Las versiones de un viceministro

Las perlas del proceso de pérdida de investidura que adelanta el Consejo de Estado contra dos congresistas.

En septiembre del año pasado este diario publicó un artículo titulado “El ventilador apagado de Emilio Tapia”, en el que se reseñaba que los congresistas de Córdoba Bernardo Elías Vidal y Mussa Besaile oficiaron como sus emisarios ante el secretario general del Ministerio del Interior, Luis Felipe Henao, con el fin de asegurarle un cupo en el pabellón de los parapolíticos en la cárcel La Picota de Bogotá. Entonces circulaban rumores sobre su inminente captura.

Cuando El Espectador llamó a Henao para corroborar esa información, el hoy viceministro del Interior aceptó que los parlamentarios fueron a su despacho para interceder por uno de los protagonistas del carrusel de la contratación en Bogotá. “Les contesté que no estaba entre mis funciones el manejo de las cárceles y que Tapia no podía ir al pabellón de los parapolíticos, porque no había sido servidor público ni tenía fuero parlamentario”, dijo entonces Henao. No agregó más ni dio otros nombres de quienes participaron en esas reuniones.

Con fundamento en ese artículo de septiembre, el Consejo de Estado comenzó un proceso de pérdida de investidura por tráfico de influencias. En desarrollo de ese expediente fue llamado a declarar el 20 de enero pasado Luis Felipe Henao. Lo primero que dijo es que la información publicada era inexacta, porque nunca se había reunido con los dos congresistas al tiempo y cuando se le pregunta si intercedieron por Tapia sostuvo: “No fue una solicitud que yo hubiera recibido”.

Aunque sí reconoce que en ambos encuentros con los parlamentarios se tocó el tema de Emilio Tapia, sostuvo que aquello no pasó de ser algo anecdótico en la conversación “atendiendo la actualidad de la noticia”. Y aclaró que el senador Besaile no hizo ninguna solicitud y que, en cambio, el tema fue abordado por Alejandro Lyons, ni más ni menos que el hoy gobernador de Córdoba y en su momento abogado de Emilio Tapia. En la entrevista que le dio a este diario en septiembre Luis Felipe Henao jamás mencionó la presencia de Lyons.

Incluso, Luis Felipe Henao le dijo al Consejo de Estado que fue él quien le puso el tema de Emilio Tapia a Ñoño Elías “porque me parecía novelesco que una persona tuviera avión o que tuviera 40 escoltas o si hacían todas las fiestas de las que hablaba la revista Semana”. Y concluyó que por esa intervención fue que se habló del tema de Emilio Tapia, pero que ni con los senadores Ñoño Elías o Martín Morales se discutió del sitio de la reclusión, sino que ese tema fue abordado por Alejandro Lyons, quien manifestó “que le preocupaba que no aguantara en un patio común y que era fácil que lo extorsionaran”.

En síntesis, Henao resumió en su declaración que los senadores no fueron voceros “de ninguna solicitud frente a mi despacho” y que no pidió rectificación. No obstante, fueron los congresistas Bernardo Elías Vidal y Mussa Besaile quienes le solicitaron a Luis Felipe Henao una reunión en su despacho que fue agendada por su secretaria. Entonces, ¿por qué las versiones que le entregó al Consejo de Estado y a este diario en septiembre no coinciden? El pasado viernes nuevamente El Espectador se comunicó con Henao para establecer en dónde radicaban esos vacíos.

¿Al fin intercedieron los congresistas por Emilio Tapia? Luis Felipe Henao sostuvo en esta ocasión que Ñoño Elías le comentó que Emilio Tapia era un hombre muy amenazado y que de ser detenido cuál sería su situación. A lo que le contestó que lo máximo que Tapia podía pedir era que por razones de seguridad recibiera un tratamiento especial, pero que eso no le correspondía ni al Ministerio del Interior ni al Inpec, sino a un juez. Sobre el caso de Mussa Besaile afirmó que fue el hoy gobernador de Córdoba, quien lo acompañaba, el que intercedió por Tapia.

Es decir, en ambos encuentros los congresistas sí le mencionaron a Henao el tema del posible carcelazo de Tapia. Aunque Henao afirme que para el caso del encuentro con Ñoño Elías fue él quien puso la conversación sobre el contratista, asombrado por sus excentricidades y lujos. Por último, Henao le dijo a El Espectador el viernes que no pidió ninguna rectificación, porque todo lo que decía el informe de septiembre era verdad, con la aclaración de que no habían sido una sino dos reuniones.

Muchas preguntas rondan esta historia. ¿Por qué Luis Felipe Henao, hoy viceministro del Interior, no le dijo a El Espectador en septiembre que había sido Alejandro Lyons quien le puso el tema de Tapia? ¿Por qué si en su declaración al Consejo de Estado Henao afirmó que con el senador Bernardo Elías Ñoño Vidal jamás se habló del sitio de reclusión de Tapia, a este diario le dijo el viernes que Ñoño sí le había preguntado qué pasaría si el contratista resultara detenido? ¿Fueron o no fueron los congresistas emisarios de su paisano de Sahagún (Córdoba)?

Todas estas inquietudes busca dilucidarlas la consejera de Estado Susana Buitrago Valencia. Si dos parlamentarios, con cita oficial, le preguntan al secretario general del Ministerio del Interior sobre la suerte de Emilio Tapia si es detenido, ¿constituye aquello un tráfico de influencias?

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2012-03-11T21:36:30-05:00

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2013-07-25T14:44:54-05:00

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María del Rosario Arrázola

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