Por: Miguel Gómez Martínez

Acabar la CNTV

LIQUIDEMOS LA COMISIÓN NACIOnal de Televisión. Probablemente el mejor ejemplo de una burocracia inútil, inoperante y poco transparente sea la célebre CNTV.

Un sector estratégico y de fuerte impacto social como las telecomunicaciones está regulado por un ente politizado e incapaz de fijar políticas o controlar su ejecución. Es hora de que esta entidad, que nunca ha logrado consolidarse ni ejercer su papel institucional, desaparezca y sea reemplazada por otra capaz de defender al televidente, promover el desarrollo del sector de telecomunicaciones, evitar la politización y garantizar la transparencia de sus decisiones.

Ninguna de estas funciones es asumida por esta entidad que es uno de los más apetecidos botines burocráticos. La elección de sus miembros no es ni independiente ni transparente ni democrática. Como ha sido denunciado en múltiples ocasiones, los televidentes están a la merced de los cambios arbitrarios en la programación. Ni las grillas, ni los horarios, ni las restricciones en los contenidos son respetados. Los noticieros combinan su papel informativo con largas secciones que deberían ser objeto de programas separados de chismes y farándula. Hay abusos en el tiempo destinado a la publicidad o en la debida separación entre publicidad y programación, que es el mínimo respeto que se le debe al televidente.

Ni hablar de los constantes abusos a los que hemos sido sometidos los usuarios de la televisión por cable. El servicio se suspende por fallas técnicas sin que haya respuesta oportuna a los reclamos ni se descuente el tiempo en el que no se recibió la señal. Circula por internet un archivo de audio impresionante en el que una ciudadana pierde completamente su compostura ante la tomadura de pelo del mal llamado “servicio de atención al cliente”. Hay señales piratas, conexiones fraudulentas y ni siquiera se sabe con certeza cuántos usuarios reciben este servicio. Y la Comisión Nacional ausente, sin voluntad y sin dientes para corregir estos abusos. ¡Ni la página web funciona bien en el organismo que regula las telecomunicaciones!

Este es un sector estratégico para cualquier país. Hay que garantizar mayor inversión privada, más modernización tecnológica y servicios de valor agregado. Para ello se necesita regulación estable y transparente; contratación ágil y competencia abierta. Nada de eso es realidad en Colombia. La licitación del tercer canal es hoy objeto de un tortuoso proceso que concluirá muy seguramente con denuncias y acusaciones de las partes. Hay de por medio intereses económicos poderosos y mucha presión política. Un ente ineficiente, burocrático y sin carácter no es idóneo para tomar decisiones de esta magnitud.

¿Qué pasa si desaparece la CNTV? Nada. Sus funciones deberían ser asumidas por una institución que goce de independencia, tenga conocimiento técnico sobre las tendencias del mercado mundial de tecnología, sea eficiente y con personalidad para sancionar los abusos.

La televisión es un tema muy serio. Los televidentes merecen respeto. Los inversionistas del sector exigen claridad y la democracia colombiana requiere una televisión de calidad.

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