Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Abastecimiento, demanda y sostenibilidad empresarial

Hasta hace pocos años, la sostenibilidad era sólo preocupación de ambientalistas; hoy también es preocupación empresarial. Abastecimiento de materias primas, legislación, reputación, presión de los consumidores y ética son algunas de las razones. En el mundo empresarial, mantener la capacidad productiva y el acceso a buenos mercados son condiciones de supervivencia, y en estos dos extremos de la cadena, el ambiente y la conciencia ambiental juegan un papel central en la sostenibilidad empresarial.

Los consumidores somos cada día menos inconscientes y, ante productos similares, empezamos a preferir aquellos que generan menor deterioro en el medio ambiente. Por ejemplo: empezamos a preferir y diferenciar una bebida que viene en un envase retornable frente a aquella que, aun siendo de la misma marca, viene en uno desechable. Como consumidores enviamos señales que inciden en las proyecciones de mercado del productor.

La sostenibilidad en el abastecimiento de materias primas es algo que empieza a preocupar de manera creciente a los productores. Muchos utilizan insumos cuya disponibilidad depende de la dinámica del medio natural, y su deterioro y el calentamiento global afectan su abastecimiento. Por ejemplo, el cacao de buena calidad necesita sombra y debe plantarse bajo dosel forestal. La disponibilidad de buen cacao se está viendo amenazada por la deforestación y el cambio climático. Por ello, liderado por la Fundación Mundial de Cacao, un grupo de 42 empresas —entre ellas Nestlé, Mars, Ferrero y Hershey— se ha unido a la Iniciativa de Cacao y Bosque, que apoya la conservación de los bosques como parte de la gestión para lidiar con la sostenibilidad en su cadena de valor. Frenar la deforestación es parte de su estrategia en el marco de una agricultura climáticamente inteligente. El Banco Mundial, a través de proyectos como el Programa sobre los Bosques (Profor), Paisajes Forestales Sostenibles del Fondo de Biocarbono y el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques, ha brindado apoyo analítico y estratégico a dicha iniciativa, a la cual se han unido ya varios países productores. Cada día toma más fuerza la agricultura climáticamente inteligente, que incluye una variedad de prácticas innovadoras que permiten aumentar la productividad, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la resiliencia al cambio climático.

Simultáneamente, por ley en Europa, para que algunos productos pueden entrar como insumos al mercado, se les exige demostrar la sostenibilidad en la cadena de la cual provienen. Es el caso del aceite de palma.

La Comisión de Desarrollo Sostenible y Negocios —iniciativa de Naciones Unidas y el sector empresarial— encontró que alinear el sector de la alimentación y la agricultura con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) —a través de la protección de servicios de ecosistemas forestales, la reducción de los residuos alimenticios, la agricultura sostenible, la restauración de las tierras degradadas y la microirrigación— genera oportunidad de negocio por US$2,3 billones y podría crear 72 millones de nuevos empleos en todo el mundo.

En Colombia, y cualquiera que sea el nuevo Gobierno, los sistemas silvopastoriles para ganadería, el cacao en bosque y el café con sombra son iniciativas de agricultura climáticamente inteligente que deben ser asumidas como programas prioritarios y articulados con el apoyo de países donantes a la construcción de la paz.

 

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