Por: Pablo Leyva

Abrieron la puerta del infierno

Periódicamente se anuncia el inminente desabastecimiento de combustibles fósiles y se incentiva su exploración y explotación. Ahora un dirigente gremial dice que “Colombia se merece la oportunidad” del fracking pues se está “jugando su propia seguridad energética” y su “estabilidad fiscal”. La Comisión de Expertos para el Estudio del Fracking “le recomendó al país avanzar en la implementación de pilotos de exploración con el uso de esta técnica”. Esto a pesar de lo que se conoce de su informe: las instituciones públicas incumplen la ley de transparencia de la información; los operadores petroleros deben suministrarla, se necesita saber cuáles van a ser las tecnologías a utilizar y sus riesgos (posible secreto industrial); se debe desarrollar capacidad institucional para poder manejar el seguimiento, la evaluación, el monitoreo y las correcciones; se requiere una superintendencia de asuntos ambientales y minero-energéticos para tramitar las quejas y reclamos de la ciudadanía y aplicar sanciones; se recomienda construir líneas base de ecosistemas, hidrogeología, sismicidad y socioeconomía. Y se necesita “un riguroso trabajo previo” que toma tiempo, “es necesario discutir con las comunidades los riesgos y beneficios del fracking”. Riesgos que exigen mantener alejada a la población a más de 2 km de los pozos exploratorios, especialmente a las mujeres embarazadas.

Según un experto, como “compensación” a las comunidades locales, las empresas les pueden dar aportes directos o transferirles un porcentaje de las utilidades a un fondo. Para que “se convenzan de los beneficios que trae económicamente”, agrega un destacado empresario. Y un dirigente gremial asegura que “la perforación de unos 12 pozos, inicialmente, puede hacerse” mientras se fortalecen las instituciones y se afianza “la confianza con las comunidades”.

Las recomendaciones de los expertos sobre el fracking pueden tener varias interpretaciones; una empresarial-institucional: “business as usual”, adelante con el fracking, y una ambiental: no hay institucionalidad suficiente para permitir “ensayos de fracking”, el conocimiento sobre sus potenciales impactos, efectos y riesgos impone el principio de precaución.

Los expertos abrieron la puerta del infierno. Con sus “pilotos de fracking” validan lo que dijo un emprendedor petrolero: “Necesitamos aumentar la oferta de hidrocarburos, nos quedan 20 años para usarlos”. ¿Implementar “pilotos de fracking”? ¿Qué es eso? ¿Cuántos? ¿Replicables? ¿Cuántas veces? ¿Cómo? ¿Dónde? A los expertos se les olvidó en qué país y planeta viven. Muchas de las recomendaciones, difícilmente controlables, se desconocerán; además son puntuales, convencionales, no estructurales, ni sistémicas. El fracking es destructivo, fractura la roca madre, contamina suelo, agua, aire y ecosistemas y puede producir o aumentar la sismicidad. La combustión de los hidrocarburos que produce el fracking emite gases de efecto invernadero, con impactos sobre el clima planetario y efectos directos e indirectos en el territorio nacional y la población, hasta mucho tiempo después de suspendidas las emisiones.

Se necesita consumir menos energía, desarrollar urgentemente alternativas energéticas de bajo impacto, cero carbono, y atender las recomendaciones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). El país requiere una verdadera política de transición energética que asegure la sostenibilidad. No hay tiempo.

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2019-03-09T01:30:51-05:00

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2019-03-09T01:45:01-05:00

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