“Mientras haya un niño con una bandola, hay esperanza”: Marta Gómez

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La cantautora y renovadora del folclor colombiano, Marta Gómez, es una de las invitadas más notables al Festival Nacional del Pasillo Colombiano, que se celebra en Aguadas, Caldas, entre el 23 y el 25 de octubre. La maestra nos cuenta sobre su visión del folclor colombiano y sus nuevos proyectos musicales.

El ejercicio incansable de la poesía, de la renovación del paisaje del pasado, del descubrimiento en el fondo de la tradición; eso, entre millones de cosas más, es Marta Gómez.

Es cierto que se trata de una de las más potentes singularidades de la creación musical colombiana: letras de protesta social, incluso de aguda crítica política con fuertes contrastes poéticos entre melodías que tanto evocan el pasillo como los bambucos, las cumbias o el currulao. Sí, eso es cierto, pero también lo es decir que Marta Gómez es un signo: la individualidad en medio de lo homogéneo, la resistencia original en medio del oleaje de lo masivo, la apuesta valiente por – para ponerlo en sus propias palabras – lo que dicta el alma.

Marta es una de las invitadas de lujo al Festival Nacional del Pasillo Colombiano, que inicia el próximo 23 de octubre en Aguadas, Caldas, en donde tendrá una conversación con la también cantautora colombiana María Isabel Saavedra. Ese diálogo, que versará sobre el presente y el futuro de los ritmos andinos colombianos, tendrá lugar el sábado 24 de octubre entre las 2:00 p.m. y las 4:00 p.m. y podrá verse a través de redes sociales.

Previo a su participación en este Festival, Marta nos cuenta sobre su visión de la música folclórica colombiana, su participación en la Comisión de la Verdad en el posconflicto en Colombia y los proyectos que se han quedado suspendidos por la pandemia.

El Festival Nacional del Pasillo Colombiano se celebra cada año en Aguadas, Caldas. Este año en su versión 29 podrá disfrutarse de manera virtual a través de redes sociales y de Telecafé. Acá puede conocer completa la programación.

  • Maestra, usted estará en el Festival Nacional del Pasillo Colombiano en Aguadas, Caldas, hablando con la también cantautora Maria Isabeel Saavedra sobre el presente y el futuro de los ritmos andinos colombianos. ¿Cómo son ese presente y futuro?

Colombia tiene una ventaja a nivel mundial y es que la industria musical en el mundo está literalmente dominada por colombianos. Y no hablo solo de grandes artistas comerciales como Shakira, Maluma o J Balvin, hablo de grandes productores e ingenieros musicales colombianos que se cuentan entre los más importantes del mundo de la música, como el caso de Julio Reyes. Por ejemplo, entre quienes entregan los Latin Grammy, la mayor parte son colombianos.

Ese panorama es muy importante para la música colombiana en general, porque hace que se hable mucho de ella y sobre todo que se crea mucho en ella. Y está ocurriendo también que se están empezando a descubrir ritmos como el pasillo o el currulao, ritmos propios, y se están descubriendo no solo en todo el mundo, sino incluso dentro de nuestro propio país, y eso es una ventaja en el sentido de que el público está ávido de conocerlos.

Cuando yo empecé se creía que la música latina era la Salsa, la Bossa Nova, el tango, pero ahora mismo Colombia se está haciendo un nombre en la industria y la gente se encuentra muy deseosa de escuchar nuestra música. Y es muy interesante porque incluso gracias a lo que hacen artistas como Maluma, las personas en todo el mundo se interesan por conocer más a fondo qué es lo que se hace en nuestro país.

En ese sentido, y pensando en el futuro de los ritmos andinos, creo que es necesario que los artistas que hacen pasillo u otros géneros, se atrevan a fusionar, se atrevan no solo a estar en los concursos y festivales, sino a crear fusiones con otros ritmos, como lo hace Antonio Arnedo, por ejemplo, un artista que fusiona bambuco o cumbia con jazz. Esas fusiones nos permiten llegar a más espacios en todo el mundo.

  • Y, ¿Cuál es desde su punto de vista el estado de la producción musical de ritmos colombianos?

Es fantástica. A mí me llegan muchos e-mails de artistas que componen y noto que hay un interés muy fuerte en la producción, en aportar, en renovar los ritmos. Hay una producción muy fuerte que crece al margen de las grandes disqueras. Y por otro lado, creo que como quiera que sea estamos en un proceso de posconflicto en el país y eso le ha puesto un nombre a nuestra realidad, se nos ha dado una voz. Ahora creo que debemos esperar las canciones que cuentan el dolor y las historias de quienes han sufrido por el conflicto.

  • Hablando de nuevo del Festival del Pasillo Colombiano que se celebra en Aguadas, Caldas, ¿cuál es la importancia que tienen estos eventos para la preservación y para el futuro de los ritmos andinos colombianos?

Los festivales permiten que se mantenga, que perdure la música propia, y también que se conozca. A mí me resulta muy interesante ver la edad de quienes participan en estos festivales, observar que se trata de personas muy jóvenes, incluso niños, interesados en ritmos como el pasillo o el bambuco. Los festivales nos permiten que sigamos conociendo nuestra música y, además, para mí, ver un niño con un instrumento haciendo música andina es muy hermoso. Yo siento que mientras haya un niño con una bandola, todavía nos queda esperanza.

  • Usted acaba de presentar el libro ‘Para la guerra nada’, que surge de una canción que lleva el mismo nombre. ¿Cómo fue el proceso de creación tanto del libro como de la canción?

Me inspiré en el conflicto armado que existe entre Israel y Palestina. En 2014 yo estaba muy interesada en conocer las razones de ese conflicto, que no lograba entender, que no logro entender. Así que me puse a leer mucho y resulta que seguí sin comprender. Pero me enteré de algo que se llama la Cúpula de Hierro, que es un mecanismo de defensa que tiene Israel para evitar que misiles desde Palestina caigan en su territorio, y pensé en lo increíble que fue inventarse algo como eso. Pero por esos mismos días fui al Circo del Sol y en el primer acto vi a alguien elevando una cometa y entonces me pregunté por esos otros inventos tan hermosos como una cometa, que se hicieron para ser felices. Y ahí surge esta canción, ‘Para la guerra nada’, que es muy lúdica y en la que se habla sobre inventos para ser felices.

Llamamos a varios amigos músicos para que hablaran del tema y poco a poco nos juntamos muchos amigos y empezamos a enviar videos alrededor de esa idea y hasta ahora siguen llegando videos y siguen circulando en internet. Me sorprende mucho que una idea tan ingenua hubiese tenido tanta repercusión.

  • Usted ha hecho una carrera exitosa como independiente y además con música folclórica. ¿Qué es lo más difícil de trabajar en una industria en donde dominan las grandes disqueras?

Yo nunca le he dicho que no a una disquera, ¡porque nunca me han llamado¡ (risas). Así que no sé cómo funciona ese mundo. Decidí hacer mis discos a mi manera para no quedarme sin hacer nada. Claro que he tenido muchas dificultades, pero ahora las cosas son más fáciles. El mundo de la música cambió y en este momento puedes hacer un disco en tu propia casa, si tienes algunos conocimientos y buenos equipos. Antes firmabas con una disquera y era un poco como si le entregaras el alma al diablo, ahora puedes hacer tus propias producciones.

Yo he cantado en matrimonios, en bautizos, en funerales, porque eso hace parte de ser músico. Y ahora me asesoro de cómo funciona el mundo del mercado musical independiente, de cómo lograr mayor presencia en redes y en internet, etcétera. La verdad es que el 70 % del mundo de la música es independiente y hay que aprender a visibilizar ese trabajo. De ahí que yo les diga a los músicos que sean honestos con ellos mismos. Que hagan la música que está conectada con su alma.

Es un error hacer música para hacer dinero, creer que meterse en el género de moda los hará millonarios es un error. Incluso para hacer reggaetón se debe sentirlo desde el corazón. Y también hay que pensar en cosas como el ‘look’, debo pensar en qué sentido va a tener la manera en la cual me veo, cómo eso también habla de la música que hago.

  • ‘Para la guerra nada’ es una frase realmente potente… Y usted sin duda ha estado comprometida desde el arte con la realidad social del país. ¿Cómo ve la situación de resurgimiento de la violencia que se está presentando en Colombia?

Yo soy una persona por naturaleza muy optimista, siempre creo que las cosas pueden ir mejor. Yo veo que sí están teniendo lugar muchos cambios positivos, aunque sean pequeños, y veo a muchos mártires de la política luchando a diario, así como a la gente movilizándose.

Me parece que a pesar de todo estamos teniendo un despertar en el país, aunque también soy consciente de que las fuerzas oscuras son muy grandes. Pero para hablar más de un plano musical, yo procuro poner todo lo que pasa en Colombia en mis canciones. Hemos creado el colectivo ‘Un canto por Colombia’ que ha crecido con mucha gente, con artistas, periodistas, cantantes, etc. Y por otro lado yo hago parte de la Comisión de la Verdad y recibo testimonios de víctimas del conflicto. Ya hemos tenido cuatro sesiones con víctimas y es muy bello ver la satisfacción de ellos al ver que su nombre, su historia, quedan plasmados en una canción.

  • Maestra, para terminar, ¿Qué está preparando, con qué proyecto va a sorprendernos?

La pandemia ha sido un tiempo muy productivo, pero por ahora seguimos un poco a la espera de cómo evolucionen las cosas. Este año teníamos planeado grabar un nuevo disco en Colombia que iba a ser un homenaje al país, pero debió aplazarse. También he venido trabajando con el poeta Nicolás Buenaventura en un homenaje a la poeta Wisława Szymborska. Pero por ahora debemos esperar para ver cómo evoluciona todo.

* Periodista cultural independiente.

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El tungueléeeeee ❤️

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