Por: Yohir Akerman

Acoso y ascenso

En la madrugada del viernes 20 de diciembre, mientras los colombianos descansaban, dormían o festejaban en sus novenas, la plenaria del Senado aprobó a la 1:00 de la mañana los ascensos de varios oficiales de la Fuerza Pública. A las 4:59 a.m. pasó lo propio con la reforma tributaria.

Lo hicieron aprovechando la ausencia de los medios, sin transmisión de televisión y sin la presencia de la Bancada de la Paz. En la penumbra, desde lo oscuro, como cuando se hace algo de espaldas al país y de frente a la descomposición institucional.

La votación de los ascensos fue en bloque, sin analizar la situación judicial específica de ninguno de los oficiales, razón por la cual, en desarrollo de la sesión, los partidos alternativos decidieron retirarse, no sin antes dejar una constancia sobre algunos problemas.

Los senadores Antonio Sanguino, de la Alianza Verde, e Iván Cepeda, del Polo Democrático, señalaron que se abstenían de votar dichos ascensos, tras advertir que organizaciones de derechos humanos habían realizado algunas denuncias contra tres oficiales: el coronel Hernando Garzón Rey y los brigadieres generales Juan Carlos Ramírez Trujillo y Sergio Alberto Tafur García.

Mientras tanto, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, agradeció el ascenso de los oficiales y dijo que el Senado hizo un acto de fe en pro de las labores que a diario cumplen los soldados, los militares y la Policía.

Pues miremos uno de esos actos de fe.

El coronel Hernando Garzón Rey, ahora brigadier general, fue denunciado por acoso laboral, sexual, judicial y extralimitación de sus funciones, por parte de una capitán del Ejército llamada Maritza Soto.

La seria denuncia se encuentra desde agosto en la Procuraduría General de la Nación por hechos que ocurrieron desde diciembre de 2018, fecha en la que Garzón Rey se convirtió en comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido No. 3 en Norte de Santander.

Pese a que la denuncia tiene el acompañamiento de, nada más ni nada menos, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y la representación de la firma de abogados Arrubla Devis Asociados, la ponencia para ascender al grado de brigadier general a Garzón Rey fue preparada por la senadora Paola Holguín del Centro Democrático. (Ver Ponentes).

En su momento, la capitán Soto aseguró que fue víctima de cacería sexual por parte de su superior, el coronel Hernando Garzón Rey, entregando su relato y las evidencias, y cuando hizo pública la denuncia pasó lo que casi siempre pasa en estos casos: le echaron la culpa a la víctima y dejaron tranquilo al victimario. O, peor aún, en este caso lo acaban de premiar con un ascenso.

La capitán del Ejército le relató en una entrevista a la periodista Cecilia Orozco el estremecedor caso con ejemplos del acoso que sufrió, como: “(…) Otro día, también en Convención, intempestivamente me apretó con sus brazos por la espalda tratando de rodar su mano desde la parte inferior del seno hacia abajo. Mientras tanto me decía susurrando: ‘Si usted cambiara conmigo, yo le diría cosas bonitas al oído’. Me le retiré de inmediato, para evitar el contacto, y me fui”. (Ver Me siento abandonada y perseguida).

Otros ejemplos incluían insinuaciones sexuales o actos inapropiados, por decir lo menos, como que el superior le mostraba fotos en su celular de una mujer en ropa interior. También le decía que le gustaban las “maritzas”, ya que su esposa y ella compartían el mismo nombre, y le hacía comentarios fuera de lugar como que todavía tenía su cuerpo fuerte y “viga” para preguntarle a la capitán que sí quería comprobar.

Asqueroso, pero no es lo único mórbido que rodea al ahora brigadier general Garzón Rey.

El 5 de marzo de 2015 la Sección Tercera del Consejo de Estado condenó al Ejército Nacional por la ejecución extrajudicial de un joven en el marco de un operativo antiextorsión adelantado en noviembre de 2002 en Medellín.

El informe de balística allegado al caso permitió establecer que el disparo que recibió la víctima tenía una trayectoria de atrás hacia adelante, lo que comprobaba la situación de indefensión en el ataque.

En el debate jurídico se determinó que el joven fue atacado por los agentes del Gaula del Ejército con conocimiento directo de su director, el entonces capitán Hernando Garzón Rey, que comandaba el operativo.(Ver Expediente 37310).

Terrible.

Todo esto, para demostrar que, fuera de presunto acosador, también resultó involucrado en falsos positivos el brigadier general Hernando Garzón Rey. Eso explica por qué su ascenso se debió dar en la madrugada, sin medios ni debate, tal como cuando uno hace algo indebido, perturbador y clandestino. Como acosar.

@yohirakerman, [email protected]

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