Autocuidado y prevención

Siete consejos para afrontar la nueva normalidad

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Planear el retorno al ocio, la recreación, el comercio, la socialización fuera de casa y siempre cumplir con los protocolos de bioseguridad son algunos de los puntos clave para retomar la cotidianidad.

Es innegable el impacto que ha generado la pandemia del coronavirus al rededor del mundo, al estar enfrentados a condiciones completamente atípicas a raíz de una amenaza inminente que pusieron a prueba la capacidad de todas las personas de tolerar, adaptarse y cuidarse.

Sin embargo, después de cinco meses de aislamiento, restricciones y zozobras, las condiciones están cambiando de manera que permiten comenzar a ver una esperanza de retomar actividades sociales y culturales que antes hacían parte de la cotidianidad y que ahora, con la reapertura de varios sectores es esperable como normal que el primer impulso sea querer hacer todo aquello que se ha privado durante tanto tiempo.

Pero como lo han señalado los expertos y mandatarios en diferentes departamentos del país, la amenaza del virus aún está latente y es por eso por lo que, aunque se haya permitido aumentar la libertad, se deben actuar de manera responsable ante la nueva normalidad. Vladimir Alfonso, magíster en psicología clínica y docente de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz da algunos consejos para afrontar de manera positiva esta situación, no entrar en pánico y cuidar de la salud.

1. Mantenga siempre todos los cuidados que ya se han venido estableciendo como una costumbre y que son la garantía de que podamos seguir gozando de las libertades hasta que tengamos una vacuna: El lavado de manos, uso de mascarilla, careta o ambos dependiendo de la cantidad de personas a la que esté expuesta serán acciones que mantendrán baja la probabilidad de contagio y hará que no retrocedamos como sociedad en el retorno a la normalidad. La acción individual cuenta; la sociedad es también en parte el resultado y la suma de lo que cada uno de nosotros hacemos.

2. El distanciamiento social ya no necesariamente implica estar en ubicaciones diferentes, pero sí requiere mantener un espacio prudente entre las personas, incluso de las que hemos estado separados especialmente hace mucho tiempo, y que seamos más responsables de las medidas de protección del punto anterior para cuidarnos y cuidar a quienes queremos.

3. Donde ponemos nuestra atención suelen estar nuestros pensamientos y nuestras emociones. Gran parte de los aspectos negativos de esta situación ya están pasando o están por pasar, entonces es importante dejar mirar hacia las cosas que se han perdido o hacia las dificultades que han pasado; de lo contrario eso aumentará nuestra percepción de inutilidad y tenderá a evocar emociones negativas que retrasarán nuestro camino hacia el avance y el bienestar.

4. Planee el retorno al ocio, la recreación, el comercio, la socialización fuera de la casa de manera gradual, tenga en cuenta que hay un gran número de personas considerando las mismas acciones. Si puede dar una espera a algunas salidas hágalo y agende las otras en espacios separados de tiempo semanal o quincenalmente. Además, en la medida de lo posible considere los espacios abiertos o bien ventilados, y todos los protocolos de bioseguridad para minimizará el riesgo.

5. Manténgase informado de fuentes confiables, seguir los consejos o darle credibilidad a la información que circula en redes sociales, cadenas de WhatsApp u otros medios, se ha asociado con desinformación, incertidumbre o emitir acciones que ponen en riesgo la salud física y la estabilidad psicológica de las personas.

6. Si ubicamos nuestro horizonte sobre las cosas que tenemos hoy y sobre las cuales podemos comenzar de nuevo a avanzar, aunque reconozcamos las dificultades, es más probable que podamos centrarnos en soluciones; en reconocer los aspectos positivos incluso de situaciones molestas o problemáticas y se asocia con el hecho de que evoquemos emociones positivas; consideremos opciones en lugar de barreras y las llevemos a cabo, lo que en el corto y mediano plazo hace que nos faciliten la adaptación y el avance incluso cuando tengamos que recuperarnos de los problemas.

7. Una visión optimista de la vida no es equivalente a una visión ingenua de la misma, implica reconocer que las dificultades, aunque parezcan sobrepasarnos, no son las que de manera mandataria definen nuestros actos o valores, y que alivianar la carga que implica mirar hacia atrás, hacia las dificultades o hacia las pérdidas es parte de lo que necesitamos para retomar fuerzas y avanzar.

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