Pie diabético: una situación manejable y prevenible

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Se puede producir por la alteración de la circulación arterial (vasculopatía), lo que provoca la destrucción de la piel, que facilita la entrada de bacterias e infecciones secundarias.

Una de las situaciones más frecuentas que presentan los pacientes con diabetes, sobre todo en los casos en los que el tratamiento o cuidado de la enfermedad no se realiza de manera correcta es el llamado pie diabético, que se caracteriza por la aparición de heridas en cualquier parte de los pies.

Andrés Jaramillo, internista endocrinólogo, director de la Clínica de Diabetes de la Fundación Santa Fe de Bogotá afirma que “este problema por lo general inicia sin causar dolor, pero puede profundizarse en los tejidos sanos, crecer rápidamente en tamaño, infectar tejidos más profundos, afectar las arterias disminuyendo el oxígeno del pie y causando necrosis (muerte de células y tejidos en una zona específica del cuerpo), lo cual puede llegar a terminar en amputación si no se trata a tiempo y adecuadamente”.

El pie diabético puede aparecer debido al daño producido por el azúcar en la sangre elevada, que afecta los nervios de sensibilidad (neuropatía diabética). Se produce por la alteración de la circulación arterial (vasculopatía), lo que provoca la destrucción de la piel que facilita la entrada de bacterias e infecciones secundarias.

En la etapa inicial podría llegar a presentarse la sensación de quemadura, cortadura, adormecimiento o sensación de picadas nocturnas en los pies. Incluso aparecer calambres al caminar debido al daño arterial. Por su parte, Arturo Orduz, médico epidemiólogo de la Clínica de Diabetes de la Fundación Santa Fe de Bogotá da cinco recomendaciones que un paciente diabético debe tener en cuenta para prevenir esta situación:

1. Observar y examinar los pies diariamente para encontrar anomalías.

2. Usar crema humectante todos los días.

3. Utilizar una buena media protectora.

4. Utilizar un zapato adecuado que no apriete, con buena ventilación y procurar no usar tacones.

5. Mantener contacto con el equipo de salud, como mínimo se debe asistir de manera anual a un control con un especialista en podología y en caso de encontrar cualquier tipo de lesión consultar al médico tratante de manera inmediata.

El mejor tratamiento para el pie del diabético no herido es la prevención, acompañado de una consulta anual con el médico podólogo. En caso de tener ya el pie herido, el proceso debe ser evaluado por un equipo de salud especializado en el tema, ya que cada caso puede tener características diferentes y el tipo de manejo va a depender de muchas variables.

Y al no tratar de manera adecuada la ulcera causada por el pie diabético, se puede producir alteración en las fases de cicatrización, haciéndola crónica y de difícil manejo. Esto puede llegar a terminar en gangrena de los tejidos e incluso amputación para preservar la vida del paciente.

A propósito, en la Clínica de Diabetes de la Fundación Santa Fe de Bogotá tienen múltiples especialistas con amplia experiencia en diagnóstico y tratamiento de todos los tipos de diabetes. Además, la atención incluye seguimiento por parte de nutricionistas y enfermeros educados en diabetes. Así el paciente conocerá y entenderá la enfermedad

“En la Clínica de Diabetes hacemos un manejo multidisciplinario de la enfermedad, es por esto que los pacientes, igualmente de ser valorados por un médico endocrinólogo, cuentan con valoración en oftalmología, podología, cardiología y nefrología según requerimiento clínico que garantiza así una atención integral”, explicó Orduz.

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