'La U. Santiago de Cali no es fortín político de nadie'

Carlos Andrés Pérez, rector de la universidad privada más grande del suroccidente colombiano, cuenta cómo saquearon la institución y la dejaron al borde de la quiebra.

Carlos Andrés Pérez Galindo, rector de la Universidad Santiago de Cali. / ‘Diario de Occidente’

Con cerca de 15.300 estudiantes, distribuidos en más de 80 programas de pregrado y posgrado, 7 facultades, 12 tecnologías, 28 especializaciones y 2 maestrías, la Universidad Santiago de Cali, o Usaca, como se le conoce, es la universidad privada más grande del suroccidente colombiano.

Sin embargo, los últimos años no han sido fáciles y sólo en 2011 comenzó a levantar cabeza, después de una profunda crisis administrativa y financiera con una deuda de $75.000 millones y un pulso de poder con tintes políticos electorales, lo cual la tuvo al borde del colapso.

En diálogo con El Espectador, su rector, Carlos Andrés Pérez Galindo, habla de lo que se ha hecho y se viene haciendo para recuperar a la Usaca, responsabiliza a la administración anterior de la crisis y dice que en tres años estarían saliendo definitivamente de ella.

¿Cómo está hoy la Universidad Santiago de Cali?
En 2011 recibimos la universidad quebrada. Estábamos debiendo prácticamente todo: parafiscales, salud, fondos de pensiones, proveedores y más de dos meses de salario. Había una investigación del Ministerio de Educación. Adicionalmente, se dieron unos movimientos impulsados por algunos profesores, estudiantes y personas de directorios políticos que buscaban beneficios políticos para las elecciones locales de 2011.

¿Y cuál fue el plan de choque?
La situación era crítica y nos tocó iniciar de inmediato un plan de recuperación, fundamentado en la reducción de costos y gastos. El déficit general en esos momentos estaba alrededor de unos $78.000 millones y hoy se ha reducido a $55.000 millones.

¿De dónde han salido los recursos?
De la misma universidad. No hemos solicitado ningún préstamo. Incluso, la administración anterior adquirió préstamos de tesorería con unas tasas elevadas y también préstamos a largo plazo. Por ejemplo, uno con Findeter y el Banco de Bogotá, con una tasa de 17 puntos más DTF. Eso llevó a que la universidad estuviese pagando más de $4.200 millones de intereses al año.

¿De quién es la culpa de la crisis de los últimos años?
Sólo le puedo decir que empezamos un proceso de verdad, justicia y transformación en el que encontramos contratos como el del parqueadero, donde personas que fueron socias del anterior rector y también del gerente administrativo, como el señor Alexánder Cifuentes, muy ligado a círculos políticos, hicieron contratos de yo con yo que les permitieron coger el parqueadero de la universidad y lucrar sus bolsillos. La universidad no recibía un solo peso y por el contrario terminó pagándole el IVA.

¿Hay investigaciones penales?
Hay que aclarar que aunque el Ministerio de Educación es el que nos regula, fue esta administración la que hizo las denuncias correspondientes. Encontramos otras cosas delicadas: hubo proyectos a los que se les pagaba comisión de éxito a través de resolución, expedida por la rectoría anterior, y yo los anulé porque nunca fueron realizados.

¿La Usaca se había convertido en un fortín político, además de un negocio particular de algunos?
Algunas personas mantenían sus intereses económicos particulares y apoyaban ciertos directorios políticos. Aunque no se puede decir que la universidad se haya convertido en un fortín político. Jamás lo ha sido. Pero estas personas, hoy por hoy, aprovechándose de estos tipos de relaciones, han buscado, sobre todo presionando en el Ministerio, desestabilizar y de alguna manera seguir manteniendo estos privilegios que llevaron a la crisis.

Académicamente, ¿cómo está la universidad hoy?
Excelente. El Ministerio nos ha aprobado todos los registros presentados. Por otra parte, se tienen seis programas acreditados de alta calidad. Y ya hemos recibido noticias para la reacreditación de ellos. Incluso el de comunicación social tiene acreditación internacional. Por otra parte, en estos dos años y medio hemos crecido en más de nueve programas y, por primera vez, este año el municipio de Cali nos dio las resoluciones para la aprobación de cinco programas técnico-laborales.

¿Y cómo están las relaciones con los estudiantes?
Bien. Con ellos y con el estamento profesoral. La universidad es una institución de cogobierno, diría que la escuela de liderazgo más grande del país dado su sistema político, que es muy participativo. Eso tiene su contra y es que muchas personas, sin tener un perfil real de liderazgo, quieren utilizar este tipo de espacios para hacer proselitismo político.

hgarcí[email protected]

@hgarciasegura

 

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