Bosnian Rainbows

Llega a Rock al Parque la nueva banda del puertorriqueño Omar Rodríguez-López, ícono del rock psicodélico en Estados Unidos. Hablamos con el exmiembro de The Mars Volta sobre el primer disco de este proyecto.

Deantoni Parks, Teri Gender, Nicci Kasper y Omar Rodríguez-López, integrantes de Bosnian Rainbows. / Cortesía
Deantoni Parks, Teri Gender, Nicci Kasper y Omar Rodríguez-López, integrantes de Bosnian Rainbows. / Cortesía

Omar Rodríguez-López es mucho más que su guitarra y su legendario paso por The Mars Volta, la banda con la que grabó su nombre en lo más alto del altar del rock contemporáneo. Con 37 años, su figura es una obra musical en sí misma, un movimiento de espontaneidad y feroz composición cargada de la más frenética creatividad.

Productor, compositor, arreglista, director de su propio sello disquero y cineasta, son algunas de las joyas en el prontuario de este irreverente personaje que, luego de encontrar la fama y el reconocimiento mundial, incluyendo un Grammy en 2009, así como un nutrido racimo de premios, decidió dejarlo todo para empezar de cero con Bosnian Rainbows.

A pocas horas de que tomaran un avión hacia Colombia para participar en la nueva edición de Rock al Parque, hablamos con Omar y la mexicana Teri Gender, vocalista de este nuevo ensamble musical, acerca de la magia que ya despiertan a nivel mundial.

¿Qué hay detrás del nombre de la banda?

Omar: es un nombre que comprende muchas emociones del subconsciente, desde el renacer después del conflicto, como lo fue la guerra oscura y asesina que vivió Bosnia, hasta el arcoíris que representa esa esperanza de sobrellevar la adversidad. Una esperanza de forma única y particular, como la composición física del propio arcoíris. Un renacer individual, un viaje entre la oscuridad y la luz, casi una analogía de nuestra música.

Pero ustedes son mucho más que una banda: viven juntos, no se separan para nada, son casi una fraternidad.

Terry: vivir los cuatro en comunidad, pensando en música y en pasarla bien, sin tener ningún objetivo de empresa ni de lucro, es totalmente refrescante y renovador, sobre todo en este mundo de la música. Ya habíamos experimentado viviendo juntos en Texas y Hamburgo, por eso desde que finalmente nos amoldamos como banda lo hacemos de forma permanente en una pequeña casa en el sur California en la cual vivimos como en una especie de comuna. Los intereses sociales, políticos, alimenticios son los mismos. Básicamente estamos compartiendo la forma en que nos queremos relacionar como individuos, así como con nuestro entorno. En nuestra casa la meditación, el ejercicio, la comida orgánica, el cine y sobre todo la música son el manjar por excelencia.

¿Qué tan difícil es hacer música y mantener el ego a raya en estos días, cuando las redes sociales nos hacen técnicamente omnipresentes?

Omar: no muchas personas están dispuestas a dejar una banda en su mejor momento, a decir basta cuando se está en la cima. Ese es precisamente mi interés, estar alejado de esa inevitabilidad de lo que significa el éxito en el mundo de la música. Con The Mars Volta recorrí el mundo, pero ya tenía el sabor de que lo que entendía por felicidad era algo distinto. La idea de Bosnian Rainbows y de vivir en comunidad como lo estamos haciendo transgrede esa lógica. Nuestro interés es hacer música por encima del mercado: estamos en la búsqueda de otra perspectiva como artistas.

¿Cómo resultaron juntos ustedes dos y el resto de la banda?

Omar: conozco a Teresa desde hace bastante, desde que la vi tocar por primera vez con esa gran banda de punk mexicana Le Butcherettes. Desde entonces somos amigos, al punto que terminé produciendo dos de sus discos. La química musical siempre ha existido, por eso conectamos ahora. De igual forma ocurrió con nuestro tecladista, Nicci Kasper, gran músico de KRS-One. Con Deantoni Parks, que está en la batería, fue distinto, pues él siempre estuvo orbitando como miembro de The Mars Volta. Creo que tenemos un equipo de ensueño y el hecho de que compartimos la misma mentalidad desde lo político, lo moral, hasta lo alimenticio y por supuesto lo musical, nos hace una entidad con una conexión perfecta.

¿Y cómo se traduce esta energía en el primer álbum de la banda?

Omar: en que es cohesivo. Si tú lo escuchas de principio a fin entiendes su unidad conceptual. Un álbum tan progresivo, como todo lo que sale de nuestras influencias, un sonido postpunk con visos de new wave, un sabor alucinante que es martillado en la voz de forma estupenda por Teri. Ojalá quien lo escuche lo disfrute de principio a fin y pueda conectarse con ese sentido de libertad que se expresa en su trasfondo.

Y hablando de libertad, ¿cómo ven el escándalo de las interceptaciones telefónicas por parte del gobierno estadounidense?

Teri: terrible, no hay forma de sobreponerse al abuso al que estamos siendo sometidos. En el momento en que perdamos la batalla por nuestra privacidad estaremos condenados como sociedad. Lo peor de todo es que nadie dice nada. En dos semanas la prensa ya dejará de hablar de eso porque llegará algo más dramático y llamativo al ciclo noticioso. La autocensura de la prensa en este país, junto a los abusos de la administración Obama, no sólo en el caso de las comunicaciones, sino en muchos otros temas como el migratorio, los drones, etc., son aspectos que como banda e individuos nos mantienen constantemente perturbados.

Teresa, ¿qué ha cambiado de la alocada chica que estremeció la escena musical con Le Butcherettes a quien eres hoy?

Teri: mucho. Cuando comencé con Le Butcherettes era una jovencita de 17 años con mucha rabia. Mi vida no estaba en el mejor momento, mi padre había muerto, me encontraba enclaustrada entre dos culturas y dos idiomas que me trataban como extraña. En ese coctel de emociones llegó el punk a rescatarme. Hoy es distinto: la rabia se ha disipado y mis objetivos son mayores a la música en sí misma.

¿Habrá un reencuentro de Le Butcherettes?

Teri: cuando quieres a alguien como quiero a Lia (Braswell), la posibilidad de volver a trabajar juntas siempre va a estar sobre la mesa. Por ahora mi energía está en esta banda. Es hora de seguir adelante sin olvidar mis orígenes. Pero sí, me gustaría volver más adelante.

Y a ti Omar: ¿pensar en un eventual reencuentro de The Mars Volta es algo imposible? ¿O la rivalidad entre tú y Cedric Bixler-Zavala es algo imposible de sobrellevar?

Omar: como te dije, esa fue una etapa en mi vida que ya se cerró, que me dejó enseñanzas muy grandes y muy hermosas. El camino está hecho para andar hacia adelante. La rivalidad con Cedric, de la cual tanto se habla, es falsa: siempre voy a apoyar todo lo que él haga. Por encima de todo, le tengo mucho cariño.

Para terminar, ¿qué significa presentar este nuevo proyecto en Rock al Parque, el festival gratuito más grande de Latinoamérica?

Teri: no hay palabras para la emoción que tengo. Omar nos ha hablado mucho de aquella vez que tocó en este festival describiéndola como una de las experiencias más grandes de su carrera. No veo la hora de estar frente a los miles de rockeros que se congregarán ese fin de semana en Bogotá para celebrar la fraternidad que se desprende de la música.

Omar: lo digo con toda claridad: después de haber tocado en muchos festivales en el mundo entero, Rock al Parque es uno que se ha quedado marcado en mi memoria. El hecho de que sea gratuito le da un sentido de pertenencia a cada uno de los que allí se entregan a la música.

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