Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Aclimatando la paz

En La Macarena, esta semana se inicia el primer proyecto mundial para un proceso de construcción de paz que toma como eje el medioambiente y la sostenibilidad.

Financiado por la Embajada de Noruega y gestionado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el proyecto Ambientes para la Paz: Vida Digna y Reconciliación será ejecutado por las comunidades locales, las Farc-Ep y el Ministerio de Ambiente, y contará con el acompañamiento del Consejo Noruego para Refugiados.

La población beneficiada se estima en 3.800 personas (un 30 %, miembros de las Farc-Ep y un 70 %, de organizaciones locales). Se focaliza en acciones asociadas con la contención de la frontera agropecuaria, la protección de áreas de especial interés ambiental y la identificación de proyectos productivos sostenibles orientados a fortalecer la economía campesina. Impulsará el desarrollo social con opciones educativas, formación técnica y asistencia técnica, buscando el bienestar de las comunidades locales y la reincorporación de miembros de las Farc-Ep mediante proyectos agropecuarios ejecutados en un esquema de economía solidaria, en el marco de una gestión colectiva para un territorio sostenible. Esto requerirá apoyo del Ministerio de Agricultura y debe servir de base para los PDET (Proyectos de Desarrollo con Enfoque Territorial).

Se invertirán recursos para el fortalecimiento de organizaciones comunitarias y nuevas asociaciones o cooperativas que surjan del proceso de reincorporación de las Farc-Ep. Se deben integrar funcionarios públicos del nivel local a los procesos de capacitación para generar un mejor equipo de trabajo.

La propuesta surge del Consejo Nacional de Reincorporación y busca aportar a la mitigación y adaptación al cambio climático, evitar la deforestación y lograr aportes concretos para el bienestar y buen vivir de las comunidades locales, partiendo de la construcción de una visión compartida de desarrollo sostenible.

Se han acordado como áreas de intervención Mesetas y La Macarena, en el Meta, y San Vicente del Caguán, en el Caquetá. Esta selección obedece a la larga historia de las Farc-Ep en esos lugares, los procesos sociales allí presentes, la importancia de su diversidad biológica y el intenso proceso de deforestación que se ha dado de manera reciente en estas zonas. La acción se focalizará en las zonas veredales, que pasan a ser Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación.

Se parte de aceptar que existen conflictos socioambientales y que se deben construir rutas para su resolución y así contribuir a la construcción de territorios sostenibles. Investigación, acción y participación se combinan para construir la paz.

Como dijo Jairo Quintero (Consejo Nacional de Reincorporación Farc-Ep) al presentar el proyecto: “Este programa debe ser una posibilidad de construcción de territorio y de vida para las comunidades que habitan las zonas de amortiguación de los parques Tinigua, Picachos y Macarena; estas comunidades a partir de hoy serán fundamentales para la protección de las zonas de reserva. Sigue pendiente la identificación de alternativas de vida digna para comunidades asentadas dentro de las áreas protegidas, un tema que esperamos este programa también pueda ayudar a orientar. Se trata de aclimatar la paz”.

Con esta iniciativa, Colombia marca una pauta mundial en la construcción de la paz a partir de un enfoque de sostenibilidad ambiental.

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