¿Y si gana Capriles?

Aunque las encuestas le dan el triunfo a Hugo Chávez, un margen de indecisos abre la posibilidad de un triunfo del candidato opositor.

Este sábado es día de reflexión en Venezuela. Por ley, ni los candidatos ni los medios pueden hacer cálculos electorales. Mañana, 19 millones de venezolanos elegirán entre Hugo Chávez y Henrique Capriles.  / AFP
Este sábado es día de reflexión en Venezuela. Por ley, ni los candidatos ni los medios pueden hacer cálculos electorales. Mañana, 19 millones de venezolanos elegirán entre Hugo Chávez y Henrique Capriles. / AFP

A un día de las elecciones presidenciales en Venezuela —quizás las más reñidas de los últimos tiempos— muchos se preguntan sobre el margen de gobernabilidad que tendría el candidato de la oposición, Henrique Capriles, si ganara las elecciones mañana. Algo que varias encuestadoras pronosticaron en los últimos sondeos y una posibilidad que para muchos sectores venezolanos tomó fuerza en los últimos días, cuando miles de personas salieron a las calles y participaron en los actos de clausura de la campaña de Capriles Radonski.

¿Qué pasaría en Venezuela si el candidato opositor ganara? Después de más de trece años de gobierno chavista y con el dominio relativo de los cuatro poderes restantes, legislativo, judicial, electoral y ciudadano, en manos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sumado al control total y absoluto de PDVSA, la empresa de petróleos de Venezuela, sin descontar el mando de tropa que tienen los militares chavistas en la hoy denominada Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), los cuestionamientos sobre las posibilidades de un gobierno efectivo de la oposición son válidos, y en particular a propósito de las posibilidades de hacer cambios radicales en el corto plazo.

Uno de los factores que le han permitido al presidente Hugo Chávez transformar el sistema político venezolano es, sin lugar a dudas, la denominada Ley Habilitante, un instrumento consignado en la Constitución de 1999 bajo el cual el Legislativo —la Asamblea Nacional— le confiere al presidente de la República la posibilidad de legislar sobre todos los temas y durante el tiempo que establezca la misma.

Dicha medida no es nueva ni propia del gobierno de Chávez. A lo largo de la historia democrática venezolana las leyes habilitantes fueron un instrumento de emergencia conferido por el Legislativo al presidente para permitirle modificar el orden legal existente con rapidez y así atender situaciones de crisis, pero en todos los casos anteriores a Chávez se restringió a temas económicos.

De esa manera, Rómulo Betancourt promulgó en 1961 diez decretos con rango, valor y fuerza de ley. Del mismo modo, Carlos Andrés Pérez promulgó 62 en 1974; Jaime Lusinchi, 72 en 1984; Ramón J. Velásquez, 9 en 1993, y Rafael Caldera, cinco decretos en 1998, para su segundo gobierno.

No obstante, el presidente Chávez convirtió las leyes habilitantes en una herramienta de gobierno. La primera le fue concedida en 1999 y bajo ella dictó 50 decretos en materia económica. Posteriormente ha contado con el poder de legislar en tres ocasiones: 2000, 2007 y 2010, dictando 51, 65 y 54 decretos con rango, valor y fuerza de ley respectivamente, sobre diferentes materias que van desde la económica y social hasta la de seguridad y defensa.

Es importante resaltar que gran parte del contenido de la reforma constitucional que impulsó el chavismo y que fue rechazada por el electorado en lo que se recuerda como la primera derrota electoral del gobierno “bolivariano”, en 2007, fue introducida en el sistema político venezolano con posterioridad por decretos expedidos en el marco de las leyes habilitantes en 2007 y 2010. La última le fue conferida por un período de 18 meses (enero de 2011 - julio de 2012), en los últimos días de una Asamblea Nacional leal y prácticamente devota.

En el caso de una eventual victoria del candidato de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles Radonski tendrá que gobernar sin la posibilidad de una ley habilitante durante sus primeros años. Actualmente, la Asamblea Nacional de Venezuela está constituida por 165 miembros, de los cuales 96 son de las filas del PSUV (chavistas), 65 son de la denominada MUD (opositores) y dos son de Patria Para Todos (PPT), un partido que ha pertenecido en diferentes oportunidades al chavismo pero que tiene aspiraciones propias. Con dicha distribución de cargas políticas en el Legislativo, es muy difícil que la oposición pueda configurar la mayoría de tres quintas partes que requiere para otorgarle una ley habilitante a Capriles Radonski.

Para lograrlo, la oposición requeriría que 34 diputados del chavismo dieran su voto favorable, lo cual es poco probable. Es por ello que, de llegar a ganar las elecciones de este domingo, el candidato de la MUD tendría que gobernar los primeros años bajo el marco jurídico construido por los 220 decretos con rango, valor y fuerza de ley dictados por Chávez y sin la posibilidad de hacer cambios radicales por lo menos hasta las próximas elecciones de Asamblea Nacional.

* Politólogo, profesor e investigador del Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la U. del Rosario.