Por: Cartas de los lectores

Absurdo

Sr. Director, Increíble la poca atención que, como si perteneciéramos a otra galaxia, la prensa capitalina le da a los temas que atañen a la Costa Atlántica.

El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, paradójicamente con el apoyo y la asesoría del presidente de Fedegán, mediante el decreto 2000 del 8 de junio pasado, suspendió abruptamente y sin previo aviso el régimen de libre exportación de ganado en pie en Colombia y lo sustituyó por un sistema de cuotas que hasta la fecha, 3 meses después de tan absurdamente instaurado, no ha permitido la exportación de una sola res. Las consecuencias de la medida fueron las esperadas por sus promotores. Para beneficio de los frigoríficos: los precios de los ganados cayeron 10% de un solo golpe. Pero catastróficas para la industria ganadera en general: ad portas de un invierno tan fuerte como el del año anterior, en los potreros de las fincas de la Costa Atlántica se encuentran represadas más de 200 mil cabezas de ganado gordo sin que haya quien las compre. Por el lado del comercio internacional se incumplieron compromisos y se envió al exterior una pobre imagen de proveedor poco confiable. Tan evidentes eran los perjuicios causados por la medida que, en el marco del Acuerdo para la Prosperidad, recientemente celebrado en Cartagena, ante los argumentos de ganaderos e instituciones vinculadas al agro, el presidente Santos no tuvo empacho en calificar de absurda la medida que estableció cuotas para la exportación de ganado en pie.

Incluso instó al viceministro de Comercio Exterior, que se encontraba presente, no sólo a levantar la medida sino también a apoyar la apertura de nuevos mercados. Para el caso pueden ver el periódico Universal de Cartagena.

Juan Maal. Barranquilla.

¿Qué es peor?

Los analistas hablan del narcotráfico y la corrupción como las causas principales de nuestra pobreza y nuestra guerra. Pero me pregunto cuál es peor. El narcotráfico ocasiona destrucción ambiental y pobreza, causa descomposición social y es el principal insumo de la guerra que vivimos. En cambio, la corrupción genera destrucción social y económica, produce atraso y descomposición social y es una causa directa del conflicto armado interno, además de causar pobreza, pues los corruptos que se roban los dineros públicos los sacan de las regiones en las cuales esos dineros deberían invertirse.

Walter Obonaga Moncaleano. Palmira.

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