Por: Lorenzo Madrigal

Acercamiento sospechoso

HA LLEGADO AL MINISTERIO DEL interior y de Justicia un hombre avezado a las artes marciales de la política. Poderoso barón electoral, ya probado a puños por el mandatario, ahora su jefe, con quien se lió en singular gresca en las oficinas de Registro de Medellín y de quien debió recibir, amén de un ojo colombino, el apelativo amable con que el mandatario acompaña sus bofetones.

No vino a “trabajar el Congreso”, como lo hizo el amigable Sabas, zar del comercio, sino, al parecer, las Cortes de Justicia. Cree uno menos en una Corte conversada con el Poder Ejecutivo, cuyas relaciones públicas embelesan a los más duros de carácter. Se disfraza todo con la inocente y regular colaboración armónica entre poderes, pero lo que se percibe es un acercamiento sospechoso entre la Justicia y el Ejecutivo, cuestionado éste por aquélla.

Primero almorzó el presidente Uribe con el presidente de la Corte Suprema, no sin su nuevo ministro, quien le trae a la casa de gobierno estas amistades, nunca tan necesarias como ahora, cuando el Ejecutivo es señalado de desviación de poder para perpetuarse en el mando.

Hizo buenos oficios luego el Cardenal y para ello llamó a su sede a los dos presidentes, de la República y de la Corte y, como testigo, se dejó ingresar al relator de prensa oficial.

Hincado en las heladas baldosas de la capilla cardenalicia, el presidente Uribe desechó las muelles bancas para invocar a Dios cual penitente, pero también al pueblo católico, que —pienso mal— es gran elector y más numeroso que el evangélico, al cual tampoco se descuida. El fotógrafo oficial registró la postración devota.

No se hacen las paces con la Justicia, porque no se pelea con ella; a ella se someten tanto el ciudadano común como la autoridad, acaso respetándose algunos fueros, pero no privilegios ni favores de amigos.

“Emborracharse con el juez”, vieja práctica de rincones oscuros o de pueblos lejanos, no es de buen ver en el sofisticado Palacio, de corte clásico y fuentes saltarinas.

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No bien llegó al Ministerio el veterano político, se dio el reversazo al proyecto de citar a Referendo para repetir elecciones, fruto chispeante de una rabieta presidencial.

Sólo que la Corte Suprema no falló en contra de tales elecciones, sino de la venta de un voto en el Congreso para instaurar la reelección inmediata, convirtiendo el correspondiente Acto Legislativo en ilícito y espúreo.

Ese fallo quedará para la interpretación histórica, avalada como fue la irregular reforma por la Corte Constitucional, mientras se ve llegar la hora de la dictadura y del poder de las tinieblas.

 

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