58 años de sed

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Esta historia se origina en 1962, cuando el honorable representante a la Cámara Elías Lacouture Acosta presentó ante el Congreso de la República un proyecto de ley para la construcción de una represa en el río Ranchería, en el departamento de La Guajira.

Desafortunadamente, la iniciativa fue engavetada por el gobierno del entonces presidente Guillermo León Valencia. En los gobiernos posteriores de Lleras, Pastrana, López y Turbay, el proyecto estuvo “durmiendo el sueño de los justos”. 21 años después (1983), otro visionario y líder político de la región, Rodrigo Dangond Lacouture, fue designado por el entonces presidente Belisario Betancur como gobernador de La Guajira, y decidió desempolvar el proyecto del distrito de riego para sacarlo adelante.

Un año después, en un vuelo de Barranquilla a Bogotá, el gobernador Dangond se encontró al empresario Carlos Murgas, quien días antes había llegado de Roma (Italia), donde estuvo acompañando al entonces ministro de Agricultura, Gustavo Castro Guerrero, en una misión diplomática de la FAO. El empresario Murgas le comentó que, en dicha reunión, el gobierno italiano había manifestado su interés de suscribir un convenio de cooperación para apoyar al gobierno colombiano en proyectos de irrigación agrícola.

Inmediatamente, el gobernador Dangond contactó al experto italiano Daniel Runfola, de la firma de consultoría Ifagraria S.P.A., para que vinera a La Guajira a conocer en terreno la iniciativa y pudiera formular una propuesta de estudio de factibilidad. Al poco tiempo vino a Bogotá una delegación del gobierno italiano, presidida por Susamma Agnelly, viceministra de Relaciones Exteriores de Italia, que se reunió con el ministro Castro Guerrero y el gobernador Dangond, para protocolizar la firma del convenio de cooperación para realizar los estudios de factibilidad de la represa del río Ranchería.

Al poco tiempo, el estudio de factibilidad del proyecto, “Uso múltiple de las aguas del río Ranchería”, determinó que la represa debería ser construida para tres fines: i) irrigar 18.536 hectáreas para producción agrícola, ii) surtir de agua potable a nueve municipios y iii) generar energía a bajo costo en la zona de influencia.

Inmediatamente, el gobernador Dangond remitió dicho estudio al entonces director del Departamento Nacional de Planeación, Jorge Ospina Sardi, para que formalizara con el gobierno italiano la realización del proyecto. Con tantos problemas encima (holocausto del Palacio de Justicia y tragedia de Armero), el gobierno Betancur decidió aplazar la obra.

Para no alargarles el cuento, entre 1984 y 2002, los gobiernos siguientes de Barco, Gaviria, Samper y Pastrana se pasaron haciendo la actualización de la actualización del estudio inicial, hasta que el presidente Álvaro Uribe ordenó construir la represa. Desafortunadamente, el presidente Juan Manuel Santos, en sus ocho años de gobierno, no tuvo la voluntad política de ponerla a operar. Otra de las obras inconclusas que le dejó al presidente Duque.

Después de 58 años y 14 presidentes de Colombia, los guajiros tienen una represa con 198 millones de metros cúbicos de agua que no pueden utilizar. Decía Winston Churchill: “El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué eso no ha ocurrido”.

* Experto en financiamiento agropecuario.

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