Por: Antonio Casale

Abusamos de la buena suerte

Quienes conocemos a Juan Carlos Osorio sabemos que ya debió jugar el partido contra Colombia de la Copa América en su cabeza unas cuatro veces desde el día del sorteo. Argentina ya contrató a César Luis Menotti como director de selecciones de la AFA para apoyar con experiencia el proceso del joven entrenador Lionel Scaloni. Ya se reunieron a hablar de la Copa América y están planeando las cosas. Catar, el otro rival de Colombia en la fase de grupos, acaba de pisar las semifinales de la Copa asiática de naciones por primera vez en su historia tras superar sorpresivamente en cuartos a Corea del Sur. El equipo del español Félix Sánchez Bas ya tiene forma. La motivación máxima es hacer un buen papel en el mundial en el que serán anfitriones en 2022 y a pesar de contar con tantas limitaciones, como una población muy reducida para encontrar futbolistas y una historia nula en el arte de patear un balón, su proyecto, a punta de trabajo, ya cobra frutos.

Aquí abusamos de la buena suerte. En nuestro país los buenos futbolistas son silvestres, los hay de todos los biotipos, ya quisieran los demás contar con este factor. Pero el hecho de ser el único participante de la Copa América que todavía no tiene entrenador en propiedad ni plan de trabajo es un acto, en el mejor de los casos, de prepotencia e improvisación. A esta generación brillante de jugadores le falta la obtención de un título y la Copa América debería ser el objetivo. Pero ellos no van a poder hacerlo solos.

Dicen que Carlos Queiroz, el técnico de Irán, está listo para firmar con Colombia una vez termine su actuación en la Copa de Asia. Su nombre de entrada no convence, ni por sus resultados cuando dirigió equipos con jugadores de buen pie como los nuestros, ni por la manera de jugar de sus equipos. Si él es el elegido ojalá le vaya bien porque todos lo necesitamos, pero el misterio que ha rodeado su contratación y el momento en que supuestamente se dará, a tan poco de la Copa América, deja dudas.

Preocupa también el nivel que hasta el momento ha mostrado el equipo sub-20 más allá de que consiguió la clasificación al hexagonal del suramericano a punta de corazón, que no es poca cosa. Ni en el funcionamiento colectivo ni en lo individual este equipo vende esperanzas. Ojalá la cosa cambie en lo que queda del torneo, pero lo cierto es que de las últimas dos o tres generaciones de esa categoría ha habido muy poco para rescatar de cara al futuro.

A eso súmele que los dos directivos más importantes de nuestro fútbol están siendo oficialmente investigados por el escándalo de reventa de boletería para la eliminatoria pasada. Eso es algo que les quita bastante tiempo, puede costarle un dinero grande a la Federación y ojalá, por el bien de nuestro fútbol, sean, como ellos dicen, inocentes.

Lo cierto es que el ambiente está enrarecido. Nada tienen que ver las buenas actuaciones de nuestros futbolistas en Europa con las decisiones que se toman en los escritorios. No podemos abusar del talento de los jugadores. Se necesita un libreto que, a la luz de los hechos, no existe.

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2019-01-27T21:59:12-05:00

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