrir indagación preliminar a Vargas Lleras para determinar si tuvo relaciones con el detenido jefe paramilitar Héctor Germán Buitrago, alias Martín Llanos, en la campaña al senado de 2002, fue la gota que rebosó la copa.

El minvivienda madrugó el jueves a pedirle a la Fiscalía investigar un complot para difamarlo, detrás del cual estaría Santiago Uribe, el hermano del expresidente Uribe. “Se recaudó un dinero en un sector ligado al grupo de las esmeraldas, se contrató a un coronel Ramírez para que comprara testimonios y me involucrara en hechos que por supuesto no son ciertos, y quien estuvo al frente de ese operativo fue el señor Santiago Uribe Vélez”, dijo Vargas Lleras, quien le solicitó al ente acusador verificar la validez de las declaraciones en su contra.

Lo que se conoce extraoficialmente es que el testimonio de un exoficial de la Policía, de apellido Mayorga —quien estuvo al servicio de las autodefensas y es testigo en el proceso contra un exgobernador de Casanare— ha sido la base de la decisión de la Procuraduría. Supuestamente Mayorga habría escuchado a varios jefes paramilitares de la región hablar de la necesidad de contactar al entonces senador Vargas Lleras para que ayudara a solucionar algunos problemas y que Pedro Oliverio Rincón, alias Cuchillo, había puesto a su disposición dos avionetas y un helicóptero para que se desplazara por los Llanos Orientales. Sin embargo, manifestó también que no le consta que hubiera utilizado dichas aeronaves ni que se hubiera reunido con ellos.

Conocida la acusación directa de Vargas Lleras contra Santiago Uribe, la respuesta del expresidente no se hizo esperar. En declaraciones a W Radio, aseguró que desde hace rato se conocían denuncias sobre las relaciones entre el hoy ministro con paramilitares de los Llanos y Salvatore Mancuso, que también era cercano a los Nule y que era el encargado de estimular cualquier clase de fechorías en el Congreso. Además, lo calificó de “un sepulcro blanqueado”, de “un hombre de doble moral”, un “engaño para el país”, un “ambicioso que no tiene límites morales” y un “clientelista de cuello blanco”.

Vargas Lleras ripostó a través de Twitter, recordando que ya en otra oportunidad Uribe trató de vincularlo con Mancuso, acusación que el mismo jefe paramilitar desmintió. “Que recuerde el expresidente Uribe que a quien sí vinculó expresamente fue a él. Fue directamente a él. ¿Qué pasa con esa investigación?”, escribió. Y luego se vino a la carga con otros trinos: “Las fechorías burocráticas de las que habla el doctor Uribe fueron los ofrecimientos a parlamentarios de Cambio Radical para comprarles la conciencia para la segunda reelección”, “¿o por qué es que están acusados varios de sus ministros y funcionarios si no es por prevaricato?, y, “¿las actuaciones de Santiago Uribe las conoce Álvaro Uribe? Finalmente, desde Cali, donde cumplía su agenda ministerial, Vargas Lleras remató con un señalamiento directo: “El que era verdadero amigo de Mancuso y recibió todo su apoyo fue Álvaro Uribe”.

Santiago Uribe tampoco se quedó callado y negó estar detrás de un complot contra Vargas Lleras: “No he tenido contacto alguno con funcionarios de la Procuraduría, no he tenido la oportunidad ni siquiera de saludar al procurador. No soy el que anda por ahí de sapo inventando testimonios (…) no sé por qué el doctor Germán Vargas Lleras se viene contra mí, creo que si tiene una investigación, pues que responda por ella, pero por qué me tiene que mencionar a mí. No encuentro sino una respuesta: que soy hermano de Álvaro Uribe y con él sí tiene un enfrentamiento político bastante complicadito”, le dijo a Radio Caracol.

La cosa está al rojo vivo y aunque el ‘agarrón’ pueda tomarse como cuestión personal, es claro que siendo Vargas Lleras uno de los principales alfiles del gobierno Santos, hay quienes ya lo ven como el comienzo de un cambio de estrategia que incluye sacudirse y contestarle a Uribe. Así lo ve, por ejemplo, el politólogo de la Universidad Javeriana Fernando Giraldo, para quien el primer paso ya lo dio el mismo Santos cuando en recientes declaraciones afirmó que varios de los problemas con los que ha tenido que lidiar vienen desde el gobierno anterior y hasta acusó a Uribe de ser responsable de parte de las malas noticias que de Colombia se escuchan en el exterior.

“Santos está enfrentando dificultades muy complicadas y lo sabe (...) él ha sido una persona que actúa con mucha prudencia, pero ya se le nota el desespero. Su mejor alfil para casarle pelea a Uribe es, sin duda, Germán Vargas Lleras, quien desde que llegó a su gabinete fue objeto de ataques por parte del expresidente. Sólo que en un principio la orden era no usar el espejo retrovisor y hoy el contexto ha cambiado y mucho. Uribe y Vargas Lleras se conocen de tiempo atrás, han compartido espacios y se conocen sus puntos débiles. Por eso Vargas Lleras hizo la sindicación contra el hermano de Uribe y éste respondió con lo de las presuntas relaciones con paramilitares, algo que no es nuevo, pero sí hace mucho daño”, señaló Giraldo.

El jueves por la noche, en la presentación del ‘Frente contra el terrorismo’ que liderará el exmandatario, se anunció una coalición —el Puro Centro Democrático— para buscar la Presidencia en 2014 (ver nota anexa). Previamente, Santos le había salido al paso a esta nueva propuesta al afirmar que no es aceptable, bajo ningún aspecto ni bajo ningún punto de vista, “que el terrorismo sea utilizado como una causa política y electoral”. Por ahora queda claro que Vargas Lleras no carga con mantra alguno si se trata de responderle a Uribe. En el trasfondo, un país que camina hacia definiciones claves: el minvivienda es un presidenciable fijo —para 2014 o después— y el uribismo ‘purasangre’ quiere recuperar el poder que creen haber perdido con Santos.

Una nueva coalición

Toda una diatriba contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y una exposición de propuestas para la unión de fuerzas en torno a una “coalición de convergencia al Puro Centro Democrático”, entre ciudadanos y partidos, con el propósito de apoyar a un candidato para llegar al poder en 2014, fue el discurso del expresidente Álvaro Uribe durante el homenaje que se le hizo el jueves en el club El Nogal de Bogotá al exministro Fernando Londoño.

Uribe lanzó pullas al Gobierno —al que reiteró sus críticas por “derrochador”— y pidió escuchar las voces que proponen una Constituyente, la cual debería girar exclusivamente en torno a una reforma a la justicia. Y haciendo alusión a Londoño, al que calificó como alguien con un tono de voz siempre alto y una actitud siempre erguida, lanzó una dura indirecta: “Carece de los altibajos que se dan en aquellos que de tanto calcular, tienen que hacer frecuentes altos para volver a barajar, y así salirse de las trampas tendidas por su propia incongruencia”.

El exmandatario dijo que no le cabe duda de que Santos avanza en un proceso de negociación con la guerrilla, algo que “ha dejado ya de ser secreto, no porque haya información oficial, sino porque la delata el debilitamiento de la seguridad”. Asimismo, invitó a los colombianos a no resignarse ante la violencia: “(...) Hay que oponerse a que se estimule el silencio, por eso debemos contribuir a que los ciudadanos protesten y presenten sus quejas. Con muda resignación a parte ninguna iremos, con vocería y lucha todo podrá llegar”.

Uribe criticó el Marco legal para la paz, el debilitamiento del fuero militar, la pérdida de la confianza de los inversionistas, el debilitamiento de la seguridad y la hostilidad contra la gran empresa, al tiempo que habló de un Gobierno guiado por las encuestas, de sindicalismo armado al que se le está dando la espalda y de una política social estancada. Y propuso la adopción de un Congreso unicameral. Todo con una premisa: “No hay justificación para la renunciación”, anunciando seguir en la lucha para concretar esa “coalición del Puro Centro Democrático”.

 

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