Por: Claudia Morales

13 razones para suicidarse

“Casi todos los adolescentes han pensado alguna vez que no quieren seguir viviendo. La diferencia grave está cuando encontramos un joven que ya ha logrado determinar cómo quiere quitarse la vida”, dijo para esta columna Juanita Gémpeler, sicóloga clínica y directora científica de Equilibrio.

Mimi González también hizo su aporte con su sabiduría como psicóloga educativa, experta en niños, adolescentes y crianza: “Para que haya un suicidio debe haber muchos antecedentes, niños que se sienten solos y son agredidos y no lo saben manejar, que han padecido una depresión de mucho tiempo y que además están marcados por una situación genética”.

Leí y consulté a las doctoras Gémpeler y González, y a otros especialistas, como resultado del impacto que me produjo la serie de Netflix 13 reasons why, cuya trama gira en torno a una estudiante de 17 años que se suicida después de unos episodios de matoneo, discriminación y abuso sexual, provocados por compañeros de su colegio. Ella graba en unas cintas de casete las 13 razones por las que decidió acabar con su vida y deja las instrucciones para que cada responsable oiga la parte que le corresponde.

Vi la serie porque soy mamá y porque nuestros hijos están expuestos a todo tipo de agresiones, y el colegio es uno de los escenarios. También me llamó la atención porque mi hija fue matoneada cuando tenía seis años recién cumplidos, y porque por mi trabajo oigo con frecuencia el dolor de muchos padres de colegios privados y públicos, que se sienten desamparados ante la falta de empatía de alumnos, papás y directivas cuando sufren dificultades con sus hijos.

El suicidio, eje de 13 reasons why, antecedido de todas las formas de matoneo y violencia, nos lleva a preguntarnos qué tan bien nos comunicamos con nuestros hijos, cuánto los conocemos y a su entorno, y qué tan preparados están los colegios para enfrentar los retos de la diferencia y la convivencia. Y la reflexión más profunda es si somos capaces de hablar con inteligencia y sin tabúes de la sexualidad, las drogas, el alcohol, la promiscuidad, la depresión, la soledad, la amistad, el amor, el desamor y por supuesto, de la idea de quitarse la vida.

Por la temática y por algunos contenidos innecesariamente explícitos, el público y los expertos intentan definir si la serie promueve el suicidio, o si sirve como una herramienta de concientización. Mimi González aseguró que no está de acuerdo “con hacer una serie que promocione el suicidio en ningunas de sus formas. No me interesa que nadie de perfil suicida la vea, ni que los niños tengan más información de la que necesitan. Pero como ahí está, hay que aprovechar para darles a los hijos el criterio para que el morbo no sea el protagonista sino la comunicación”.

Juanita Gémpeler apuntó algo parecido: “En la serie el suicidio es el protagonista y si la ve alguien vulnerable, agredido y deprimido, el contenido sí le facilita la decisión de quitarse la vida. Pero si usamos la temática para canalizar la discusión, es muy positivo. En grupos de trabajo, a muchos jóvenes les ha ayudado a la reflexión”.

Me sirvió ver 13 reasons why para reafirmar que el hogar es el lugar de aprendizaje esencial y para ratificar que vivimos en un universo social poco empático, solapado e ignorante y muchas veces malvado. Nuestros hijos podrían ser Hanna Baker, la protagonista, y eso me duele y al mismo tiempo me empuja a moverme, a aprender más y a divulgar. Y a ustedes, ¿qué les provoca?

 

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