Conversatorio de Colombia 2020

hace 7 horas
Por: Luis I. Sandoval M.

15 de junio: opción preferible

A menudo los taxistas expresan el sentir que predomina en un momento dado en la población. Pregunté al que me llevó ayer al aeropuerto en la Ciudad fronteriza de Cúcuta: ¿Cómo están las cosas en esta semana preelectoral? Y, después de instantes de reflexión, dijo: “hay mucha confusión, Santos y Zuluaga parecen empatados, pero lo que hay es una gran indiferencia”. Breve respuesta pero, sin duda, indicativa de lo que pasa por la mente y el sentimiento de muchísimos electores y electoras.

La indiferencia es desencanto, quizá repudio, hacia la política, toda la política, vale decir, hacia los políticos y partidos deformes que ni representan ni atraen a la gente con sentido común y sentido de lo público. La percepción de empate refleja la inducción de los medios, en particular de las encuestas, pero también el hecho de que al final de la campaña parecen borrarse las diferencias: los dos candidatos dicen querer la paz, los dos prometen responder a las aspiraciones de la gente, los dos van a ir más lejos de lo que ya hicieron en el gobierno (actual y anterior).

¿Cómo discernir en esta complejidad y confusión el camino acertado? En segunda vuelta de las elecciones presidenciales hay dos opciones que corresponden claramente a modelos de república diferentes: La República Elitista que representaría Juan Manuel Santos que está gobernando y aspira a la reelección para “con la paz hacer más” y La República Mafiosa que representaría Oscar Iván Zuluaga quien aspira llegar a la Presidencia para “con Uribe hacer más”. A la segunda vuelta no llega la República Social que también estuvo en competencia y que logró expresiones importantes en las parlamentarias del 9 de marzo y en la primera vuelta presidencial el 25 de mayo.

La opción de República Social no alcanzó a ser tercería política que se abriera camino entre el santismo y el uribismo como todo indicaba que podía ocurrir. La desarticulación primó sobre los esfuerzos por lograr entendimientos programáticos y emplear la consulta interpartidaria para definir la candidatura presidencial unitaria. Por eso se plantea ahora el interrogante: ¿Los partidarios de la República Social se abstienen, votan en blanco, votan por Santos o votan por Zuluaga? Solo algunos tocados por el “Síndrome de Siracusa”, o por el “embrujo autoritario”, dirán que hay que votar por Zuluaga; abstenerse o votar en blanco es perder el voto cuando la balanza está tan equilibrada; entonces queda la opción preferible: votar por Santos para reducir riesgos en el proceso de paz, para llevarlo hasta el final y procurar la paz con democracia y vida digna.

No ha sido ni será fácil moverse de la República Elitista a la República Social pero, sin duda, sería mucho más difícil hacerlo de la Mafiosa a la Social como fue la dura experiencia vivida durante ocho años 2002-2010.

Esta opción preferible la están acogiendo progresistas, visionarios, polistas, integrantes de Unión Patriótica y Marcha Patriótica, Petro, Mockus, Piedad Córdoba, Iván Cepeda, Clara López, el candidato alternativo más votado en 2006 Carlos Gaviria, trabajadores de las tres centrales sindicales, movimientos, iniciativas y organizaciones de paz y derechos humanos, organizaciones de mujeres, jóvenes, campesinos, académicos, artistas, comunidad LGBTI, animalistas, discapacitados. Muchas adhesiones ha tenido Santos en la última semana.

Desde las regiones vapuleadas por el conflicto armado se entiende muy bien el valor de la solución política que Santos tuvo el valor de abrir: “La solución a la guerra no es la vía militar… La única solución viable es el diálogo político” expresa La Opinión de Norte de Santander el día de ayer.

 


lucho_sando@yahoo.es / @luisisandoval 

 

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